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ARAGÓN

Ciudadanos, partido de laboratorio

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Cuando un partido se diseña en un laboratorio de ideas y marketing, pasa lo que pasa. Qué más allá de la estética y un discurso de minuto y medio, perfecto para el consumo televisivo, se cuelan propuestas antisociales y, por tanto, anticiudadanas. Es paradójico que un partido que presume de regenerar y que lleve por nombre el de Ciudadanos, sea precisamente quien más se afane por presentar propuestas anticiudadanas.

Tiempo habrá para conocer su programa más allá de la fiabilidad que pretenden aparentar sus líderes mediáticos, jóvenes y modernos de derechas que tratan de aparentar que no son de derechas. De momento, lo que se va conociendo, aunque traten de llevarlo en su agenda oculta, es espeluznante: copagos, negar sanidad universal, contratos que se preocupan poco de los trabajadores o un trasvase del Ebro que ya no convence casi ni al sector más amable del PP.

A estas medidas, hay más, se une otra que demuestra el profundo desconocimiento de la realidad aragonesa: la absorción de municipios y fusión de servicios. Con su propuesta, en Aragón quedarían 23 municipios de los 731 que existen actualmente y que, con mucho sacrificio y esfuerzo, prestan los servicios básicos e inmediatos a sus habitantes. La propuesta es delirante. Así, Teruel –tan extenso como el País Vasco—tendría solo dos municipios y los aproximadamente 200 restantes serían sucursales de Teruel capital y Alcañiz. Por no hablar del más de centenar de municipios y entidades locales pirenaicas que verían como sus problemas y servicios más inmediatos se gestionarían a decenas de kilómetros en un despacho de Jaca, Huesca o Barbastro. Zaragoza, despoblada y con problemas de cohesión, se estructuraría en 13 localidades.

Invito a estos bienpensantes que aparquen por un día sus muchos másteres y postgrados y visiten algunos de nuestros municipios. Que conozcan el trabajo que se hace en Biota, Letux, Cosuenda, en Fabara o en Torrellas. Por ejemplo. Que abandonen las conferencias en los grandes hoteles de Madrid y Barcelona y conozcan la realidad social de Trasobares, Balconchán o Piedratajada. En sus libros de cuentas y en sus programas esta realidad es invisible. Ni la conocen ni tienen interés en conocerla.

Más contradictorio es que mientras luchan contra la autonomía local y tratan de destruirla, no renuncian en cambio a los puestos que de ella se derivan, como las diputaciones o las comarcas. Un ejemplo más de que los supuestos regeneradores de la democracia no tienen empacho en aprovecharse de la estructura institucional creada y constituida en el consenso.

Haría bien Ciudadanos en presentar propuestas que respeten esa autonomía de los municipios, en tratar de dotarles de financiación adecuada y en dignificar el trabajo de miles de personas que en aras del bien colectivo sacrifican su tiempo libre y su descanso de forma altruista y generosa.

Señores de Ciudadanos, un país no se articula como un consejo de administración de una empresa. Un país está formado por personas que sienten, disfrutan, sufren y piensan. Y eso no se gobierna exclusivamente con fríos balances como si fuese una sociedad anónima.

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