eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Javier Arteta

Periodista.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 68

Euskadi, entre la opinión pública y la publicada

Euskadi y España cada vez se parecen más, aunque sólo sea porque también aquí rige esa famosa diferencia, aireada en su día por Felipe González, entre la opinión pública y la publicada. De acuerdo con la primera, el desempleo y las crecientes desigualdades sociales generadas por la crisis económica son las preocupaciones prioritarias de los vascos. De acuerdo con lo que se refleja en nuestros medios de comunicación, lo que nos quita el sueño es el 'derecho a decidir', considerado elemento clave de la futura reforma de nuestro marco de autogobierno.

La avalancha de análisis y debates mediáticos que el 'derecho a decidir' está suscitando contrasta abiertamente con la escasa importancia que se le ha venido dando en el ámbito institucional. Ni está ni se le espera en el cuadro de preocupaciones ciudadanas que periódicamente reflejan nuestros sociómetros. Tampoco figura de manera relevante en el acuerdo de Gobierno que sirvió para conformar el Ejecutivo de coalición entre socialistas y nacionalistas.

Seguir leyendo »

El jubilado, ¿es sostenible?

Las perturbaciones meteorológicas en cadena, tan propias del calentamiento global, no parecen más intensas que los frecuentes vendavales que amenazan la supervivencia del Estado de bienestar. Ahora mismo, en España, estamos viviendo un baño de acojono colectivo (con los 'expertos' como punta de lanza), para dar por sentado que el actual sistema público de pensiones resulta inviable. Parece que, por decirlo con el lenguaje de José Luis Bilbao, “la vaca ya no da más leche”, a falta de cotizantes. Y a la vuelta de unos años será peor, porque ya nos auguran que tendremos a una persona activa por cada cuatro jubilados. De modo que los que aún trabajen y no hayan sido sustituidos por robots se verán cercados y vampirizados por legiones de premuertos vivientes, con ansia de seguir envejeciendo a costa del esfuerzo ajeno.

Cada vez está más claro que vivir es una ruina, porque atenta contra la prosperidad común. Nacer tampoco es rentable y, además, en los tiempos que corren se está poniendo imposible. Y uno se empieza a preguntar seriamente si el ser humano, el jubilado en este caso, es realmente sostenible o lo que hay que sostener es la competitividad de una economía que no admite correcciones ni alternativas, porque no las hay ni, al parecer, serían deseables. Y, en tal contexto, la dichosa Caja de las Pensiones se ha convertido en una especie de excrecencia tumoral que ninguna economía seria, y menos la nuestra, se puede permitir.

Seguir leyendo »

La política, sin palabras

En España, la política ya no es lo que era. Su lenguaje tampoco. Ahora, en lugar de hablar, se 'interlocuta', y así no hay dios que se aclare. Y si nadie se aclara, resulta bastante difícil llegar a acuerdos, por razonables que puedan parecer. Y por cada ocurrencia verbal que sale al mercado, surgen nuevas desconfianzas ciudadanas hacia la vida pública. No sabe uno, por ejemplo, si sus representantes le mienten descaradamente o simplemente le sueltan 'posverdades', más respetables y de mayor valor académico. Como ignora también, sobre todo en campañas electorales, si le están intoxicando con un bombardeo infame de noticias falsas o con una ristra de 'fake news', que parecen algo más vestido y permiten lucirse a tertulianos que ansían estar a la última.

Y a ver si no es como para desconcertarse que los españoles convictos y confesos nos enteremos ahora de que no somos españoles, sino 'unionistas', como ya descubrió Arnaldo Otegi, y propagaron luego la Televisión Nacionalista Vasca (ETB) y la Radio –también nacionalista- de Euskadi, antes de que el término acabara haciendo fortuna a lo largo y ancho de toda España. ¡Como si viviéramos en el Ulster, bajo la influencia del reverendo Ian Paisley en su versión más rugosa!

Seguir leyendo »

Soy español y brindaré con cava

Debo reconocer que, tal vez por una extraña malformación, no he podido hasta ahora dejar de ser español, por exótico que parezca en esta Euskadi que es, como todo el mundo sabe, la patria exclusiva de los vascos. Aunque debo precisar el carácter de mi españolidad, un tanto desvalida, porque, para empezar, no tengo ninguna bandera que ponerme. Me dan alergia todas (empezando por la ikurriña, que es la que tengo más a mano). Y comparto al cien por cien la opinión lapidaria del actor José Sacristán: “Hay gente a la que, cuando le quitas la bandera, se queda en pelotas. No tiene nada detrás”. Un juicio muy atinado, a juzgar por el despelote cerebral que, gracias al “procés”, y con el “A por ellos” por delante, se ha empezado a extender por toda España.

¿Y qué decir de los himnos? Que me aburren soberanamente. Quizá el que más me anime sea el de la II República, porque parece estar pensado más para bailar que para desfilar. Y el mayor mérito que puede tener el Himno oficial de España es que se le ha caído la letra de Pemán. Pero habrá que reconocer que el “chunta-chunta” en que ha quedado reducido no invita precisamente a cantarlo en público, tal como, por ejemplo, en Francia se canta La Marsellesa. Y Manolo Escobar, con su “Viva España”… pues, la verdad, no me parece el relevo más estimulante.

Seguir leyendo »

La extraña izquierda del derecho a decidir

No acabo de entender qué Presupuestos rechazan EH Bildu y Elkarrekin Podemos. ¿Los de los “recortes sociales”? ¿Los del “artículo 155”? ¿Los de las “rebajas fiscales a los empresarios”? ¿O los que, con rebajas o sin ellas, estaban desde un principio “contaminados” por la presencia de los socialistas en el Gobierno Vasco? Si, finalmente, se hubiera acordado subir el Impuesto de Sociedades al 40 %, ¿los Presupuestos dejarían de ser los del artículo 155 y, por eso mismo, no serían merecedores de enmiendas de totalidad? Item más, que dirían los clásicos: ¿Es la mejor forma de negociar unos Presupuestos pretender abrir una crisis de Gobierno? ¿Se hace creíble que alguien quiera dialogar con un Gobierno pidiendo la expulsión de uno de sus socios?  ¿Quería realmente EH Bildu hablar en serio de las cuentas públicas o abrir una vía de inestabilidad política en Euskadi y que nos parezcamos cada vez más a la Cataluña de Puigdemont, Junqueras y Marta Rovira? Y Elkarrekin Podemos, ¿ha hecho de verdad algún esfuerzo serio de negociación para dejar su impronta o ha preferido quedarse en lo testimonial (como hermano pequeño, y un tanto vergonzante, de EH Bildu), pensando que “en tiempos de primarias, mejor no hacer mudanzas?”.    Visto el papel fantasmagórico jugado por esta extraña oposición de izquierda en el debate presupuestario, he llegado a la conclusión de que su apuesta por el derecho a decidir ha consistido en hacer posible que sea la derecha la que decida, a juzgar por lo que han dicho sus propios portavoces. Aunque no entiendo por qué se quejan. Me parece del género tonto lamentarse de que el PP les haya ganado una batalla que ellos no se han molestado en plantear. Y, dígase lo que se diga sobre sus aviesas intenciones, el PP vio desde el principio que eso de la política fiscal tenía su importancia; y se aprovechó, barriendo para casa, de que unos (EH Bildu) estaban en Casa Dios, entre Barcelona y Bruselas, defendiendo la independencia catalana, y los otros (Elkarrekin Podemos), mirándose al ombligo de sus elecciones internas. ¡Y eso que se veía venir! Basta recordar cómo, no hace mucho, el oráculo sindical de EH Bildu, Txiki Muñoz, había dado la voz de alarma, exigiendo a los socialistas que se opusieran a la rebaja del Impuesto de Sociedades, para no dar más poder a los empresarios; aunque luego, cuando el acuerdo fiscal entre PNV y PSE mantenía, por exigencia de éste último, el Impuesto de Sociedades en el 28 %, lo que era una cuestión de vida y muerte, pasó a convertirse para Muñoz en algo intrascendente. Y el acuerdo, según el líder sindical, no pasaba de ser un “teatrillo”.   Y sus pupilos en el Parlamento Vasco, en lugar de hacer causa común con el Gobierno para fortalecerlo frente a los ataques de la patronal vasca, optaron, vía enmienda de totalidad, por un “ménage à trois” con el “PP de la rebaja de impuestos”. Podía haber hecho lo mismo que ha hecho el PP, aunque en sentido contrario; y utilizarlo, además, como contrapartida inteligente para negociar con seriedad y dotar a las Cuentas Públicas de contenidos más sociales. No lo hizo, porque no le interesó hacerlo. Porque lo que perseguía era que este país no tuviera Presupuestos y dejar, así, constancia del fracaso del Gobierno. Pero, por suerte para la sociedad vasca, va a haber Presupuestos. Y los va a haber en todas sus instituciones; y por acuerdo entre quienes han querido acordar y han negociado con las cesiones mutuas necesarias para que el acuerdo saliera adelante. Y los va a haber, además, con recursos suficientes para sostener los servicios públicos, los planes de empleo, la protección social, el derecho a la vivienda y las reformas que este país necesita para seguir avanzando; entre otras razones porque ha habido una izquierda real, de Gobierno, empeñada (vía revisión de ciertas deducciones a las empresas) en hacer efectivo el principio de que “quien más gane, más pague” La otra izquierda, la testimonial, es la que ha permitido que sus veintinueve escaños no valgan para nada, concediéndole a los nueve de la última fuerza política vasca el protagonismo que los del derecho a decidir no han querido ejercer. Y ahora aparecen como los del chiste, cuando explican por qué, siendo quinientos, han sido derrotados por cinco: “Es que nos han rodeado”. Más o menos, lo que al partido de Iglesias y a la autodenominada Izquierda Abertzale les ha ocurrido: que se han visto rodeados por un PP que ha impuesto el “derecho de veto”. Así es como se hacen valer.  Éste ha sido su gran éxito y ésta su hoja de servicios al país. Pienso que en algún momento tendrán que hacérselo mirar.

Seguir leyendo »

¿Frente popular contra el socialismo vasco?

Creo no darme demasiada importancia si me equiparo a Martin Luther King, porque yo también he tenido un sueño. Se desarrollaba en varias fases. Encendía la tele a cualquier hora del día y me sorprendía al no ver a gente concentrada cantando Els Segadors. A continuación, Puigdemont se evaporaba poco a poco hasta quedar reducido a un personaje de cómic, empeñado en  montarles un “procès” a los belgas. Luego, el Club Catalán de la Comedia se disolvía definitivamente entre silbidos y abucheos de un público estafado, que expresaba su enfado al grito unánime de “Botiflers, botiflers”. Más adelante, alguien iba retirando banderitas y los problemas reales de los ciudadanos de toda España que se ocultaban tras ellas volvían a hacerse presentes y se reintegraban al debate político. España, pues, volvía a existir y ya no era una simple provincia de Cataluña. 

Por desgracia, sólo era un sueño, aunque con muchos elementos para convertirse en realidad futura, una vez comprobado que la naciente República no pasaba de ser una proclama y que quienes juraron dejarse la piel en su defensa acabaron entendiendo, aunque tarde, que tenían un culo que salvar. Pero todo esto, la vuelta a la normalidad, llevará su tiempo. Hoy por hoy, Cataluña sigue colonizando el debate político del país, en España en general y en Euskadi muy en particular. Porque no hay por aquí acontecimiento interno que no se vea evaluado por lo ocurre en la Internacional del Independentismo.

Seguir leyendo »

Cuando Arzalluz tuvo razón

Hay que reconocer que quien fue presidente del PNV tenía a veces sus momentos de lucidez. Lo tuvo al menos al preguntarse retóricamente si queríamos la independencia “para plantar berzas”. La pregunta, que en sí misma encerraba ya una afirmación, se formuló en un contexto muy especial:  cuando el PNV, perdedor de unas elecciones autonómicas, gobernaba en coalición con el Partido Socialista de Euskadi y sentía la necesidad de imponerse un poco de moderación y ser condescendiente con sus adversarios electorales más directos, hasta el punto de otorgarles fugazmente la condición de vascos (seguramente equivocados, pero vascos al fin).

Ha llovido mucho desde entonces. El PNV de ahora ya no ve la autodeterminación como una “virguería marxista” (Egibar y sus compañeros de Guipúzcoa se han marxistizado bastante). Y los que llegaron a ser admitidos como “también vascos” vuelven ahora a ser “españoles” y “unionistas”, como reiteran Otegi y la Televisión Nacionalista Vasca (ETB). Pero, intenciones y coyunturas al margen, lo cierto es que la advertencia de Arzalluz resultó profética, a la vista del berzal en que puede quedar convertido Cataluña por la huida de sus empresas, tras el supuesto referéndum para la independencia del pasado 1 de octubre. El dato debería contribuir a atenuar ese entusiasmo autodeterminista que se ha reactivado entre los del “derecho a decidir”; esa estelada mental que se ha instalado entre quienes, por aquí, saludan la Cataluña de Puigdemont como la antesala de la Euskadi independiente del futuro.

Seguir leyendo »

La dicha y el honor de ser catalán

Yo de mayor quiero ser catalán. Me apetece formar parte de un pueblo de hombres y mujeres adorables, con la sonrisa en los labios y la papeleta de votar en la mano. Un pueblo de padres y madres que aman con ternura a sus niños y les llevan a jugar a los colegios para defender su derecho a la educación; y hasta les proporcionan clases prácticas de educación cívica y democrática, alzándolos sobre sus hombros cuando se enfrentan a quienes, en cumplimiento de una ley inicua (española, no les digo más), vienen a secuestrar sus libertades y sus urnas chinas. Un pueblo, en fin, que es muy consciente de que la voluntad popular está siempre por encima de las normas legales.

Tiene que ser reconfortante formar parte de un pueblo que nunca se equivoca y siempre tiene razón; que todo lo que hace lo hace en son de paz, hasta cuando amenaza a quienes, partidarios de la guerra, le llevan la contraria. Un pueblo que combate con alegría contagiosa y que tiene muy claro que la calle es para quien la trabaja; y, por eso precisamente, puede afirmar con toda verdad que la calle es suya, y no de cualquier indocumentado que pase por allí. Un pueblo, en fin, al que le gusta la fiesta y hace de sus atractivos castillos en el aire la imagen más adecuada de la construcción de la independencia que persigue con tanto ahínco.

Seguir leyendo »

¿Se españoliza Cataluña?

Supongo que un siglo de estos Cataluña llegará a alcanzar la independencia. Los que la promueven están en ello y no les falta tenacidad en el empeño, arrojando lo viejo al vertedero de la Historia, que es lo que hay que hacer cuando se quiere alumbrar una nación. Y los resultados hasta ahora son espectaculares. Se han cargado su Parlamento, han silenciado a la oposición, han hecho saltar por los aires la autonomía municipal, han organizado, con el “president” a la cabeza, una cacería contra los alcaldes disidentes, abuchean por las calles a quienes se oponen a un referéndum ilegal y se ciscan en la libertad de prensa y en los periodistas, que, al parecer, no tienen acceso a su propio derecho a decidir.  

Uno ve todas estas cosas del “mambo catalán” y empieza a alentar la sospecha sobre si el “procés” independentista no se está españolizando peligrosamente; aunque sólo sea por incurrir en ese vicio tan español de saltarse las leyes a la torera. Y por heredar lo peor de esa España tan criticada por los nacionalistas, dada su “baja calidad democrática”. Porque, a la vista de los hechos, la que ostentan los independentistas (los de siempre y los sobrevenidos) no parece el ejemplo más recomendable de lo que debería ser una democracia alternativa.

Seguir leyendo »

Los veraneantes de Sortu

La autodenominada izquierda abertzale ha descubierto un plan imaginativo para combatir el desempleo en Euskadi: atacar de frente la industria turística, fuente de explotación de los jóvenes trabajadores vascos. Es de suponer que, asamblearia como es, habrá consultado antes la decisión con los agentes sociales y recibido finalmente el plácet de todos los implicados: hosteleros dispuestos a renunciar a sus negocios, trabajadores del sector que están hasta el gorro de tener empleos indignos, sindicatos que no desean contar con afiliados a cualquier precio… Todos ellos, con seguridad, han decidido hacer el sacrificio necesario para librar a Euskadi de negocios indeseables que afean y masifican nuestras calles, desvirtúan nuestros valores nacionales y corrompan a nuestros desempleados comprándolos con trabajos precarios.

“Vuestro turismo, la miseria de los jóvenes”. “Detrás de la imagen de postal de Euskal Herria, hay otro pueblo”. Y, por si fuera poco, están los turistas mismos, que son un “grupo de zombis que sacan fotografías allí y aquí”. Con estas denuncias de Ernai (secundadas luego en lo sustancial por sus mayores de Sortu), ya se estaba tardando en reaccionar con la firmeza que requiere esta agresión de las multinacionales a nuestro país. Aunque cueste sacrificios; porque todo sacrificio es poco ante el objetivo prioritario de impulsar una emancipación nacional necesaria si queremos sobrevivir como pueblo.

Seguir leyendo »