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Miquel Porta

Investigador y catedrático de Salud Pública en el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Barcelona. Catedrático adjunto de Epidemiología en la Gillings School of Global Public Health de la Universidad de Carolina del Norte (Chapel Hill, EEUU). Director de 'A dictionary of epidemiology' (Nueva York, 2014).

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La investigació sobre les causes del càncer: una eina fonamental per plantar-li cara

Sabem massa poc sobre les causes d'una gran majoria de càncers. Sabem especialment poc sobre les seves causes modificables, aquelles sobre les que podem intervenir, per posar-les sota control. I entre les causes modificables, sobre les que menys sabem són les causes ambientals. Doncs sovint la responsabilitat d'evitar un càncer se li adjudica a cada un o una de nosaltres. No fumi (bon consell), faci activitat física i no engreixi (bé, però no sempre és fàcil), mengi més d'això i menys d'allò altre, no s'exposi a aquest o aquell cancerigen en el seu treball... Factors individuals o ambientals? És clar: tots dos tipus estan relacionats i hem de pensar-los de manera interactiva, dialèctica.

Encara que la investigació sobre diagnòstic i tractament del càncer és important, només pot aplicar-se a persones que ja pateixen la malaltia. Òbviament? L'obstinació de molts investigadors és descobrir causes d'aquestes malalties sobre les quals puguem intervenir per impedir la seva aparició. És obvi, però a vegades ho oblidem: si d'una malaltia no en coneixem les seves causes, no la podem prevenir. Per tant, és essencial identificar factors causals modificables.

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La investigación sobre las causas del cáncer: una herramienta fundamental para plantarle cara

Sabemos demasiado poco sobre las causas de una gran mayoría de cánceres. Sabemos especialmente poco sobre sus causas modificables, aquellas sobre las que podemos intervenir, para ponerlas bajo control. Y entre las causas modificables, sobre las que menos sabemos son las causas ambientales. Pues a menudo la responsabilidad de evitar un cáncer se le adjudica a cada uno o una de nosotras. No fume (buen consejo), haga actividad física y no engorde (bien, pero no siempre es fácil), coma más de esto y menos de lo otro, no se exponga a este u aquel cancerígeno en su trabajo... ¿Factores individuales o ambientales? Claro: ambos tipos están relacionados y debemos pensarlos de forma interactiva, dialéctica.

Aunque la investigación sobre diagnóstico y tratamiento del cáncer es importante, solo puede aplicarse a personas que ya sufren la enfermedad. ¿Obviamente? El empeño de muchos investigadores es descubrir causas de estas enfermedades sobre las que podamos intervenir para impedir su aparición. Es obvio, pero a veces lo olvidamos: si de una enfermedad no conocemos sus causas, no la podemos prevenir. Por tanto, es esencial identificar factores causales modificables.

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Cuidado con el catedrático

A menudo en la vida, cuando avanzamos en algo surgen otros desafíos. La vida es lo que tiene. La considerable mejora de los textos sobre ciencia y medicina que hoy publican medios y blogs es atractiva para quienes creemos –o queremos creer– que el nivel periodístico, científico y ético de esos textos es importante para la calidad de nuestra democracia y de nuestra calidad de vida.

Veo cuatro desafíos relacionados. Primero: debemos y podemos clarificar el papel de divulgador o de investigador científico que en cada noticia tiene el supuesto experto que la valora. Es infrecuente que un buen bloguero sea un investigador de primer nivel, y viceversa. Un buen divulgador poseerá conocimientos sobre el tema que trata, pero prácticamente nunca será autor de los estudios científicos que divulga. Me parece esencial que la divulgación no se confunda, como a veces ocurre, con el auténtico trabajo de investigación científica, tan distinto del periodístico por su creatividad en la formulación y puesta a prueba de las hipótesis, complejidad metodológica, largos tempos de ejecución, competitividad, o exigencia de las mejores revistas científicas. Cierto: un profesional honesto y con experiencia práctica, catedrático o no (faltaría), puede ser un espléndido comentador de un hallazgo científico. Por ejemplo, un buen médico internista puede tener independencia, ecuanimidad y perspectiva clínica.

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