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Javier Doreste:"No hay luchas internas en Podemos, creemos en el liderazgo colectivo y no en individualismos"

Para el primer teniente de alcalde de la capital grancanaria, los miembros del partido que dicen que la secretaria general no los atiende, no se dan cuenta de que quien tiene que atenderlos es la secretaría general, un órgano colectivo y sostiene que este sí lo ha hecho

El también concejal de Urbanismo cree que el problema radica en que Podemos es una organización transversal y hay quien la ve piramidal

Explica que en las pasadas elecciones generales erraron en el discurso, al etiquetarse como socialdemócrata, frente a "los de abajo contra los de arriba"

Para Doreste, en algún momento, habrá que controlar quiénes asisten a las asambleas del partido y cree que la participación debe venir desde la propia gente de los barrios

Pone como ejemplo el pacto de la capital grancanaria sobre cómo negociar un acuerdo progresista en España

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El primer teniente de alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Javier Doreste (Podemos)

El primer teniente de alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Javier Doreste (Podemos) Alejandro Ramos

Javier Doreste es el primer teniente de alcalde de la capital grancanaria por LPGC Puede, concejal de Urbanismo y miembro del Consejo Insular de Podemos en la isla de Gran Canaria. Pone como ejemplo la negociación llevada a cabo con PSOE y Nueva Canarias en esta ciudad ante la situación actual que vive el país. Señala que para pactar, la clave está en la transparencia y en dejar para última hora el reparto de puestos. 

Sobre las discrepancias entre miembros del partido en Gran Canaria con la secretaria general, señala que  hay una discusión ideológica de fondo, entre quienes tienen la concepción de que Podemos debe ser una organización transversal y los que la ven piramidal. En esta última sitúa a quiénes apuntan contra Meri Pita.

Para Doreste, esas personas, a medida que se vaya avanzando en el proceso, se darán cuenta de que el partido no puede ser piramidal. Sostiene que hay que cambiar la mentalidad y "creerse menos importante de lo que somos individualmente". Además, insiste en olvidar esa etiqueta de socialdemócrata con la que se definió Podemos en las pasadas elecciones y sustituirla por la de "los de abajo contra los de arriba". 

P. ¿Cómo ve la situación política actual? ¿Hay cabida para una coalición política progresista en España?

R. Sí yo creo que sí, si la hay. Incluso el PNV, una de las fuerzas nacionalistas podría participar o apoyar esa coalición progresista sin levantar ronchas al PSOE. Absteniéndose o dando la investidura y luego ya controlando a ese gobierno progresista votación a votación.

P. Pero también tendría que abstenerse Ciudadanos…

Ciudadanos tendría que abstenerse en todo caso. Con los programas económicos tenemos más facilidad de llegar a un acuerdo con el PSOE que con Ciudadanos.

P. El caso de Las Palmas de Gran Canaria podría ser un ejemplo, donde han confluido tres opciones políticas. (PSOE, LPGC Puede y NC)

Yo lo pondría como ejemplo de cómo se puede gobernar. Cuando entramos en el Ayuntamiento todo el mundo dijo que la tierra se iba a abrir y que la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria iba a desaparecer , pero eso no ha pasado.

P. ¿Qué consejo daría a la hora de negociar un pacto?

R. Transparencia, transparencia y transparencia. Nosotros nos reuníamos por la mañana con los miembros de ese pacto y por la tarde con la gente de LPGC Puede, que eran reuniones abiertas a las que podía acudir cualquiera. Contábamos lo que habíamos hablado en la reunión de la mañana, recibíamos de ese grupo de gente sugerencias también y así fue. A los días, convocamos dos asambleas, en una se aprobó el programa de gobierno y en otra participar en el gobierno municipal. La clave es ser muy transparente y también saber tus limitaciones y las del contrario. No le puedes pedir al otro partido una cosa que vaya directamente contra su programa.

P. La confluencia de Podemos en LPGC Puede con miembros de otros partidos como de izquierda Unida, Equo… también sirvió de antecedente en Canarias, incluso llevó a que IU expulsara a miembros como Sergio Millares… ¿Cree que la situación actual ha ido demostrado que el camino a seguir es el de aunar fuerzas y dejar a un lado las diferencias?

R. El camino es construir unidades populares, si podemos llamarlas así o confluencias en torno a programas muy concretos con objetivos muy concretos. Y dejar para el final la discusión de los puestos, que es el otro gran problema. Y eso fue una de las grandes ventajas que tuvimos en la discusión con el PSOE y NC que fue en la última reunión en la que se decidió el reparto de concejalías. Eso nos dio una gran ventaja porque como nadie sabía quién iba a cada área, sino que había un acuerdo programático, entonces cada concejalía, la lleve quien la lleve, tiene que salir adelante con el acuerdo programático. Programa, programa, programa.

P. La secretaria general del partido en Canarias, Meri Pita, dijo en una entrevista con este medio que se llevará a cabo una encuesta que refleje si los pactos en los que forman parte en Canarias han afectado a los resultados de Podemos en las últimas elecciones, ¿Cree que el pacto de gobierno en la ciudad influyó de alguna manera en los resultados?

R. No creo que haya influido mucho. La gestión municipal te puede influir, pero con tan poco tiempo no se pudo ver la obra que hemos hecho. La obra que estamos haciendo ahora después de un año. Ahora es cuando se está viendo lo que estamos haciendo, cuando los ciudadanos están entendiendo lo que estamos haciendo. Por tanto, no creo que esta gestión en estas elecciones generales influyeran tanto como se cree. Al menos las del Ayuntamiento, porque no ha sido mediática la gestión. Sí que ha habido algún titular llamativo, pero no ha sido muy mediática. Más mediáticos han sido algunos temas del Cabildo y esos sí que pueden haber influido más. No estoy echándole tampoco la culpa al pacto en el Cabildo, que conste. Las elecciones municipales nos influirán en las siguientes elecciones, ahí sí. Y nosotros creemos que repercutirán favorablemente.

Lo que sí ha influido en las elecciones generales es que ese intento de Podemos de abrirse a la mayor parte de la gente, a todas las fuerzas de izquierda, le llevó a definirse como socialdemócrata y eso fue ponerle una vieja etiqueta a una fuerza nueva. Si eres una nueva fuerza política nueva no puedes ponerte una etiqueta vieja. El discurso de Podemos que yo defiendo es más un discurso de clases que ideológico en ese sentido, es el de los de abajo contra los de arriba, que es en lo que estamos en este momento y ese es el discurso que Podemos debe transmitir a la sociedad. Nuestra gestión es en defensa de los de abajo, frenando la avaricia de los de arriba.

P. Entonces, ¿está en contra de que se defina a Podemos como "de izquierdas"?

R. No es que esté en contra. Es que el sistema que existe en España ha puesto a casi el 40% de la población en riesgo de marginalidad, el 20% de las familias en pobreza y el 24% en riesgo de exclusión social. Este sistema es el que se ha solucionado poniendo etiquetas y nosotros decimos esas etiquetas ya no nos funcionan para definir el momento de la lucha, pues el momento de la lucha es los de arriba contra los de abajo. Todas las medidas que se están tomando por parte del Banco Central, del Fondo Monetario Internacional, del Gobierno… es de los de arriba contra los de abajo, y hay que invertirla la tendencia. Tienen que ser los de abajo frente a los de arriba ya que son precisamente mayoría los de abajo. Es una cuestión ideológica y un ejemplo es que en Las Palmas de Gran Canaria la temporada turística ha sido excelente y la ocupación la más alta en muchísimo tiempo, generándose nuevos hoteles, han subido un 7% el precio de la cama los empresarios y el salario real de las trabajadoras ha bajado, ganan menos en proporción y trabajan más, eso es injusto y por eso estamos así. Esto no es una cuestión de izquierda o derecha, esto es un problema de los de abajo contra los de arriba y a mí me parece inmoral que los empresarios de los hoteles estén aplicando esa política aprovechándose de los trabajadores.

P. Hay miembros del partido en Canarias que se han mostrado en desacuerdo con la secretaria general, ¿usted cómo valora estas opiniones y cuál es la suya?

R. En Podemos en lo que creemos es en el liderazgo colectivo. Entonces el problema está en el acento. Secretaría general es un órgano colectivo y la secretaria general (hay un acento que lo distingue) es Meri Pita. Yo estoy con la secretaría general y con la secretaria general. Porque creo que responde a este discurso que estoy diciendo. Aquellos que dicen que la secretaria general no los atiende, no se dan cuenta de que quien tiene que atenderlos es la secretaría general, que es un órgano colectivo y que da lo mismo que sea una persona concreta a que sea una persona del órgano. Y yo que estoy en el Consejo Insular sé (porque he estado) que miembros de la secretaría general se han reunido con el Consejo Insular y han acudido a este Consejo, por tanto, esa queja no la entiendo. Es un poco que “la seño no me hace caso”. Y eso me parece que es vieja política, volvemos a hablar de que tiene que ser una líder quien tiene que prestarme atención y estamos hablando de órganos colectivos y de liderazgo colectivo.

Aparte, hay en todo una discusión ideológica de fondo, la mayoría tenemos la concepción de que Podemos tiene que ser una organización muy transversal, muy plana y poco piramidal. El Consejo autonómico y la Secretaría general directamente relacionados con los consejos municipales. Y hay otra concepción piramidal, que es poner un filtro entre las bases y el Consejo autonómico. Ese es el debate de fondo, el concepto de organización: el viejo, una pirámide en el que el que se mueve no sale en la foto o el nuevo: plano, más transversal en el que cualquier miembro de un consejo municipal contacta directamente (sin filtros) con el Consejo autonómico y la Secretaría general. Y los consejos insulares deben ser los órganos que elaboren la política para el Cabido, para los consejeros insulares del Cabildo.

El primer teniente de alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Javier Doreste (Podemos)

El primer teniente de alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Javier Doreste (Podemos) Foto: Alejandro Ramos

P. ¿Hay reuniones de esos consejos insulares?

R. Sí, yo hace tiempo que no asisto por problemas de tiempo (un mes o dos meses), pero sí, prácticamente cada quince días se ha estado reuniendo.

P. ¿Hay mucha actividad en ellos?

R. Hay actividad, pero también la hay en los círculos municipales. Se han producido muchas reuniones explicando la Ley 25, la Ley del suelo, reuniones con vecinos, visitas a los barrios…

P. Algunos miembros de Podemos en el Cabildo de Gran Canaria han llegado a afirmar que no existe comunicación con la secretaria general. Con los miembros del Ayuntamiento cuál es la situación, ¿qué vías de comunicación utilizan?

Vuelvo a decir, con la Secretaría general existen vías de comunicación porque miembros de la secretaría general han asistido y asisten a las reuniones del Consejo insular. ¿Qué es lo que tiene que hacer el Consejo insular?, elaborar políticas para los consejeros del Cabildo. ¿Qué hace el Consejo municipal?, elaborar la política para el ayuntamiento. Y las vías de comunicación con la secretaría general son las que quieras: desde correos,  Telegram, reuniones, llamadas telefónicas… todas. En Podemos, a diferencia de otros partidos, la información es transversal, completamente. No es piramidal. Hay algunos que se han quedado en el concepto de partido piramidal y otros que creemos que Podemos es otro tipo de partido.

P. ¿Cree que se van a solucionar las discrepancias internas en el partido en Gran Canaria?

Es que son mínimas. Esas discrepancias a medida de que se vaya avanzando en el proceso se darán cuenta de que el partido no puede ser piramidal. Hay que cambiar la idea y creerse menos importante de lo que somos, individualmente. Y saber que esto es transitorio, que tenemos vida más allá del cargo político, y eso es algo que a los demás partidos también les deja algo descolocado, porque nos tenemos que comprometer muchísimo sabiendo que nos vamos a ir y que tenemos que dejar que vengan otros, porque no somos políticos profesionales. Ese es el otro problema, que hay que evitar la profesionalización de los cargos de Podemos.

P. En el caso de Las Palmas de Gran Canaria, no hay secretario general de Podemos,¿Ha afectado esto a la dinámica del partido en la ciudad?

R. Volvemos a insistir en el tema del liderazgo colectivo y la dirección colectiva. El partido sigue funcionando pese a que no haya un responsable máximo. Es más, a medida que vayamos avanzando tendremos que convocar elecciones. El problema es que ante la amenaza de unas nuevas elecciones a nivel estatal a ver quién se mete en este proceso, que son desgastes y desgastes.

P. ¿Pero no ha influido de forma negativa?

R. Al revés, incluso ha influido de forma positiva porque ha obligado a gente que estaba muy acostumbrada a que otra persona le marcase el camino, a tener ellos que tomar responsabilidades y a construirse como miembros de Podemos.

P. ¿Y no es un poco difícil que no haya un líder a la hora de organizarse entre ustedes?

R. No.

P. ¿Qué ha ocurrido con las asambleas?, ¿se celebran con la frecuencia que deberían?

R. Hemos hecho, desde grandes asambleas de Podemos para toda la ciudad, donde hemos visto que quien no es de la ciudad incluso se acerca. Aunque esto es algo que me genera dudas, porque Podemos es tan abierto que personas que no viven en Las Palmas de Gran Canaria participan en ellas y creo que en algún momento habrá que tener un listado o algún medio de control. 

P. ¿Cree que con el tiempo el partido se ha ido desconectando de sus bases?

R. En absoluto. Siempre habrá discusiones. Siempre habrá expectativas que se han creado y que no se han cumplido, pero no hemos desconectado de las bases. 

P. Si tuviera que hacer autocrítica, ¿en qué cree que puede mejorar la formación?

R. Autocrítica la ha habido. Nos equivocamos en el discurso en las últimas generales. Además, no tenemos mecanismos institucionales de participación ciudadana en los ayuntamientos, los que hay de la junta de distrito y los consejos sociales de distrito los estamos exprimiendo al máximo, pero no son suficientes. En Las Palmas de Gran Canaria, por ejemplo, los 10 millones destinados a obras o los 5 millones del Pan de Cooperación del Cabildo, el 70% de los trabajos vienen de peticiones hechas de barrios, de juntas de distrito, de reuniones con los vecinos, de procesos de participación ciudadana no reglados.

Para unas obras en Divina Pastora, el técnico hizo unos planos que se entregaron a la asociación de vecinos y ellos lo discutieron y después nos volvimos a reunir y llegamos a consenso. Lo llevamos bloque a bloque para que los presidentes de cada uno hablaran con sus vecinos y lo explicara. Ahí, el papel no lo jugó Podemos ni el Ayuntamiento, lo jugó la asociación de vecinos y eso es fomentar la participación ciudadana, no que venga el predicador de Podemos o del Ayuntamiento a convocarlo, sino que sean los propios vecinos quienes vayan organizándose y lo vayan discutiendo. O el proceso que estamos llevando a cabo en San Nicolás, que lo estamos haciendo con la Fundación Farraz. El parque infantil de la calle Álamo, son los niños del barrio los que han decidido a través de reuniones con esta asociación cómo quieren que sea el parque: eso es participación ciudadana.

P. De ahí, el mensaje de Podemos de devolver el poder a la ciudadanía…

R. Esta es la forma no reglada de hacerlo. Vamos teniendo experiencias de participación ciudadana poco a poco. Son reuniones y reuniones, asambleas, asambleas.

P. Después de los cuatro procesos electorales vividos, ¿considera que  Podemos debe plantearse su rumbo?

R. El cambio de rumbo debe ser el mismo: los de abajo contra los de arriba. Y seguir también lo que podríamos llamar la política de gestos, que es poco conocida. Por ejemplo, yo me he bajado el sueldo. Tendría que estar cobrando creo que eran 54.000 euros al año y estoy cobrando 28.000. Además, no usamos los coches oficiales sino lo estrictamente necesario.

P. ¿Ese dinero que rechazan va a la fundación de Podemos?

R. En el caso concreto de tres concejales de Podemos se ha quedado en el Ayuntamiento y otra compañera ha decidido que vaya a la fundación. La ciudadanía no lo ve, pero ese tipo de gestos y de políticas hay que seguir haciéndolas. Aparte de las cosas en las que trabajes, hacer los gestos suficientes para que la gente entienda que queremos cambiar la política y la forma de hacer política.

P. ¿Tiene futuro Podemos o se desinflará por las históricas luchas de la izquierda canaria?

R. No hay luchas internas en el partido, lo que hay son aparatos encriptados que no se dan cuenta de que la situación está cambiando. Y esto ya lo ha vivido digamos el campo de la izquierda en otros momentos. En 1914, el aparato de la segunda internacional sacrifica el ideal del internacionalismo y de la lucha contra la guerra por mantener el aparato y los cargos que se habían conseguido en Francia y en Alemania. Y los socialdemócratas votaron a favor de la guerra y ¿cuántos millones costó la primera guerra mundial? Por querer mantener el aparato y el aparato en un momento dado tiene que ser sacrificado por el bien del colectivo.

Lo que hay también es mucho personalismo. Puede que yo tenga también un carácter muy agresivo, no lo niego y hay mucho querer mantener el aparato. Esos son los dos mayores problemas que tiene la izquierda. Hay que cambiar la mentalidad y que esto es una nueva forma de hacer política.

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