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Catalunya 20D: dos bipartidismos en juego

El domingo los catalanes pueden cerrar dos bipartidismos que se han superpuesto durante los últimos 35 años: el del PP y PSOE en escenario español, y el de CiU y PSC en clave catalana

En Comú Podem, Ciudadanos y ERC acuden a estas generales como los partidos emergentes que podrían desbancar a las marcas tradicionales, consolidando la fractura del antiguo sistema de partidos catalán

Tanto PSC, que ha ganado 10 de las 11 generales, como Convergència y PP llegan al 20-D con los peores pronósticos de su historia, aunque la fragmentación hace que la coalición de CDC pueda no quedar tan lejos del primer puesto

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Los candidatos catalanes en el debate de este jueves en TV3 EUROPA PRESS

La política catalana ha vivido centrada en sus compases internos durante el último año, por lo que las elecciones de este domingo parecen haber pillado a contrapié a los partidos. La campaña se ha desarrollado en plena resaca del 27-S y condicionada por las dificultades del independentismo para formar gobierno. En esta tesitura, los comicios en los que los partidos emergentes, Ciudadanos y Podemos, compiten por desabancar al bipartidismo español de PP y PSOE pueden resultar también en Catalunya en un escenario inédito, donde En Comú Podem, Ciudadanos o ERC podrían hacerse con la victoria por primera vez.

El sistema de partidos catalán y el español históricamente han estado diferenciados pero conectados. Entorno a la mitad de la población catalana ha votado de forma similar al resto de españoles, mientras que la otra parte lo ha hecho motivada por el llamado "eje nacional", en un porcentaje cambiante según fuesen elecciones generales, autonómicas, municipales o europeas. Cabe recordar que el PSC ha ganado todas las elecciones generales desde 1977, mientras CiU quedaba segundo, hasta las de 2011, año en que CiU fue la candidatura más votada con 16 escaños, 2 por encima del PSC. 

El 20-D continuará el estado de conexión en la diferencia entre sistemas políticos, pues en ambos pueden darse sendos cambios en la composición del mapa de partidos. Si los sondeos no se equivocan, el 20-D será el último capítulo del agotamiento de los dos bipartidismos solapados que han imperado durante los últimos 35 años en Catalunya: Uno de clave española, de PSOE y PP, y otro en clave nacional catalana, presentado por CiU y PSC. De estos, CiU ha desaparecido, quedando sucedido por DiL y Unió, mientras que PSC y PP podrían obtener los peores resultados de su historia, tal como ha ocurrido en elecciones recientes. 

Más emergentes y más fuertes

Ciudadanos, En Comú Podem y ERC son las formaciones que emergen con fuerza en Catalunya y que podrían, por primera vez, hacerse con el mayor número de escaños de los 47 que se reparten en Catalunya. Esta es, además, la única comunidad donde los emergentes se disputan la primera plaza, lo que confiere al escenario catalán especial importancia para estos partidos. Catalunya daría a Pablo Iglesias o Albert Rivera más de 10 escaños, y podrían constituir una primera victoria psicológica si los de Domènech son capaces de repetir el "efecto Colau", o si Ciutadans consigue mantener los números del 27-S.

Xavier Domènech, candidato de En Comú Podem, ha ido creciendo durante la campaña a tenor de los trackings que se han conocido, y tiene ahora en su mano convertirse en el candidato más votado. Este viernes ha dado el último apretón a su campaña, visitando las 4 provincias catalanas en solo una jornada y cerrando con un acto en Terrassa, donde Barcelona en Comú tiene su candidatura municipalista de vínculos más estrechos. La pretensión de los comunes es obtener al menos un 15% de voto en todas las demarcaciones, para poder formar un grupo propio. De las cuatro, Lleida es la provincia más difícil para la marca catalana de Podemos.

Ciutadans ha hecho poca campaña en Catalunya, a la que dan como terreno seguro. Los naranjas han jugado la carta de tener el único candidato a la presidencia catalán, y han apostado por Juan Carlos Girauta, del sector más derechista, para defender la plaza catalana. Sus actos se han centrado en los lugares más seguros, como Tarragona, que visitaron con Rivera, o Salt y Santa Coloma, a donde acudió la lider catalana Inés Arrimadas.

Competición entre los independentistas

Por parte de los independentistas, todas las miradas se centran en saber cuál de los dos partidos principales, DiL o ERC, se hace con más votos que el otro. Las elecciones generales, tradicionalmente de segundo órden para estos partidos, podrían acabar decidiendo quien alberga la hegemonía dentro del independentismo, un dato crucial para la siguiente legisltaura. La competencia entre Convergència y Esquerra se ha desarrollado con guante de seda y sin que las formaciones se lanzaran reproches mutuos, centrando sus cargas sobre Podemos, Ciudadanos o el PP, alternativamente. También la CUp ha sido especial objeto de críticas por parte de los convergentes.

ERC ha obtenido habitualmente entre 1 y 3 diputados en el Congreso, teniendo su récord en los 8 que consiguieron en 2004. Los republicanos esperan superar esta marca de la mano de su número uno, Gabriel Rufián, un recién llegado a la política insitucional que ha contado con el apoyo de un veterano como Joan Tardà, número dos, durante la campaña. Esquerra ha conseguido aumentar su representación en las últimas elecciones al Parlament, y ha obtenido en los últimos años algunos de sus mejores resultados en varias localidades, aunque su mayor éxito ocurrió en mayo de 2014, cuando quedó en primer lugar en las elecciones europeas.

En la casa de Convergencia, la apuesta de la coalición DiL ha sido un hombre de la más estrecha confianza de Artur Mas, Francesc Homs, en un momento en el que CDC comienza a la cuenta atrás para desaparecer como marca y el espacio poítico fundado por Pujol se ha convertido en "masismo". CiU ha conseguido históricamente entre 10 y 18 diputados, y según los sondeos caería hasta un 50% respecto a los 16 obtenidos en 2011 pasado. Si los pronósticos se cumplen, las elecciones del 20-D podrían ser la consolidación de la crisis electoral del nacionalismo de derechas, que ya ha perdido más de la mitad de sus representantes en la cámara catalana.

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