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REGIÓN DE MURCIA

¿Ganará el PSRM sus primarias?

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El PSOE murciano se la juega a partir de este próximo domingo. Tres candidatos competirán en sus elecciones primarias para el cargo de secretario general. Una mujer y dos hombres. La primera, María González Veracruz, diputada en el Congreso y sobradamente conocida para la opinión pública. El segundo, Diego Conesa Alcaraz, alcalde de Alhama de Murcia, y el tercero, Francisco Lucas Ayala, pedáneo de El Raal, bastante menos mediáticos. La candidata ha obtenido apoyos singulares, como el del exalcalde de Beniel, Roberto García, enfrentado desde hace años a su padre, el todavía secretario general, Rafael González Tovar, y cuyas aspiraciones no se quedarán tan solo en tener una silla en la futura comisión ejecutiva. María González poyó a Patxi López en las primarias federales, mediante una pirueta que muchos no lograron entender debido a su pasado tan cercano a Pedro Sánchez. El alhameño, novato en las lídes regionales y que como principal aval cuenta su muy buena sintonía, precisamente, con Sánchez, ha ganado para su causa a Joaquín López, un político siempre bien situado en cualquier parrilla de salida que se precie. Y del pedáneo, el más joven e inexperto, siendo el que menos posibilidades tiene, pero cuyos votos, al final, si hay segunda vuelta el 30 de septiembre, pudieran ser decisivos, se asegura que cuenta con el padrinazgo de todo un histórico del socialismo murciano: el ciezano Ramón Ortiz.

El PSOE podría estar llamado a presidir el gobierno regional siempre que siga siendo el principal partido de la oposición y ello le otorgue la suficiente autoridad moral

A nadie se le oculta que es más que posible que las elecciones autonómicas de 2019 sean las primeras, desde 1995, de las que pueda salir una Asamblea Regional todavía mucho más heterogénea que la actual y, por tanto, con mayores posibilidades de articular un gobierno alternativo a los sucesivos que ha tenido desde entonces el PP en esta Región. Y que el PSOE podría estar llamado a presidirlo, siempre que siga siendo el principal partido de la oposición y ello le otorgue la suficiente autoridad moral. La circunscripción única, el desgaste propio de los populares, acrecentado en la presente legislatura, y la aparición en el panorama de formaciones que arañarían votos por la derecha, ayudarían a ello. Eso, además, siempre que por la izquierda Podemos se mantuviera al alza e incluso, por rizar el rizo, que Ciudadanos saliera escarmentado de su experiencia en el apoyo tácito a las investiduras, primero de Pedro Antonio Sánchez y luego de Fernando López Miras.

Con ese panorama en lontananza, finos habrán de estar los socialistas para no errar el tiro. Y si es cuestión de mojarse, hagámoslo: María González Veracruz ha pasado buena parte de su ejecutoria política en Madrid, cerca de los sucesivos secretarios generales (Zapatero, Rubalcaba, Sánchez) y cuenta con un bagaje más que suficiente para liderar el partido que dejará su padre, quizá, por otra parte, uno de sus mayores hándicap en este ajustado esprint hacia la calle Princesa. Ello, a pesar de que, por poner un ejemplo, Tovar, con sus virtudes y sus defectos, heredara una formación con tan escasas alcaldías, que apenas se contaban con los dedos de una mano, en los 45 municipios, y hoy gobiernen, merced a acuerdos puntuales en cada uno de esos ayuntamientos, en un total de 28.

Si los socialistas murcianos quieren contar de cara al futuro, si lo que pretenden es no dispararse en un pie y realmente aspiran a salir reforzados de este proceso, de cara a su inmediato congreso regional de octubre, deberán apostar sobre seguro. Y ese seguro, hoy por hoy, no tiene más que nombre de mujer, aunque harina de otro costal sean las autonómicas para dentro de 20 meses y quién encabece la lista.

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