eldiario.es

9

Manuel Segura Verdú

Manuel Segura Verdú es periodista

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 4

Ciudadanos, a la búlgara

Ciudadanos eligió este sábado su comisión gestora que les conducirá a la asamblea general del 15 de marzo, de la que saldrá proclamada su nueva dirección tras la debacle del 10-N, cuando perdieron 2,5 millones de votos y, de ellos, casi cien mil en la comunidad murciana. La reunión de su Consejo, celebrada en un hotel madrileño, evidencia el complicado momento que vive la formación naranja, descabezada de su hasta ahora líder, Albert Rivera.

Todo hace indicar que Cs ha comenzado la casa por el tejado. El presidente del Consejo, Manuel García Bofill, leyó al comienzo de la reunión una lista de 16 personas (Villegas, Hervías… riveristas sin Rivera), que las delegaciones territoriales desconocían previamente, y se procedió a votarla sin debate previo. La elección de esa gestora, a mano alzada por los casi centenar y medio de asistentes, supuso un termómetro para medir la temperatura del partido liberal. Casi el 91,5% votó a favor, mientras tan solo cinco miembros del Consejo lo hicieron en contra y seis se abstuvieron. El resultado se aproxima bastante a lo que se denomina elección a la búlgara, esa expresión que se originó a partir de los congresos del Partido Comunista de Bulgaria, en los años 60 y 70, durante los cuales salía elegido como secretario general, una y otra vez, por aplastante mayoría y sin contestación, el pro-soviético Todor Zhikov.

Seguir leyendo »

El escritor de franciscana humanidad

Hace casi cuatro décadas, los Reyes Magos visitaron a un hombre de 58 años al que, como secreto mejor guardado, le gustaba escribir. Trabajaba entonces en labores administrativas en las oficinas de una empresa conservera de Molina de Segura, tierra que lo acogiera de muy joven desde su alicantina Rojales natal -allí vio la luz en 1924- y tras una estancia con su familia en la Barcelona republicana, pero también ya receptora de la emigración de las gentes del sur. Antes de convertirse en administrativo, García Aguilar fue aprendiz de barbero y casi militar, pues no faltó quien lo tentara durante el servicio obligatorio para el reenganche. Mientras tanto, devoraba como ávido lector cuanto llegaba a sus manos en aquella España de posguerra, niquelada en blanco y negro.

Un buen día decidió presentarse al premio de novela más prestigioso del país, si bien no el de mejor dotación económica. Y para sorpresa de propios y extraños, lo ganó. Corría el año 1983. Ese hombre “de pelo blanco y tez tostada, aparentemente parco, algo tímido y seco, que desaloja su austera y franciscana humanidad cuando se le conoce a fondo”, como lo definiera mi entrañable profesor Ramón Jiménez Madrid, se llamaba Salvador García Aguilar. Y el premio, nada menos que el Nadal.

Seguir leyendo »

Teruel Existe, cuestión de dignidad

La subida efervescente de Vox quizá nos haya impedido analizar en su justa medida, en el resto de España, un fenómeno acaecido en las pasadas elecciones generales. Se trata de la agrupación electoral Teruel Existe, plataforma presente en la vida de los turolenses desde hace unas dos décadas. Su nombre evoca más una especie de SOS por la supervivencia que la denominación de un partido político al uso.

La provincia de Teruel, con una extensión de casi 15.000 kilómetros cuadrados, soporta una bajísima densidad poblacional, con poco más de 9 habitantes por kilómetro cuadrado. Ocupa el lugar número 49 entre las provincias españolas con arreglo a su población, que es inferior a las 140.000 personas, si bien es la décima por sus dimensiones geográficas. Y, por tanto, forma parte consustancial de lo que ahora se denomina España vaciada (con otras, como Soria, Cuenca, Zamora…), ostentando el triste galardón de ser la segunda provincia más despoblada.

Seguir leyendo »

Murcia, la guarida del lobo

Cuando Vox comenzó a rozar el cielo con la yema de los dedos -ocurrió en diciembre de 2018, en Andalucía, obteniendo 12 escaños en sus autonómicas-, jugué a ser pitoniso y escribí en Twitter que nos preparáramos en la Región de Murcia para lo que se nos podía venir encima. Los votantes murcianos no decepcionaron mi predicción obteniendo Vox más de 143.000 votos en las elecciones generales del 28 de abril de este año y dos diputados en el Congreso. Seis meses después, el partido de Abascal ha dado el salto definitivo para alcanzar la ‘pole position’ en la comunidad murciana: casi 200.000 sufragios, tres diputados y el único senador de esa formación en la Cámara Alta.

Es evidente que muchas de esas papeletas proceden de Ciudadanos, un partido que ha perdido entre unas y otras elecciones la friolera de casi 98.000 votos en esta Región. Conviene no obviar que el PP tan solo ha ganado 9.000 entre ambas consultas, siendo estas las terceras elecciones consecutivas que pierde en el que fuera su feudo tradicional desde 1995. Estos datos dicen mucho del verdadero calado electoral de un supuesto sector de votantes de centro, liberales y progresistas. Nada más lejos de la realidad. El votante con ese pedigrí nunca desviaría su opción hacia ese extremo del tablero político. En todo caso, lo haría hacia el PP, el PSOE o la abstención, que ha sido del 30%. Los socialistas, por su parte, han perdido unos 14.000 votos en la Región.

Seguir leyendo »

Adolfo o la radio

La Asociación de Profesionales de Radio y Televisión de la Región de Murcia (ARTV) ha concedido sus Antenas y Micrófonos de Plata de este año reparando una situación inicua que ya duraba demasiado tiempo. Me refiero en el caso de uno de los galardonados, Adolfo Fernández Aguilar, mi primer director en aquella legendaria Radio Juventud de Murcia en la que tantos nos hicimos y tanto disfrutamos. Y no es porque se trate de alguien carente de distinciones, pues atesora un premio Ondas y una Antena de Oro, entre otros muchos reconocimientos, si bien creo que su mejor recompensa en la vida se llama Concha y no permanece guardada en una vitrina, precisamente. 

"Dadme un punto en el dial y moveré el mundo", le oí decir una vez emulando al mítico Orson Welles. Adolfo ha sido y es la historia viva de la radio. Discípulo del maestro Bobby Deglané, se abrió camino con 'La gran subasta', a raíz de las trágicas inundaciones de Valencia en 1957, y propició, entre otros programas que se convirtieron en formidables campañas solidarias, los de apoyo a los damnificados por el terremoto de Managua de 1972, tras las riadas en la Región de 1973 o en ayuda del pueblo polaco en 1981. Ese mismo año, la noche del 23 de febrero, tras el intento de golpe de Estado en el Congreso de los Diputados, permaneció en directo, en el estudio de la emisora en Murcia, emitiendo un programa en el que entrevistó por teléfono desde paradero indeterminado al entonces presidente de la Comunidad Autónoma, Andrés Hernández Ros, mientras daba vivas a la Constitución y al Rey. Ello le supuso que en la manifestación por la democracia, celebrada días después en la capital, todas las fuerzas políticas estuvieran de acuerdo en que él fuera el encargado de leer un manifiesto conjunto en la Glorieta de España. Esa noche fría, muchos preferimos no pensar en la suerte que habría corrido este hombre si aquella insurrección hubiera triunfado.

Seguir leyendo »

Del cinismo a la amargura

Decía Unamuno, tan en boga en estos días por su protagonismo en la última película de Alejandro Amenábar, que cuando en España se hablaba de cosas de honor, un hombre sencillamente honrado tenía que echarse a temblar. Respetando cualquier otra consideración, mantener los restos de Francisco Franco en el Valle de los Caídos resultaba tan anacrónico como uno pueda y quiera imaginarse entrado como está el siglo XXI. Algo que sorprende en alguien que dijo dejarlo “todo atado y bien atado”, pero que ni siquiera especificó dónde quería ser enterrado. Dicen que en alguna ocasión dejó caer con su voz de timbre aflautado que junto a su esposa, en el panteón familiar del cementerio de Mingorrubio, camposanto donde también reposan sus leales expresidentes Carrero Blanco y Arias Navarro. Y hay quien asegura que al construir el imponente monumento con la cripta en Cuelgamuros, en el fondo, la intención postrera era la de perpetuar su recuerdo por los siglos de los siglos, amén.

El proceso de exhumación del que fuera Jefe del Estado español hasta 1975 no ha sido de ningún modo ejemplar. Ni por el Gobierno ni por parte de la familia. Es evidente que se podría haber hecho de una forma mucho más discreta, con menos parafernalia y difusión. Los descendientes de quien detentó el mando único de esta nación durante casi 40 años -por cierto, ellos sí quedaron atados y bien atados en lo que a su seguridad económica se refiere- exhibieron una imagen más próxima a los Soprano que a la de ser nietos y bisnietos de alguien que murió hace 44 años en la cama de un hospital de la Seguridad Social, que hoy ya es Historia y, por tanto, pasado de este país. El cinismo y la amargura son frutos que te da el árbol de la vida, como escribiera Rafael Chirbes en su ‘Crematorio’.

Seguir leyendo »

El chocolate del loro

Posiblemente no se tratara de un discípulo aventajado de Winston Churchill, pero en mayo de este año, el diputado de Ciudadanos, Miguel Sánchez, fue visto una mañana transitando absorto por los pasillos de la Asamblea Regional, en Cartagena, con una caja blanca en sus manos. La misma contenía un teléfono móvil modelo Huawei P10 que le habían entregado al comienzo de la legislatura. El parlamento murciano compró en 2015 una partida de estos terminales, para uso de sus señorías, por un precio individual que rondaba los 500 euros. Sánchez pudo quedarse con él al concluir su periodo parlamentario, abonando aproximadamente la mitad de ese importe, pero ni lo había desprecintado, ya que siguió utilizando el suyo personal a lo largo de esos cuatro años. Tampoco hizo uso de la línea telefónica ni, como confesó entonces en su cuenta de Twitter, pasó gasto alguno por dietas o kilometraje en todo ese tiempo. 

Miguel Sánchez, que había ostentado la portavocía de su grupo en esa legislatura finiquitada, confesaba que había acudido ese día al edificio del Paseo de Alfonso XIII para devolver el terminal y, sobre todo, para despedirse de la letrada y del camarero de la cafetería. “Voy a echar de menos aquello”, concluía en un tuit. A Sánchez lo habían fulminado para dar paso a otras personas francamente mejor posicionadas en la renovada candidatura de Cs. No solo a él; también a Luis Fernández o Miguel López-Morell, exparlamentario este último que, el pasado fin de semana, publicaba un agridulce artículo en el diario ‘La Verdad’ en el que se lamentaba de que “queríamos ser los campeones de la lucha contra la corrupción, de la eficiencia y de la transparencia y hemos convertido al partido en un proyecto cargado de contradicciones y opaco”. Solo sobrevivió Juan José Molina, que sí repitió en la lista, ostentando en la actualidad la portavocía de los naranjas en la Asamblea Regional.

Seguir leyendo »

Canutazos de castigo

No es la primera vez, y supongo que tampoco será la última, que escribo sobre los denominados ‘canutazos’. Se trata, para los no versados y profanos en el oficio, de esas comparecencias de los responsables políticos, generalmente, de pie, frente a una nube de micros y cámaras, ante la incomodidad evidente de los profesionales de la información que han de hacer maravillas para mantener el tipo.

El otro día, cuando la ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, visitó el asolado Mar Menor, una compañera de Onda Regional, Sonia Illán, se lamentaba en su cuenta de Twitter de que ese ‘canutazo’, de más de 15 minutos de duración, estuviera a punto de acabar con la resistencia física de más de uno y más de una. Visionando el vídeo, compruebo cómo se produjeron varias interrupciones, motivadas por la incomodidad manifiesta de los periodistas y reporteros gráficos para recoger con ciertas garantías de calidad las palabras e imágenes de la ministra.

Seguir leyendo »

Vencer sin convencer

Lo de Alejandro Amenábar, su séptimo largometraje, es tan solo una película y como tal debe considerarse. Un cineasta no es un historiador, empecemos por dejar esto claro. Fui al cine a ver 'Mientras dure la guerra' con cierta prevención, lo reconozco, después de leer y escuchar mucho de lo que se había publicado. Y siendo consciente de que contenía unas cuantas imprecisiones históricas. Pero también percibí algunas precisiones que, el paso del tiempo, había nublado. Por ejemplo, el discurso de Miguel de Unamuno en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, con motivo del 12 de octubre, el Día de la Raza. Durante muchos años, y aun hoy aparece en numerosas publicaciones, se aseguró que la frase del escritor vasco que tanto encendió al público allí presente, tan afecto a la causa nacional, fue "venceréis, pero no convenceréis", en alusión directa a las expectativas que el levantamiento había creado en su persona y la decepción posterior a esos días. Unamuno, tal y como esbozó en el reverso de la carta que le había entregado la esposa del pastor protestante Atilano Coco, lo que expresó realmente fue que "vencer no es convencer", como así se refleja en la cinta. En aquel mismo papel amarillento, el rector había escrito también, entre otras palabras, a modo de guía para su improvisado discurso: "odio y compasión" o "cóncavo y convexo".

En la película se obvian aspectos que pudieran considerarse importantes sobre la vinculación del pensador bilbaíno a la causa que provocó el alzamiento. Uno de ellos, nada desdeñable, es que formó parte, como concejal, del primer ayuntamiento que en Salamanca se constituye tras el golpe del 18 de julio de 1936. Y que tras su tumultuosa intervención en el acto del paraninfo universitario, Unamuno se vio privado de su cargo municipal por "incompatibilidad moral corporativa, vanidad delirante y antipatriota actuación ciudadana". Por cierto que en octubre de 2011, el pleno de la corporación salmantina lo restituyó, a título póstumo, con los votos del PSOE y PP.

Seguir leyendo »

Un poco de cordura

Pablo Iglesias se lamenta de que Pedro Sánchez no quiera pactar con él. El todavía líder de Podemos parece olvidar lo ocurrido en marzo de 2016 cuando su formación impidió el cambio en este país. Por entonces, PSOE y Ciudadanos llegaron a un pacto para regenerar la política española a través de dos centenares de medidas consensuadas. Los socialistas, con 90 escaños, y Cs, con 40, precisaban, por lo menos, la abstención del PP o de Podemos. Nada más lejos de la realidad: los de Iglesias no dudaron en votar con los populares y el resto de grupos -menos Coalición Canaria, que se abstuvo- para tumbar la investidura de Sánchez.

Quizá si aquel acuerdo se hubiera fraguado hoy estaríamos en otra disposición en este país. Es posible que desde una hipotética alianza PSOE-Cs, que no pinza, con el beneplácito para el caso del PP, se hubiera mostrado un posición más contundente ante la deriva independentista desatada en Cataluña. Y, a la vez, que todos estos años de desgobierno y provisionalidad, de sucesivas consultas electorales y de presupuestos prorrogados, tan solo quedaran en un mal sueño.

Seguir leyendo »