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Las leonas del Athletic: luchadoras en deportes masculinizados

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“Sal de mi carrera y devuélveme el dorsal” le gritó J.Semple a Katherine Switzer en 1967 cuando se dio cuenta de que la persona que portaba el dorsal 261 era una mujer. Hablamos del prestigioso maratón de Bostón y entonces sólo estaba permitido a corredores varones. Switzer terminó la carrera, pese a que Semple intentó impedirlo porque su novio y otros participantes la escoltaron hasta la meta, superando así, a más de 290 corredores hombres.

Esta anécdota me ha venido a la cabeza cuando leí que no había acudido ningún medio de comunicación a la rueda de prensa que convocó el equipo femenino del Athletic porque están a las puertas de conseguir el título de liga, pero ningún medio de comunicación, ni uno sólo, consideró que la gesta de las chicas del Athletic tenía algún interés. 50 años han transcurrido desde el empeño de Switzer por defender su derecho a participar en la maratón entonces masculina y la desazón que tuvo que recorrer a las jugadoras del Athletic y a su entrenador cuando vieron vacía la sala de prensa. Y es que son los medios de comunicación quienes tienen el encargo de dar altavoz y visibilidad a quienes no tienen voz, de difundir sus méritos y procurar poner en valor su loable liga, su incansable lucha por ocupar el mismo espacio que ocupa la categoría masculina, en igualdad de condiciones.

Y es que más allá de la crítica a los medios de comunicación, lo que refleja es la enorme brecha de desigualdad existente en el deporte entre hombres y mujeres. El deporte, en términos generales, es el espacio social en el que mayores discriminaciones existen, así como conductas sexistas, especialmente si hablamos del deporte como espectáculo. Si se diseña un cartel para anunciar un deporte femenino, se hace figurar sus atributos femeninos, si se retransmite un partido de tenis, las piernas de la jugadora o sus escotes aparecen en planos cortos innumerables veces, el diseño de los equipajes se realizan para marcar la figura femenina, y así un largo etcétera que pone en valor el cuerpo de la mujer, mucho más que sus destrezas, habilidades, capacidad de lucha y superación.

Pero el deporte-espectáculo, el deporte de masas es abrumadoramente masculino, como masculinas son sus directivas o las federaciones, su cuerpo técnico, entrenadores, personal médico, y todo cuanto rodea al mismo. Deportes masculinizados en los que los equipos de competición femenina juegan papeles muy secundarios y apenas encuentran patrocinadores que ayuden a pagar sus viajes y desplazamientos o sus salarios, clarísimamente inferiores; sus seguidores son muy inferiores en número y presencia y apenas ocupan espacio en los medios de comunicación. Esta es la razón por la cual, el viernes pasado ningún medio de comunicación acudió a su rueda de prensa y eso que era el Athletic, no quiero pensar lo que pasa con equipos con menos tirón.

Necesitamos también referentes femeninos como las chicas del Athletic que muestren el camino de una práctica deportiva que ha estado restringida a los hombres, pero que como en otros ámbitos profesionales la supuesta dureza del deporte sólo ha sido una excusa.

Pero ¿nos creemos esto de la Igualdad? Pues si nos lo creemos debemos empujar cada cual desde lo que le compete para que así sea también en el deporte espectáculo de masas. Cada cual debe hacer sus deberes. Necesitamos también referentes femeninos como las chicas del Athletic que muestren el camino de una práctica deportiva que ha estado restringida a los hombres, pero que como en otros ámbitos profesionales la supuesta dureza del deporte sólo ha sido una excusa.

La igualdad debe construirse en todos los ámbitos sociales o no será igualdad. Sabemos que no es un camino corto, pero puede empezarse por dar portadas, visibilizar a las deportistas, retransmitir partidos femeninos, utilizar referentes de chicas deportistas en las escuelas, inundar con sus nombres los medios de comunicación para que sean identificables, al igual que ocurre con sus colegas varones; animar a que se acuda, empujar a la afición y desde ahí, podremos construir modelos más visibilizadores del papel de las mujeres en el deporte. Curiosamente, en el deporte de competición olímpica, al menos para España, el número de medallas que aportaron las mujeres fue superior al de los hombres. Así fue en Londres 2012.

Nadie se acuerda ya de ellas, pero allí estuvieron y fueron fundamentales para los méritos del medallero español. Luego no es una cuestión de capacidad, sino de visibilidad. Visibilidad como deportistas, como mujeres que compiten en igualdad de condiciones y evitar que la escasa representación de las mujeres en las retransmisiones deportivas sean las bailarinas que amenizan el intermedio del baloncesto, claramente sexista, sino que son jugadoras de pleno de derecho que compiten con la misma fortaleza y tesón por sus triunfos que los hombres.

No soy ingenua, sé que el deporte femenino ahora no vende, pero sin los medios de comunicación, no hay manera. Son los aliados imprescindibles porque si el deporte rey es el fútbol, lo es por los medios de comunicación. Que no se nos olvide.

Un apunte: yo sigo sosteniendo que en caso de que el Athletic femenino ganase la liga, la gabarra debería surcar la ría y todo Bilbao y Bizkaia debíeran volcarse en la celebración porque su gesta es tan meritoria como si lo hiciese el equipo masculino. En cualquier caso, Aurrera neskak!, en cualquier deporte que practiquéis!

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