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Cuadros, esculturas, relojes...El Congreso, mucho más que diputados y escaños

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Cuadros, esculturas, relojes...El Congreso, mucho más que diputados y escaños

Cuadros, esculturas, relojes...El Congreso, mucho más que diputados y escaños

El último año ha sido frenético en el Congreso, con dos elecciones generales, tres investiduras y un mapa político revolucionado, con nuevos partidos, nuevos diputados y nuevas formas. Lo que no ha cambiado es el vasto patrimonio histórico-artístico que encierran sus paredes.

Y es que el Palacio de la Carrera de San Jerónimo, que ha vivido muchos otros momentos convulsos desde su inauguración en 1850, acoge, además de a 350 diputados, centenares de funcionarios, policías y periodistas, una colección de arte de primer orden atesorada en 116 años de historia y que la Cámara tiene obligación de conservar y mantener para el futuro.

Con este objetivo, el Congreso acaba de sacar a concurso el contrato del servicio de mantenimiento y conservación de las piezas y elementos artísticos de parte de su inventario, con un presupuesto máximo de 383.722 euros para los próximos tres años, prorrogables otros dos ejercicios hasta 2021, por otros 126.849 euros anuales.

Una cantidad modesta si se tiene en cuenta que el contrato contempla la conservación de 4.830 obras de arte, elementos decorativos o de mobiliario histórico, sólo una parte de lo que custodia la institución presidida por Ana Pastor.

El pliego del contrato detalla 324 pinturas, 80 esculturas, 327 lámparas, casi un centenar de relojes, 889 piezas de cerámica, 174 de orfebrería, 243 piezas de mobiliario antiguo y 23 espejos.

No acaba aquí la lista de elementos decorativos del concurso, que tiene catalogadas 32 vidrieras y ocho lucernarios, 16 reposteros, 331 regalos institucionales y 2.308 obras gráficas diversas que adornan sus paredes.

El contrato, publicado esta misma semana en el Boletín Oficial del Estado (BOE), obliga también al mantenimiento y conservación de las bóvedas y techos decorados con pinturas murales, estucos, dorados y escudos, así como los frisos, cornisas, columnas y balaustradas, e incluso de las chimeneas.

La limpieza ordinaria la llevará a cabo la propia Cámara, aunque la empresa que se haga cargo de la conservación tendrá que elaborar un manual audiovisual con las instrucciones necesarias para la limpieza más adecuada de cada elemento.

Apartado especial tiene el mantenimiento de la valiosa colección de relojes del Congreso, ochenta de los cuales están incluidos en el contrato.

La empresa deberá dar cuerda y ajustar semanalmente todos los relojes y engrasar la maquinaria, al menos, una vez al año.

Tan prolijo es el pliego, que se contempla incluso que se ajuste el horario de verano e invierno de cada uno de los 80 relojes en el momento en que se produzca el cambio o, como muy tarde, el lunes siguiente.

En el caso de que haya que sustituir el cristal de alguna esfera o las agujas, correrán a cargo del contratista.

El Congreso también cuenta con un conjunto de vidrieras de gran valor artístico en el propio hemiciclo y en muchos de sus salones y galerías.

Serán limpiadas por la empresa adjudicataria al menos dos veces al año, y se realizará una cartografía de los deterioros detectados para que sean reparados por restauradores especializados en este tipo de elementos.

Lo mismo ocurre con los suelos de mosaico, que se limpiarán de manchas puntuales y se repararán con teselas originales, y también con los elementos de bronce, a los que se eliminará la oxidación superficial y, si fuera necesario, se dará tratamiento para reparar focos de corrosión.

Tampoco se deja nada al azar en cuanto a los materiales a utilizar para la conservación de las obras.

Para los dorados, se empleará oro fino de 22 quilates o de 23 y 3/4 dependiendo del material original y en las pinturas deterioradas, pigmentos "de primera calidad" tipo Windsor o Newton.

En la reparación de muebles, puertas o suelos, la madera empleada debe ser la misma que la primigenia, ya sea caoba, nogal o ébano.

Los acabados finales para la madera deberán respetar la técnica utilizada en su momento, como la muñequilla o el barnizado francés.

El contrato es especialmente puntilloso con los parámetros de calidad y de tiempos de respuesta para la reparación de cualquier desperfecto.

Para los "avisos de emergencia", la empresa debería personarse en el Congreso antes de dos horas y comenzar la reparación en esa misma visita, y en los "avisos urgentes", el tiempo de respuesta deberá ser menor de ocho horas y el de resolución de la incidencia de 24 horas.

Bastante menos tiempo que la gran rehabilitación que ha abordado el Palacio del Congreso en los últimos años después de décadas de abandono y que habían puesto en cierto peligro la integridad del propio edificio.

Tejados, fachadas y elementos estructurales se han repasado a fondo, y se han abierto espacios que hasta ahora estaban ocultos, como la cúpula del hemiciclo, de gran valor arquitectónico.

Un lavado de cara por fuera y por dentro que ahora llegará a las obras de arte y elementos decorativos del Congreso.

Enrique Rodríguez de la Rubia

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