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El Gobierno de Burundi acusa a "ciertos extranjeros" de apoyar a la oposición

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La ONU advierte de que la violencia en Burundi puede degenerar en un genocidio

La ONU advierte de que la violencia en Burundi puede degenerar en un genocidio

El Gobierno de Burundi acusó hoy a "ciertas personalidades extranjeras de disfrazar la realidad" sobre la situación en el país y de apoyar a la oposición para echar del poder a las autoridades democráticamente elegidas.

"Hemos denunciado los comentarios de ciertas personalidades extranjeras que deliberadamente disfrazan la realidad sobre la situación en Burundi", dijo la representante burundesa, Elisa Nkerabirori, en la sesión especial que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU celebra sobre la crisis en este país.

"El objetivo (de estos comentarios) es influir al mundo en el apoyo a la oposición radical que ha decidido atacar las instituciones democráticamente elegidas para poder instalar un gobierno de transición en Burundi y ocupar los puestos de dirigentes sin que el pueblo le haya dado la legitimidad", agregó Nkerabirori.

El pasado abril se inició una serie de violentas protestas en Burundi, después de que el presidente Pierre Nkurunziza anunciase su intención de presentarse a las elecciones por tercera vez, algo prohibido por la Constitución.

Los comicios se realizaron en julio y Nkurunziza ganó las elecciones con un 69 % de los votos, un resultado que la comunidad internacional no ha reconocido por la falta de garantías durante su celebración.

Desde entonces la espiral de violencia ha ido creciendo.

El pasado viernes "docenas" de personas murieron en ataques contra campos militares en la capital del país y los combates que siguieron.

Las fuerzas de seguridad respondieron con "centenares" de arrestos tras hacer búsquedas casa por casa en los barrios de Musaga y Nyakabiga; muchos de los detenidos perecieron posteriormente en supuestas ejecuciones sumarias y otros desaparecieron.

Sin embargo, hoy la representante burundesa "saludó la profesionalidad de los cuerpos de Policía y del Ejército por proteger a la población" en esa acción del pasado fin de semana.

"Nos sorprendemos de que actos que en otros lugares serían calificados de terrorismo son denunciados de forma tímida por parte de la comunidad internacional, lo que se puede interpretar como un apoyo a la oposición radical", subrayó Nkerabirori.

Hoy mismo, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, denunció que al menos 400 personas han sido asesinadas en Burundi desde el 26 de abril, aunque se estima que la cifra real de fallecidos es mucho mayor.

De estas muertes, al menos 68 fueron asesinatos extrajudiciales ocurridos en noviembre.

Asimismo, 3.496 personas han sido arrestadas, y más de 220.000 -entre ellas eminentes defensores de los derechos humanos y periodistas- han debido abandonar el país y se refugian en los países vecinos.

Por su parte, el secretario general adjunto de Naciones Unidas y asesor especial para la prevención del genocidio, Adama Dieng, alertó hoy de la posibilidad de que la violencia en Burundi pueda degenerar y convertirse en un genocidio.

La representante burundesa se sorprendió de que se haya hablado del peligro de genocidio y alertó de que esos términos no deben emplearse "a la ligera".

Nkerabirori dijo que su gobierno está comprometido con el diálogo nacional, pero advirtió de que se excluirá del mismo a aquellos implicados en la violencia.

Asimismo, pidió al Consejo que hoy condene "a la oposición radical que organiza ataques en Burundi desde el exterior y que recluta niños en los campos de refugiados".

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