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Gritos, emoción y locura adolescente en la primera escala española de One Direction

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Gritos, emoción y locura adolescente en la primera escala española de One Direction

Gritos, emoción y locura adolescente en la primera escala española de One Direction

Si la cara es el espejo del alma, la mayor parte de las cerca de 9.000 adolescentes que han acudido hoy al concierto de One Direction en Badalona (Barcelona) han vivido hoy una de las experiencias más emocionantes de su corta vida.

El público, formado principalmente por chicas muy jóvenes, algunas acompañadas por sus padres, ha gritado hasta quedarse afónico, ha llorado de emoción y ha sentido como sus hormonas hervían.

Los cinco jóvenes componentes de One Direction (1D para los más avezados) han actuado ante un público rendido de antemano, e incluso enamorado, pero no por ello han renunciado a seducirlo más, si cabe, con todos los instrumentos a su alcance.

Deseosos de agradar, la "boyband" juvenil ha dicho algunas palabras en español, pocas, ha lanzado al aire un acorde de guitarra flamenca, se ha puesto la camiseta del Barça y hasta ha bailado la Macarena.

Pero lo que más han agradecido las incondicionales seguidoras que han llenado hoy el Pabellón Olímpico de Badalona han sido los constantes saludos que sus ídolos han repartido con generosidad a derecha e izquierda y lo mucho que se han paseado por el escenario para que todas pudieran verlos bien.

"¡Que guapo, que guapo!", gritaba poseída una joven de 17 años mientras el miembro de la banda que más le gusta se acercaba a la parte del escenario mas cercana a sus gradas.

El momento álgido del concierto ha llegado cuando los cinco sex symbol se han subido a una plataforma elevada que les ha desplazado por encima de las cabezas de los espectadores.

Los cantantes han saludado ufanos y agradecidos a las chicas desde una plataforma situada a una altura calculada para que las chicas pudieran apreciar de cerca sus movimientos de pelvis, pero no pudieran comérselos a besos, como sin duda era su deseo.

El concierto ha empezado con un vídeo en el que uno de los componentes del quinteto, Liam, ha invitado a los presentes a entrar en una fiesta donde el resto de los cantantes estaban desperdigados: uno haciendo el payaso, otro pinchando música, otro bailando, otro leyendo un libro; cada uno según la personalidad que tienen asignada en el escenario, donde uno es el sensible, otro el divertido y así sucesivamente.

Tras el vídeo, las luces del escenario se han encendido y los gritos han sido ensordecedores cuando Zain, Liam, Niall, Harry y Louis han aparecido.

Aunque los gritos habían empezado mucho antes, porque las jóvenes ya han gritado cuando han llegado a la parada de metro donde debían bajarse para ir al concierto, cuando han entrado en el Pabellón Olímpico, cuando ha salido la telonera e infinidad de veces más.

"¿Por qué gritan?", ha preguntado un sorprendido padre a su hija. "Por nada", ha respondido sonriendo su hija adolescente.

Entre gritos han sonado los primeros acorde "Up All Night" y el quinteto ha empezado cantar y bailar, ataviado con tejanos, camisetas y sudaderas negras.

En el escenario, un juego de pantallas y proyecciones sencillo pero logrado ha acompañado las canciones, que pocas espectadoras han apreciado, concentradas como estaban en cada uno de los gestos de sus ídolos.

Sucesivamente, One Direction ha interpretado "I Would", "Heart Attack", "More Than This" y "Loved You First" y las seguidoras han gritado y coreado todas las canciones con la misma vehemencia, por lo que ha resultado difícil saber cual era el tema mejor recibido.

No obstante, "More Than This", "One Thing", "Little Things" y la famosísima "What makes you beatiful" se han destacado del resto y han logrado los gritos de aprobación más agudos.

En total 21 canciones y dos horas de concierto, que ha ido avanzando a buen ritmo, con alguna una parada para ver vídeos o mostrar en la pantalla mensajes de twitter de las fans y comentarlas amigablemente.

El fin de fiesta ha ido acompañado de confeti y globos, y las jóvenes han demostrado su entrega gritando y cantando hasta al final, en contraste con sus padres, que han empezado muy animados y han acabado con cara de cansados y temiendo que las niñas quisieran quedarse un poco más para intentar ver a sus ídolos subir a los autocares que les esperaban a la salida del recinto.

Rosa Díaz

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