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Internet y los barrios, los campos de batalla contra el yihadismo "milenial"

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Internet y los barrios, los campos de batalla contra el yihadismo "milenial"

Internet y los barrios, los campos de batalla contra el yihadismo "milenial"

En los dos últimos años, la propaganda terrorista del Estado Islámico (EI) ha logrado sumar a la yihad en Siria e Irak a más de 35.000 combatientes extranjeros de 100 países, un fenómeno que obliga a trasladar la prevención terrorista a nuevos escenarios de reclutamiento: internet y los barrios.

"Es un grupo terrorista perfectamente conocedor de sus audiencias potenciales, muy global y dirigido a la generación milénica que se encuentra en las redes sociales y medios de comunicación digital", explicó hoy a Efe Javier Lesaca, experto en estudiar la comunicación del yihadismo de nuevo cuño desde la Universidad George Washington.

La principal diferencia entre la estrategia narrativa del EI en la actualidad y la de Al Qaeda en las últimas décadas es que Daesh "no se limita a los países árabes y audiencias de perfil islamista".

"Son conscientes de que su mensaje va mucho más allá, hacia una juventud desencantada con su gobierno y sus instituciones, y que no tiene por qué ver con el perfil tradicional yihadista que podía reclutar Al Qaeda", agregó.

El Estado Islámico comenzó presentándose como "un movimiento social", con vídeos de entrevistas a combatientes, deportes acuáticos o terroristas cuidando a bebés en hospitales. De los 1.325 vídeos que han publicado hasta la fecha, solo el 15 % son violentos, y se inspiran en escenas de acción de películas y videojuegos.

"Dibujan el terrorismo como algo 'cool' que se puede imitar", sintetizó Lesaca, que ha estudiado miles de vídeos para aprender a descodificar la propaganda islamista.

El investigador español participó como ponente en la conferencia "Prevenir el extremismo violento", organizada en Bruselas por el Club de Madrid, que convocó, entre otros, al coordinador de la política antiterrorista de la Unión Europea (UE), Gilles de Kerchove.

Este identifica como "objetivo" del magnetismo salafista a jóvenes que se sienten discriminados, con problemas de identidad en sociedades con creciente islamofobia, escaso recorrido académico y complicado acceso al mercado de trabajo.

Una de las respuestas que deben aportar las sociedades democráticas para frenar este fenómeno pasa por construir un discurso ideológico antagónico y "desarrollar un islam europeo" para frenar esa "creciente" corriente que asimila el islam con la violencia, señaló De Kerchove.

Se requiere, además, afinar las estrategias de comunicación con herramientas que a veces consisten, simplemente, en hablar el idioma dominante entre los terroristas islámicos: el árabe.

"Cada miércoles, el colegio de comisarios de la Comisión Europea anuncia una serie de decisiones magníficas. ¿Pero no tenemos a nadie con buen porte que las explique en árabe? No estamos siendo suficientemente profesionales", opinó el experto antiterrorista belga.

Comparte su visión el ex primer ministro de Túnez Mehdi Jomaa (2014-2015), quien sostiene que el mensaje yihadista "no es consistente" pero logra alcanzar a jóvenes que lo abrazan como la verdad absoluta.

"Tenemos que encontrar las palabras y el modo adecuado para articular una contra-narrativa, ir a los lugares donde están y hablar su lenguaje", enfatizó Jomaa.

En el ámbito local trabaja el británico Hanif Qadir, exmiembro de Al Qaeda en Afganistán que desde 2003 dirige la Fundación por el Cambio Activo. Con un perfil atípico, propone una receta sencilla de formular pero compleja de implementar y que pasa por "copiar" las estrategias del EI.

"Entienden los corazones y las mentes de las comunidades. Y llegan a ellos con mensajes, contacto físico, y todo tipo de medios. Son efectivos comunicando y tenemos que hacer lo mismo que ellos", señaló a Efe este terrorista arrepentido.

Desde el contacto con los caladeros socioeconómicos donde pescan los reclutadores islamistas, Qadir aboga por "convertir a los jóvenes en la primera línea de defensa".

"No vamos a acabar con el terrorismo matando terrorista. Tenemos que quitarles el aire que respiran", apuntó el experto, quien cree que el éxito discursivo del EI radica en que entrega las riendas de sus comunicaciones a "gente corriente".

"Nosotros trabajamos con académicos, que hacen muy buen trabajo con las ideas y las estrategias. Pero no llegamos a las comunidades, como ellos, que utilizan a hombres y mujeres de todos los ámbitos de la vida", resumió.

"Tenemos que pensar a largo plazo", concluyó el director ejecutivo de la Fundación Anna Lindh, Hatem Atallah, en su intervención en un foro de debate que el Club de Madrid quiere convertir en iniciativas concretas en Nigeria, Túnez y Líbano, explicó la secretaria general de ese foro, María Elena Agüero.

Javier Albisu

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