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Polarización política aumenta en EE.UU. tras modificación de normas del Senado

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La polarización y la tensión política en EE.UU. se intensificaron esta semana después de que la mayoría demócrata del Senado aprobara modificar las normas de confirmación de los cargos propuestos por el presidente Barack Obama para impedir los reiterados bloqueos de los republicanos.

Tras amenazar varias veces con recurrir a la llamada "opción nuclear", que rompe con una práctica de voto de cuatro décadas, los senadores demócratas cumplieron el jueves su ultimátum y aprobaron rebajar el umbral de votos necesarios para que la Cámara alta confirme los nombramientos de jueces y altos funcionarios gubernamentales.

El Senado estadounidense, cuyos miembros representan de forma paritaria a los estados de la Unión, ha sido históricamente una cámara muy respetuosa con los derechos de la minoría, y el "golpe de mesa" dado esta semana por el presidente Obama acaba peligrosamente con esa tradición.

Si hasta ahora se requería una "supermayoría" de 60 votos (de los 100 miembros del Senado) para que la Cámara alta confirmara las nominaciones de jueces y altos cargos, a partir de ahora sólo se necesitará una mayoría simple (51).

Los 53 senadores demócratas podrán acelerar las nominaciones presidenciales sin tener que contar con el apoyo de parte de los 45 senadores republicanos.

Los republicanos han denunciado el "daño" que eso supone para la democracia estadounidense, porque, al no necesitar del apoyo de la minoría, disminuye el incentivo para que el presidente de Estados Unidos presente candidatos de consenso a los puestos importantes.

Los demócratas, por su parte, argumentan que los republicanos habían abusado del obstruccionismo en el Senado con el único objetivo de paralizar el Gobierno y sabotear las principales políticas de Obama, con miras a las elecciones intermedias legislativas de 2014.

Según las estadísticas exhibidas por los demócratas, desde que llegara Obama a la presidencia en 2009 la oposición ha bloqueado sus nominaciones en 82 ocasiones, un número desproporcionado si se compara con el total de bloqueos registrado a lo largo de la historia de EE.UU., 168 veces.

El obstruccionismo republicano se ejercía a través de la práctica conocida como "filibusterismo", consistente en llevar al extremo el derecho de todo senador a hablar sin parar.

Según las reglas del Senado, nadie puede obligar a un senador a callarse, ni siquiera se le puede interrumpir cuando está hablando. Sólo una votación, por "supermayoría" podía hasta ahora declarar cerrado un debate.

Aprovechando ese derecho, senadores republicanos como Ron Paul o Ted Cruz, han recurrido recientemente al filibusterismo para bloquear procedimientos legislativos, mediante épicos discursos que duraron toda la madrugada.

Las reiteradas y radicales oposiciones de los republicanos a las propuestas de Obama, así como a su agenda política para este segundo mandato, hacen que muchos analistas consideren este paso como un golpe sobre la mesa del presidente, que aprobó la decisión tomada por los senadores demócratas ante "los abusos" republicanos.

"Daña a nuestra economía, es malo para nuestra democracia y nos ha llevado a un punto en el que la mayoría simple no parece suficiente para nada, ni siquiera para asuntos rutinarios", consideró Obama sobre el obstruccionismo una vez aprobada la "opción nuclear".

Obama, que antes de ser presidente fue senador, transmitió su frustración con "el patrón sin precedentes de obstrucción en el Congreso", que ha provocado que personas "bien preparadas" no hayan podido asumir su puesto por quejas republicanas muchas veces no relacionadas con los méritos del nominado en sí, sino con asuntos totalmente alejados.

Después de la votación, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, aseguró que sus puntos de vista sobre el tema habían evolucionado, desde hace ocho años, cuando los republicanos tenían la mayoría y él defendió el derecho al bloqueo.

Sin embargo, la modificación no aplicará para la confirmación de los jueces del Tribunal Supremo ni tampoco en asuntos legislativos.

Precisamente a nivel legislativo, Obama se enfrenta también a una fuerte oposición en los pasillos del Congreso, donde la mayoría republicana en la Cámara de Representantes está obstruyendo de forma frontal su agenda política desde que fuera reelegido hace un año.

Pese a los acuerdos alcanzados sobre la reforma migratoria en el Senado, que ahora con esta medida pueden verse amenazados, los republicanos de la Cámara baja se niegan en rotundo a considerar el texto bipartidista alcanzado por los senadores, un asunto prioritario para el presidente estadounidense.

Asimismo, los legisladores republicanos han votado cerca de medio centenar de veces medidas destinadas a acabar con la reforma sanitaria promulgada en 2010 por Obama, un logro de su presidencia que la oposición no tolera, y que incluso llevó este octubre al cierre parcial del Gobierno y casi a la suspensión de pagos.

El presidente estadounidense está asistiendo a uno de los momentos más delicados desde que llegara a la Casa Blanca en 2009, con una oposición centrada en bloquear su gestión y problemas de su propia Administración para ejecutar las partes fundamentales de su ley de salud, justo a un año de las elecciones legislativas.

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