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Ríos Montt se declara inocente y niega que ordenara atentar contra una raza

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Ríos Montt se declara inocente y niega que ordenara atentar contra una raza

Ríos Montt se declara inocente y niega que ordenara atentar contra una raza

El ex dictador guatemalteco José Efraín Ríos Montt se declaró hoy inocente de los cargos de genocidio y crímenes de guerra de los que le acusa la Fiscalía, que ha pedido que sea condenado a 75 años de cárcel.

"Nunca autoricé, nunca firmé, nunca propuse, nunca ordené que se atentará contra una raza, una etnia o una religión. Nunca lo hice. Y de todo lo que han dicho no ha habido ninguna prueba que evidencia mi participación", dijo el anciano general, de 86 años, ante el tribunal.

"Me declaro inocente. Nunca he tenido la intención ni el propósito de destruir una etnia nacional. Mi situación de Jefe de Estado, mi ocupación, fue específicamente para retomar el rumbo de la nación que estaba en la borda", añadió el exgobernante de facto entre 1982 y 1983.

La jueza Jazmín Barrios, presidenta del Tribunal Primero A de Mayor Riesgo, dijo que aceptaba escuchar la declaración de Ríos Mott a pesar de que, según la legislación local, el momento procesal para ello ya había concluido y cuando el imputado tuvo la oportunidad de hacerlo rehusó.

Debido a la negativa de Ríos Montt a declarar en el momento indicado por la ley, ni la Fiscalía ni los querellantes tuvieron la posibilidad de interrogarle sobre los cargos que se le imputan.

Con su característico tono de voz fuerte y clerical, Ríos Montt dijo que se había presentado voluntariamente ante la Fiscalía a finales de 2011 para dilucidar su situación jurídica porque se considera inocente de las acusaciones.

"Me presenté voluntariamente porque no quería que me llamaran genocida. Nunca he sido genocida, nunca lo he ordenado, nunca lo he hecho", añadió.

Durante el periodo que fue gobernante de facto, entre marzo de 1982 y agosto de 1983, explicó, fue Jefe de Estado y Comandante General del Ejército, pero ello no implicó que tuviera responsabilidad ni conocimiento de las acciones que realizaban las Fuerza Armadas, agregó.

"La relación militar con los militares fue muy limitada, y mi trabajo era político. La cadena de mando tiene límites y autonomías, regulaciones", explicó.

El Ejército tenía "comandantes de patrulla y de destacamento, ellos eran los responsables" de sus acciones, declaró.

Ríos Montt acusó a la guerrilla del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) de haber ido "a matar a esa gente", en relación a los indígenas de la etnia ixil.

El EGP era una organización irregular que actuaba en la zona donde, según la Fiscalía, los militares guatemaltecos cometieron genocidio contra los indígenas ixiles.

"La más grande desgracia es la angustia del pueblo Ixil" porque tuvo la mala suerte de que el EGP ubicara "su asentamiento principal", dijo el exdictador, y agregó que esa organización insurgente "fue la que más influyó en que la gente se volcará en contra de la institución" armada.

"Llora sangre, da una angustia, un dolor, una pena", lo que ocurrió, "y ahora yo tengo que pagar por el delito de genocidio", manifestó el anciano militar.

Añadió que la única función que cumplió como Comandante General del Ejército durante los meses que gobernó Guatemala fue hacer las convocatorias para reclutar soldados, otorgar condecoraciones y autorizar pensiones.

"Aquí no hay cadena de mando, solo jerarquía. Pero hay autonomía de mando, y esa la da la jurisdicción de cada uno. En el área Ixil, el responsable era el comandante de Quiché, o de Gumarcaj, o en última instancia el comandante de patrulla, pero eso lo tiene que definir el Ministerio Público", insistió.

"Yo no sé que hacía el jefe de patrulla. Yo soy el Jefe de Estado. Yo sé que el juicio es muy importante. Guatemala merece respeto y nosotros debemos darle la dignidad que corresponde. Guatemala tiene que salir airosa" de este juicio, afirmó.

La Fiscalía y las acusaciones han pedido al tribunal que declare culpables de genocidio y crímenes de guerra a Ríos Montt y a su antiguo jefe de Inteligencia, José Rodríguez, por ordenar la muerte de 1.771 indígenas ixiles y que les imponga una pena de 75 años de prisión.

En las próximas horas está prevista la presentación de las conclusiones de los abogados de la defensa, y posteriormente el tribunal de entrará a valorar las mismas y emitirá la sentencia sobre este histórico juicio.

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