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"No me da vergüenza venir, yo puedo acostarme sin cenar pero mis nietos no"

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"No me da vergüenza venir, yo puedo acostarme sin cenar pero mis nietos no"

"No me da vergüenza venir, yo puedo acostarme sin cenar pero mis nietos no"

Elena es toledana, tiene 53 años y esta tarde ha acudido por primera vez a recoger una de las miles de bolsas de comida que ha repartido Cipriano González, el Amigo de los Pobres, en Toledo: "Me da rabia; vergüenza no me da ninguna venir aquí, yo puedo acostarme sin cenar pero mis nietos no".

Esta mujer ha asegurado a Efe que con su pensión de viudedad ayuda a sus dos hijas, que no tienen trabajo, y a sus nietos. "Es la primera vez que vengo. Hasta ahora he ido tirando, pero ya no se puede soportar más la situación", ha asegurado.

Desde hace décadas, una tarde cada mes se repite la misma escena, la de cientos de personas formando largas filas -casi medio kilómetro hoy, según un policía local- desde la puerta del Socorro de los Pobres, la organización que Cipriano González fundó hace más de medio siglo con la idea de que nadie pase el hambre que él sufrió en su niñez.

A las ocho de esta mañana ya había cuarenta personas esperando, aunque la hora de reparto siempre comienza a las cinco de la tarde, según ha dicho a Efe Alfonso Corrales, jubilado voluntario del Socorro de los Pobres que acude a diario a esta organización.

Él y más voluntarios se han encargado de organizar las bolsas, que incluyen azúcar, garbanzos, judías, lentejas, arroz, aceite y pasta. En total, algo más de siete kilos de alimentos.

Además, hay leche infantil y ropa para familias con niños pequeños, y un camión de la empresa Gestión Integral Agroalimentaria, de Yeles (Toledo), ha llegado con más de 700 bolsas de embutidos para distribuir (unos 1.300 kilos de alimentos).

Cipriano González es un hombre menudo, de 77 años, que ha centrado la mayor parte de su vida en ayudar a los más necesitados a raíz del hambre que sufrió en su infancia.

Sus ojos todavía se humedecen cuando habla con Efe de la gente que acude a su "casa" a recoger comida: "Tener hijitos y que no tengas para darles de comer, la verdad es que es tremendo. Cuando me ocurría a mí, era una guerra y no había nada. Pero hoy día, con los medios que hay, que estén ocurriendo estas cosas. La verdad es que no tenía que ocurrir".

Sabe que su labor, desgraciadamente, continuará porque "la gente no trabaja" y cada día hay más personas que llegan buscando alimentos, y agradece la colaboración de la "gente maravillosa" que dona comida para los más necesitados.

Alfonso Corrales asegura que la inmensa mayoría de los que acuden "es porque lo necesitan" y matiza que a muchos de ellos "les da vergüenza venir y que les vean" en la fila.

Los voluntarios de Cipriano tienen bien organizada la logística del reparto de alimentos. Esta tarde han sido más de treinta personas, algunas tomando datos personales de los usuarios -nombre, dirección, teléfono-, otras entregando números para que se mantenga el orden y el resto entregando la comida.

Lourdes de la Cruz, responsable de la empresa de Yeles que hoy ha colaborado con Cipriano, afirma que es "una satisfacción personal enorme" colaborar con él.

Viendo la situación de crisis en muchas familias esta empresa pensó en ayudar a una familia durante un tiempo, pero después de hablar con Cipriano decidió colaborar con una aportación "para muchas familias".

De la Cruz ha recalcado que para elaborar los lotes cuentan con la ayuda de los trabajadores de las tres factorías del grupo, que se han quedado por las tardes para preparar las bolsas.

El próximo reparto de Cipriano González será el 19 de diciembre, y el siguiente el 2 de enero, enfocado básicamente a los regalos de los Reyes Magos para los más pequeños.

Por Lidia Yanel

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