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La viuda de uno de los policías asesinado hace un año en Kabul: "Nos mataron un poco a cada uno de nosotros"

Gema de los Ríos, la viuda del policía nacional Jorge García Tudela, uno de los dos agentes fallecidos en el atentado terrorista contra la Embajada de España en Kabul (Afganistán) el 11 de diciembre de 2015, ha revivido por primera vez aquella jornada en la que habló telefónicamente por última vez con su marido.

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La viuda de uno de los policías asesinado hace un año en Kabul: "Nos mataron un poco a cada uno de nosotros"

"No solo mataron a Jorge, mataron una parte de nosotros", ha asegurado en un vídeo incluido entre los testimonios de 'La voz de las víctimas', un proyecto audiovisual que reúne los relatos en primera persona de víctimas de ETA, GRAPO o Estado Islámico. La iniciativa fue lanzada este año por la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) y la Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT).

Gema recuerda emocionada pero con entereza la última conversación con su marido, esa misma mañana, en la que el policía nacional que se había ofrecido voluntario para servir en Kabul le había explicado que dedicaría la jornada a comprar los regalos de Navidad para la familia. Tras la explosión de un coche bomba, varios terroristas se adentraron en el edificio.

"Jorge sale a buscar a su compañero", cuenta Gema en alusión al otro policía asesinado, Isidro Gabino Sanmartín, "y en el trayecto de irle a buscar le disparan y lo dejan como cebo". Durante la tarde, tras ver el atentado en las noticias, alberga la esperanza de que su marido no se encuentre entre los heridos. "No es Jorge, ya queda menos para que vuelva", reconoce que pensó.

El testimonio de Gema se intercala de imágenes del atentado y de otras de la familia compuesta por el matrimonio y sus dos hijos menores, Lucas y Alejandro. "A las tres de la mañana llamaron a mi puerta. Era como una película. Eran dos jefes uniformados y un compañero amigo de Jorge. Cuando abrí la puerta supe que había pasado algo, pero no quería dejarles entrar", comenta Gema.

"Estaba rota, mi cuerpo empezó como a convulsionar", continúa la viuda de Jorge, que habla de aquel 11 de diciembre de hace un año como el peor día de su vida. "El peor momento de mi vida fue decirle a mis hijos que papá no va a volver", comenta antes de explicar que para una situación así "no hay nada programado, no hay instrucciones".

El atentado está siendo investigado por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz tras admitir a trámite una querella de los familiares de las víctimas contra el embajador de España en Kabul, Emilio Pérez de Agreda, por delitos de homicidio imprudente y siete en grado de tentativa ante la falta de medidas de seguridad desde la construcción del edificio en 2008.

"LO RECONSTRUYES TODO"

"Tengo hasta los detalles del suelo, la colcha de la habitación, las cortinas. Terminas reconstruyendo todo", apunta Gema de los Ríos, que rememora con dolor comprobar que su hijo mayor no quiere saber nada de la muerte de su padre y que su hijo menor, en cambio, se abraza a una foto suya pidiendo que vuelva. "No sé cómo afrontar eso", reconoce.

Las últimas palabras de Gema de los Ríos es para su marido. "Le diría que lo quiero mucho y que me espere", asegura. Jorge García Tudela trabajaba en la Policía desde hacía 20 años y se había trasladado a la capital afgana para participar en una operación de seguridad en la Embajada española a la que había acudido de forma voluntaria.

La querella en la Audiencia Nacional sostiene que las deficiencias en el edificio se comunicaron también a Exteriores y que la mañana de la explosión del coche bomba los servicios secretos franceses alertaron del riesgo de ataque. "Esto debería haber provocado la toma extraordinaria de medidas", señalan los familiares.

La querella precisa que el día del atentado, tres talibanes se colaron por el hueco provocado por la explosión del coche-bomba y empezaron a disparar contra los que se encontraban en el interior, alcanzando a los policías Isidro Gabino Sanmartín y Jorge García Tudela, que murieron junto a diez afganos miembros del personal de seguridad. Otros siete agentes resultaron heridos hasta que los terroristas fueron abatidos al amanecer por fuerzas norteamericanas.

INSTALACIONES DEFICIENTES

Las instalaciones de la Embajada, con garitas de paja, ventanas de plástico y puertas de madera, no eran las adecuadas para el lugar donde se encuentra, añade la querella, que destaca que la sede diplomática está, además, situada fuera del perímetro de seguridad, en un barrio "rodeado de casas de militares y de señores de la guerra".

El domicilio del embajador --que estaba de vacaciones el día que se produjo el atentado-- sí se encuentra, no obstante, en la conocida como 'zona verde'. Pérez de Agreda mantuvo, a pesar de ello, un "mutismo absoluto" sobre estos problemas y "ponía en constante riesgo" a los ocupantes del edificio al permitir "el trasiego de mercaderes" que paseaban por la legación ofreciendo productos como joyas y alfombras, dicen los familiares.

Este pasado mes de marzo García Tudela fue honrado con un ascenso honorífico a título póstumo por "dar la vida por España". De 45 años, con mujer y dos hijos, estaba destinado en la Comisaría de Distrito de la Zona Norte de Granada y vivía en el municipio granadino de Monachil, aunque nació en la localidad valenciana de Alzira.

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