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Los habaneros reciben primeros embates de Irma con optimismo y resignación

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Los habaneros reciben primeros embates de Irma con optimismo y resignación

Los habaneros reciben primeros embates de Irma con optimismo y resignación

Los habaneros esperan con optimismo y resignación los primeros efectos de los fuertes vientos y las marejadas del huracán Irma que en las últimas horas de este sábado se aproxima peligrosamente a la costa norte de la capital de la isla para girar con rumbo al estado norteamericano de la Florida.

Ante el anunciado acercamiento de Irma, muchos habaneros que viven en lugares vulnerables -por el mal estado de sus viviendas o la propensión a las inundaciones- manifestaban ciertos temores pero aseguraban estar preparados para lo que pudiera sobrevenir dentro de pocas horas.

Ese es el caso de María Luisa González, residente en una zona de barrio El Vedado que por su cercanía al litoral -unos 200 metros- mostró a Efe cómo había mudado buena parte de sus bienes para el departamento de una vecina en un piso alto donde no es la primera vez que ha recibido acogida.

Con su experiencia de situaciones anteriores, María Luisa se muestra segura porque cuenta con "víveres en conserva, agua recogida, y a mi nieto de once meses le preparé sus alimentos para estos días".

"Hay que estar preparados porque no se sabe lo que viene, pero sobre todo para salvar primeramente la vida y después lo material", afirma esta ama de casa de 50 años.

Ella recuerda la llamada "Tormenta del Siglo" de 1992, cuando la zona se inundó "hasta la altura del pecho y lo perdimos casi todo" pero "después el Gobierno nos entregó gratis el refrigerador, el televisor y los ventiladores".

En los recientes avisos meteorológicos ha escuchado la advertencia de que "la penetración del mar puede llegar a ser fuerte". Ella dice que ha creado "las condiciones para pasar este momento y después ya nos recuperaremos".

Irma, un huracán que durante varios días mantuvo categoría 5 y es el más intenso y gigantesco meteoro de los que han circulado por el Atlántico en muchos años, ha experimentado fluctuaciones a lo largo de su ruta por el Caribe, donde ha sembrado destrucción y dejado al menos 19 muertos.

En Cuba, comenzó su embestida por la provincia de Guantánamo, en el extremo más oriental, y en su tránsito por la costa norte del archipiélago, tocó con su ojo (centro) a Cayo Romano, uno de los islotes situados encima de la provincia de Camagüey.

Antes de llegar a las cercanías de La Habana en la noche de este sábado, se hizo sentir con sus fortísimos vientos de 250 kilómetros por hora y más en las provincias centrales de Sancti Spíritus y Villa Clara, y la occidental Matanzas, en las que dejó la huella de su potencia arrolladora.

En la capital cubana, los residentes en una zona de la popular barriada Centro Habana, cercana a la avenida Malecón, observaban con recelo los trenes de olas que se levantan y hacen saltar el agua de mar por encima del muro de ese gran balcón que bordea varios municipios costeros de la ciudad.

Esa imagen impresionó a Maylín Diez y confiesa sentirse "nerviosa, porque nunca he pasado una gran penetración, pero a esta sí le tengo mucho miedo".

Su amiga Anisia dice que siente temor pero lo compensa con su fe en "las vírgenes Yemayá y Ochún", las deidades de la santería cubana a las que se encomendó, porque "creo mucho porque eso es lo más grande que tiene uno y estoy bien tranquila, preparada y segura".

Con gran aplomo, Lisette García, una joven que vive en el mismo lugar, dijo a Efe que "esta calle se va a inundar, tenlo por seguro, porque este huracán si que va a tocarnos fuerte" y como ejemplo ilustrativo señaló a la esquina donde una pared de un edificio medio derruido se desplomó con los vientos iniciales de Irma.

En La Habana, donde viven 2,1 millones de habitantes, las autoridades de la Defensa Civil han evacuado a 10.000 personas a lugares seguros, 7.000 de ellas en albergues instalados en escuelas y centros laborales que ofrecen condiciones para su acogida.

Los hoteles se encuentran a rebosar, ya que además de su clientela han debido acoger a turistas que en los tres últimos días fueron evacuados de zonas turísticas de la costa norte amenazadas por la llegada del Irma, y también a otros desalojados de establecimientos de La Habana cercanos al mar.

Decenas de personas se concentran en los recibidores de los hoteles más alejados, se comunican con sus familias en otros países y graban con sus teléfonos las apocalípticas escenas que ya provocan en la capital los vientos de tormenta tropical consecuencia de las bandas exteriores de Irma.

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