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Andalucía, primer día del año 1 del cambio

Juan Marín (Cs) y Juanma Moreno (PP) en la sesión constitutiva del Parlamento andaluz de la XI legislatura

Juan Marín (Cs) y Juanma Moreno (PP) en la sesión constitutiva del Parlamento andaluz de la XI legislatura

Otros años, por estas fechas, el Parlamento de Andalucía se convertía en un micro mundo feliz donde los diputados compartían polvorones y mantecados; copitas de cazalla y anís; se felicitaban las Pascuas; intercambiaban sonrisas, fuertes apretones de manos y abrazos sinceros; cantaban villancicos juntos, mientras el PSOE tumbaba una a una las más de un millar de enmiendas presentadas por los grupos de la oposición al Presupuesto de la Junta de Andalucía.

Eso fue en el pleistoceno, utilizando la unidad de medida temporal que emplea Susana Díaz para referirse a su derrota en las primarias socialistas en la primavera de 2017. A mediodía de este jueves, en pleno invierno de 2018, el año 1 del cambio político en Andalucía dio comienzo tras 36 años y medio de gobiernos ininterrumpidos del PSOE.

Primera foto. Desde las nueve de la mañana, el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento, era un ir y venir de gente. Diputados, familiares de parlamentarios, cargos políticos, periodistas, asesores, invitados, Gobierno saliente y en funciones, ujieres, miembros de la seguridad privada y trabajadores de una Cámara que han visto de todo (hasta al fantasma de sor Úrsula), menos la alternancia política en Andalucía.

Este jueves se produjo esa primera imagen del cambio. Los numerosos fotógrafos se colocaron a los pies de la escalera noble del Parlamento. Esperaban a la presidenta de la Junta en funciones, la socialista Susana Díaz. Pero justo cuando comenzaba a descender los escalones, por una puerta lateral cercana, hizo su aparición el candidato del PP, Juanma Moreno. Todas las cámaras cambiaron el foco de su objetivo hacia el que será, casi con toda probabilidad, sexto presidente de la Junta de Andalucía. La periodista Julia Camacho recoge esta instantánea en su cuenta de Twitter.

Fue una metáfora anticipada de lo que vendrá. El PSOE andaluz pasará por primera vez en su historia a la oposición y de la Junta de Andalucía saldrán, desde el primer día que cese el Ejecutivo actual, 660 personas entre altos cargos (273), personal eventual (239) y contratados de alta dirección (148). Aún se desconoce cómo será el traspaso de poderes, algo que no ha ocurrido nunca, aunque fuentes del Gobierno afirman que no habrá ningún traspié. Ya se verá.

No obstante, el nuevo gobierno puede encontrarse con un primer problema nada más llegar. Muchos eventuales, con muchos trienios, cuatrienios y quinquenios acumulados, han acudido al despacho de abogados Cuatrecasas para plantear demandas en los juzgados para defender sus empleos.

Segunda foto. La arrojó la elección de la Mesa del Parlamento mediante votación secreta por papeleta en urna. Cuatro de los cinco grupos de la Cámara (PSOE, PP, Ciudadanos y Vox) están presentes con voz y voto. Las derechas tienen mayoría en este órgano (cinco de los siete representantes) y Adelante Andalucía, la coalición de Podemos e Izquierda Unida, se queda fuera. Según el artículo 36 del Reglamento de la Cámara, tiene derecho a estar en la Mesa, pero sin voto. Tendrá que esperar unos días a que se reúna el órgano de gobierno de la asamblea para tener esa vocalía, según fuentes jurídicas.

La diputada de Ciudadanos, la almeriense Marta Bosquet (1969), es la nueva presidenta, la tercera mujer en ocupar el segundo puesto institucional de la comunidad. Bosquet es una de esas diputadas sherpas que siempre han existido en el Parlamento andaluz. Es decir, es de esas parlamentarias que trabajan mucho los proyectos de ley, que negocian los detalles de las enmiendas, que dan pespuntes a muchos acuerdos, pero cuyo trabajo no se ve reflejado ni reconocido. Ahora tendrá muchos focos y a un compañero de partido en una Mesa compuesta por dos diputados del PP, dos del PSOE, dos de Ciudadanos y uno de Vox.

Desde el primer momento, Bosquet fue consciente de que no tendrá fácil presidir el Parlamento. Antonio Maíllo, de Adelante Andalucía, protestó de manera enérgica por la decisión de la presidenta de que los diputados juraran o prometieran sus cargos desde sus escaños, en lugar de en  la tribuna del salón de plenos, como es lo habitual. El portavoz socialista, Mario Jiménez, pidió la convocatoria urgente de la Mesa para facilitar la entrada inmediata de Adelante, cuando en su mano hubiera estado ceder un puesto a sus colegas de izquierdas, a los que el día anterior llamaban despectivamente "los comunistas". Temían entonces que aceptaran la oferta de Ciudadanos de ceder su sillón de la vicepresidencia a Adelante para camuflar así su acuerdo con Vox. Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo la rechazaron al no estar dispuestos a contaminarse con "una oferta de la triple alianza de derechas".

Los diputados de Adelante introdujeron todo tipo de coletillas en sus promesas. Además de acatar la Constitución y el Estatuto, proclamaron su intención de defender a los más débiles y desprotegidos y de luchar contra la homofobia y el racismo. Todos ellos en pie y dirigiéndose a los diputados de Vox. La mayoría de los 12 diputados de la extrema derecha usaron la siguiente fórmula: “Juro por España”, algo nunca oído en un Parlamento, donde jurar por Andalucía es hacerlo por España.

Tercera foto. El PP calcula que, a mediados de enero, la presidenta del Parlamento, tras abrir una ronda de consultas, propondrá a Juanma Moreno como candidato a la presidencia de la Junta. Este pacto a tres bandas entre PP, Ciudadanos y Vox, aún no está cerrado. La extrema derecha no quiere sillones en el Gobierno, pero sí pretende incluir algunas de sus iniciativas programáticas. Moreno ya ha dicho que está abierto a adjuntar otras propuestas a las 90 pactadas con el partido Albert Rivera, y Juan Marín, de Ciudadanos, no se ha cerrado en banda a incorporar otras medidas, pero sin cambiar las ya incluidas.

Francisco Serrano, el candidato de Vox, dejó dicho que no están de acuerdo con el Estado de las Autonomías, pero que acatan la Constitución. Es más que probable que haya muchos tirones de la cuerda hasta que Moreno logre el voto de los 59 votos de la derecha, pero a los tres grupos les une algo muy poderoso: su deseo de echar a los socialistas de la Junta de Andalucía. Ese es su denominador común, su pegamento más potente y por el que llevan esperando casi 37 años.

En el PSOE aún no han digerido las elecciones del 2 de diciembre, que ganaron con el peor resultado de su historia. Prueba de ello es que Susana Díaz no felicitó a la nueva presidenta del Parlamento. Tampoco lo hizo el presidente saliente de la Cámara, Juan Pablo Durán. Pero no todos están en estado de trance. Mario Jiménez dejó claro este jueves que se centrará en atacar a Ciudadanos por “entregar las instituciones a la ultraderecha” y llegó a comparar el pacto con Vox como “la agresión más grave a la autonomía” desde que UCD pidiera la abstención en el referéndum del 28 de febrero de 1980.

Otros dirigentes provinciales socialistas nada más que piensan en salvar los muebles en las municipales del próximo mes de mayo. “La única manera de recuperar la Junta de Andalucía es obtener unos buenos resultados en los Ayuntamientos”, aseguró un líder provincial. Y ya en alto, aunque sin micrófonos, apuestan por el relevo de Susana Díaz al frente del PSOE andaluz después de esa cita electoral. Sólo ponen una condición: que sea ella la que tome la decisión.

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