IU y Sumar citan a Podemos a una reunión el jueves para decidir si se integra en la coalición Por Andalucía

Por Andalucía ha convocado para el próximo jueves 2 de abril a la mesa de partidos de la coalición, incluido Podemos, con el fin de “concretar el registro” de la candidatura a las próximas elecciones autonómicas del 17 de mayo, explican fuentes de Por Andalucía. El plazo para presentar la candidatura unitaria ante la Junta Electoral vence el viernes a las 23.59.

Hasta ahora Podemos no forma parte de la nueva coalición electoral de izquierdas en la que sí se integró, a última hora y con dificultades, en los comicios autonómicos de 2023. En los últimos meses no ha acudido a los encuentros de esa mesa de partidos, y ha deslizado que no repetiría. Pero en los últimos días la dirección estatal ha virado la posición sostenida durante el año y medio previo, y ahora se dice abierta a integrarse en la coalición, aunque en ella también esté Movimiento Sumar.

Este martes ha lanzado sobre la marcha una consulta de 24 horas a sus inscritos para avalar la construcción de una candidatura unitaria en Andalucía. El objetivo es saber si las bases facultan o no a la dirección para alcanzar un acuerdo. “¿Estás conforme con que Podemos Andalucía busque los acuerdos necesarios para conseguir la candidatura más amplia y unitaria posible para las próximas elecciones andaluzas?”, se pregunta. El proceso se ha abierto a las 17:00, y se cerrará 24 horas después, a las 17:00 del miércoles.

Con ese resultado, Podemos se presentará a la reunión del jueves con los demás partidos de Por Andalucía (Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Partido Verde y Alternativa Republicana). Si sus inscritos votan favorablemente, se abrirá un nuevo escenario para tratar la integración del partido morado en la confluencia.

Año y medio sin participar

En el último año y medio, Podemos no ha acudido a las reuniones de la mesa de partidos de Por Andalucía y se ha mantenido al margen del proceso para reeditar la coalición.

Este proceso comenzó en octubre de 2024 con una propuesta de base de la coalición. Podemos convocó su propia asamblea interna para un mes después, deslizando públicamente su escaso interés en reeditar la la fórmula. En los meses siguientes, algunos líderes de la formación en Andalucía se posicionaron públicamente en favor de la unidad, mientras la dirección estatal mostraba distancia. Fue el caso de José Manuel Gómez Jurado, su número 2 y diputado andaluz, pero acabó renunciando a presentarse con su partido en vista de la aparente imposibilidad de lograr una candidatura unitaria.

En octubre de 2025 IU y Sumar registraron sin Podemos el partido político Por Andalucía. Poco después, la mesa de partidos eligió a Antonio Maíllo, líder de IU, como candidato de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Tampoco estuvo Podemos, que públicamente mostró su distanciamiento de la coalición. La presencia de Sumar era un factor determinante.

Entre medias, llegó el carrusel de citas electorales de este primer trimestre. Y tras un resultado esperanzador, Podemos se quedó fuera de los parlamentos autonómicos de Aragón (0,94% del voto; IU+Sumar logró el 2,94%) y Castilla y León (0,74%, por el 2,23% de IU+Sumar), estas últimas hace apenas tres semanas.

Con la convocatoria de las elecciones andaluzas ya lanzada (Juan Manuel Moreno convocó el pasado 23 de marzo), Podemos se mantuvo en silencio hasta el pasado domingo, cuando su candidato y diputado, Juan Antonio Delgado, ofreció “mano tendida” y dijo que hasta el viernes había “tiempo suficiente” para conformar una candidatura unitaria.

La confirmación llegó desde Madrid al día siguiente: Pablo Fernández, secretario de organización, insistió en el ofrecimiento y añadió que no habría condiciones. Tampoco sería un problema la presencia de Movimiento Sumar, admitió expresamente.

Hasta hoy, el ofrecimiento no ha recibido respuesta oficial de IU. En contra juega el tiempo, con un precedente inmediato que alimenta los temores. En 2022, apurar la negociación hasta el final acabó dejando formalmente fuera de la coalición a Podemos, cuya firma llegó con el tiempo ya cumplido. El episodio, con consecuencias para la financiación de los partidos, el control de la candidatura y el grupo político, tuvo también un efecto duradero: una crisis de confianza entre socios que marcó el rumbo de la coalición los cuatro años siguientes, hasta colocarla donde hoy está.