El PSOE de Cádiz tuerce el brazo de Montero e impone su candidatura para las andaluzas en un clima de máxima tensión
La Comisión de Listas del PSOE andaluz, tras muchas horas de tensa reunión este viernes en Cádiz, no ha logrado desencallar la candidatura de esta provincia sin que aflore el durísimo cisma entre la ejecutiva de María Jesús Montero, candidata a la Presidencia de la Junta, y el secretario provincial, Juan Carlos Ruiz Boix.
Un terremoto político interno que la exvicepresidenta del Gobierno -cero entusiasta de estos líos orgánicos- se había propuesto evitar a toda costa, para que las habituales luchas intestinas de un partido no torpedeasen el objetivo principal de su campaña en las elecciones andaluzas del 17 de mayo, a saber: “mostrar unidad en las filas, movilizar a la militancia socialista y tensionar al electorado de izquierdas”.
La ejecutiva del PSOE andaluz ha llegado al límite de la celebración de un Comité Director, máximo órgano de decisión entre congresos, con las candidaturas cerradas en todas las agrupaciones provinciales, excepto en Cádiz, precisamente donde ha tenido lugar el cónclave este viernes.
La propia Montero había anunciado un día antes su intención de modificar la lista propuesta por los de Ruiz Boix, para blindar en el número uno por Cádiz a su jefe de campaña y persona de confianza, Fernando López Gil, actual secretario de Comunicación Institucional del partido. Esto implicaba desplazar al tercer puesto al hombre fuerte del secretario provincial del PSOE de Cádiz, su secretario de Organización, Juan Cornejo.
Y ese simple movimiento de fichas ha bloqueado la reunión de la ejecutiva regional durante horas y retrasado el Comité Director hora y media, un lapso de tiempo en el que han trascendido todas las fobias internas de esta agrupación. Quizá nadie advirtió a la nueva líder del PSOE andaluz de que ese simple movimiento iba a desbordar un tanque de tormentas en el socialismo gaditano, el más shakesperiano de todos. “Cádiz-Herzegovina” lo bautizó el expresidente Griñán, que ya transitó por aquí antes que ella.
Este primer pulso orgánico que protagoniza Montero con una de sus agrupaciones más convulsas lo ha ganado el dirigente de Cádiz. Aunque el enfrentamiento tenga claves muy locales -en el PSOE gaditano conviven familias políticas mal avenidas-, la autoridad de la secretaria general y de su lugarteniente salen muy magulladas.
Finalmente, la Comisión de Listas ha validado la propuesta inicial del PSOE de Cádiz, manteniendo a Cornejo como cabeza de cartel, seguido de la concejal de Algeciras y parlamentaria Rocío Arrabal, como número dos. Ambos son afines a Ruiz Boix. Los dos puestos siguientes, más tambaleantes según las encuestas, los ha puesto Montero: López Gil y la exsecretaria provincial, expresidenta de la Diputación y exdiputada, Irene García.
Son dirigentes de su confianza y enemigos íntimos de Ruiz Boix. El nombre de García, de hecho, estaba fuera de la terna del regional, hasta que en el último pulso han cedido el número uno, para situarla en el puesto cuatro (en las autonómicas de 2022, el PSOE se quedó a mil votos de lograr el cuarto escaño).
“Más difícil que negociar con Puigdemont”
La alteración de la plancha no ha sido pacífica. De hecho, a lo largo de la tarde ha oscilado varias veces, primero parecía prosperar con el orden corregido que había impuesto Montero, algo que ha desatado una bronca monumental entre los dirigentes locales y amenazas de no ir a votar el 17-M si López Gil encabezaba la candidatura. La imagen de un partido roto y parcialmente desmovilizado, con el 50% de la militancia de brazos caídos en campaña, ha sido el as en la manga del PSOE de Cádiz.
Cornejo, hijo del secretario de Organización de Susana Díaz, rechazó ir en la candidatura de número tres, y acusó a la ejecutiva regional de “no respetar la decisión de la militancia ni de los órganos” locales y provincial, que le habían situado como cabeza de cartel.
Los múltiples intentos por convencerle de quedarse en una lista encabezada por López Gil no sirvieron de nada. “Negociar con el PSOE de Cádiz es más difícil que negociar con Puigdemont”, bromeaba un dirigente local, recordando que la exministra de Hacienda, en sus ocho años en el Gobierno de Pedro Sánchez, no se ha enfrentado a una situación tan hostil ni lidiando con el expresident de la Generalitat, ni con ninguno de sus socios parlamentarios en esta legislatura.
La alteración del orden de la lista en Cádiz que pretendía Montero no era baladí, porque el PSOE cuenta ahora con tres diputados en esta provincia y las encuestas ponen en riesgo al tercero. El lío de las listas ha acaparado parte del discurso de la candidata ante sus compañeros del Comité Director, trasluciendo el resquemor de las horas previas de negociación a cara de perro: “Mi gratitud a las personas que han dado un paso al lado para dejar hueco en los primeros puestos de las listas y así facilitar el consenso”, ha dicho.
La secretaria general del PSOE andaluz -con poco más de un año en el cargo- ha librado su primer pulso interno con la agrupación históricamente más convulsa de todas, una suerte de montoyas y tarantos del partido.
Estos desencuentros, siempre latentes, reaparecieron en el último congreso provincial, en marzo de 2025, en el que Ruiz Boix se impuso por la mínima al candidato rival en las primarias, el alcalde de Rota, Javier Ruiz Arana, respaldado precisamente por López Gil y por Irene García. Ganó con el 51,1%, apenas 82 votos de diferencia.
Los perdedores de aquel congreso son quienes contaban hoy con el respaldo de la ejecutiva de Montero para ocupar los puestos de salida en la lista por Cádiz, algo que enfureció mucho a la dirección provincial. “Ganamos por poco, pero ganamos”, subrayan fuentes de la ejecutiva del PSOE gaditano, para defender su “legitimidad” para elegir a sus representantes en el Parlamento, “como el resto de agrupaciones”, avalada por “nuestra militancia y nuestros órganos de dirección”.
Tras ganar el congreso provincial, el también alcalde de San Roque orilló de su ejecutiva a todos los críticos de la candidatura alternativa. Lo mismo hizo a principios de esta semana en la confección de la candidatura de Cádiz para las andaluzas, donde todos los nombres, incluido los suplentes, eran de su cuerda.
Ruiz Boix, de hecho, ha llegado a hablar de “los míos”, para distinguirlos de otros compañeros de partido. La excepción en su plancha era precisamente el nombre de López Gil, tras ser advertido de que Montero lo quería dentro. Pero lo relegó al tercer puesto, plantando cara a la ejecutiva regional.
El PSOE andaluz anunció el miércoles listas “consensuadas” en siete de las ocho provincias, pero no pudo “vender” un pleno, porque la situación en Cádiz se había enquistado. El pulso se ha resuelto con dos candidatos afines a Ruiz Boix, en puestos de salida, y otros dos críticos con él y próximos a Montero, que tendrán que volcarse en la campaña para sacar sus escaños.
Tras el forcejeo con Cádiz, el Comité Director ha aprobado “por unanimidad” las candidaturas de las ocho provincias, pero la última palabra la tendrá el sábado la Comisión Federal de listas del PSOE, donde también tiene influencia Montero, como vicesecretaria general.
El secretario de Organización del PSOE-A y alcalde de Dos Hermanas, Paco Rodríguez, había empezado a negociar con los ocho líderes provinciales en Semana Santa, con el objetivo de alcanzar acuerdos en las listas que evitasen visibilizar sus cismas internos, para no perjudicar la imagen de unidad del partido y la movilización de la militancia. Finalmente hubo forcejeos en varios territorios, pero la ejecutiva regional logró vender acuerdos en todas ellas, excepto en Cádiz.
El lío gaditano tiene más que ver con las fricciones entre familias y dirigentes del PSOE provincial -con nombres y apellidos concretos-, que con desencuentros con la ejecutiva de Montero. La secretaria general confirmó el jueves que se alteraría el orden de la plancha de Cádiz, pero trató de restarle importancia (“habrá algún tipo de ajuste”), señalando que los nombres serían los mismos que los elegidos por Ruiz Boix.
Pero el cisma era ya total. Esa misma noche, en una tertulia de 7 Televisión, el exsecretario general del PSOE gaditano, Francisco González Cabaña, lo dejó claro: “Esto es lo de siempre, para animar a los votantes socialistas debe ser esto... un martirio. Si López Gil encabeza la lista, lo siento mucho, pero me voy a quedar en mi casa”.
López Gil fue delegado de la Junta de Andalucía en Cádiz durante el gobierno de Susana Díaz, de cuyo núcleo duro formó parte en su etapa final. Ahora es lugarteniente de Patricia Cavada, la alcaldesa de San Fernando, donde ha sido concejal compaginándolo con su acta de parlamentario desde el pasado julio, cuando entró en la Cámara para sustituir a Rafael Márquez, hasta entonces mano derecha del ex secretario general del PSOE-A, Juan Espadas.
El discurso de Montero ante los más de 400 participantes en el Comité Director ha girado en torno a la idea fuerza de su campaña: la movilización del electorado de izquierdas. La agitación de ese medio millón de votos que faltó en las andaluzas de 2022, y reaparecieron en las generales de 2023. La candidata socialista ha pedido a los suyos que se muevan más allá de las casas del pueblo, en las calles y en los bares, y ha convocado a participar en la movilización prevista por las Mareas Blancas, este domingo, en todas las capitales andaluzas en defensa de la sanidad pública.