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Los rostros de la tragedia de Adamuz: 45 vidas truncadas en segundos
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Los rostros de la tragedia de Adamuz: 45 vidas truncadas en apenas segundos

Sara Rojas

22 de enero de 2026 20:47 h

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Opositores; profesores entregados a sus alumnos; jóvenes con un currículum brillante y un futuro prometedor; familias que regresaban a casa tras pasar un fin de semana de ocio en la capital; una abuela que regaló a sus nietos la experiencia de un musical… son solo algunas de las 45 personas que perdieron la vida en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), escenario de la mayor tragedia ocurrida en los 35 años de la alta velocidad española. Con el hallazgo de dos nuevos cadáveres este jueves –cuatro días después del siniestro– se dio por terminada la búsqueda de fallecidos, manteniéndose las 45 denuncias por personas desaparecidas tras el terrible suceso.

Sus historias, truncadas en las vías de manera abrupta en cuestión de segundos, reflejan la diversidad de trayectorias y sueños que viajaban aquel día en dos trenes que nunca llegaron a su destino: un Iryo procedente de Málaga rumbo a Madrid, que descarriló justo cuando se cruzaba con un tren Alvia en dirección Huelva. Entre el descarrilamiento y el impacto transcurrieron apenas 20 segundos, un intervalo en el que, según los investigadores, fue imposible cualquier reacción para evitar la colisión. 

Los equipos de rescate ya han recuperado los cuerpos de los 45 pasajeros reportados como desaparecidos. De todos ellos, 43 ya han sido identificados y comunicados a sus familias. Entre las víctimas identificadas, constan 22 mujeres (tres de ellas extranjeras, de nacionalidad rusa, alemana y marroquí) y 21 hombres. También hay un menor. La tragedia ha golpeado con especial dureza a la provincia de Huelva, donde residían casi la mitad de los fallecidos. Ahora, la capital onubense se prepara para rendir homenaje a las víctimas en el funeral de Estado previsto para el próximo 31 de enero. Este es el recuerdo de algunos de los 45 fallecidos a los que, hasta el momento, se ha podido poner nombre y apellidos:

Fallecidos que viajaban en el Alvia (destino Huelva)

Mario Jara (42 años). Cordobés fallecido en el accidente de Adamuz el día de su cumpleaños. “Nació el 18 de enero en Córdoba y ha muerto el 18 de enero en Córdoba”, acertaba a decir su familiar. A los tres años se fue a vivir con su familia a Huelva. Volvía en el tren Alvia con compañeros y profesores de la oposición a la que se habían presentado en Madrid. Su familia lo esperaba en Huelva para celebrar su cumpleaños. En el viaje, Mario se levantó en el tren para ir a la cafetería con unos compañeros y allí pudo sorprenderles el accidente. “De los que iban han muerto tres”.

David Cordón (50 años). Padre del canterano onubense del Getafe CF apodado como Davinchi. Su hijo, también llamado David Cordón, se despidió de él en su perfil de Instagram con un emotivo mensaje: “Sé que el Señor de las Penas y la Virgen del Amor te tienen a su lado y juntos me guiaréis durante toda mi vida. Me llenarás de fuerza en momentos de dificultad y siempre recordaré aquello que tanto nos decías; siempre felices y hacia delante. Todo lo que haga en esta vida siempre será por el lucero más grande que tengo en el cielo”. Su hijo también recordaba que Cordón siempre había sido “un luchador”. “Me lo enseñaste desde el primer momento. Ese es el mayor acto de amor que puedo hacer por ti, demostrar que puedo con todo y que nunca me rendiré”, concluía el joven futbolista. Desde el Real Club Recreativo de Huelva también han querido dedicarle unas palabras a David Cordón, recordándolo como “un recreativista de cuna, llegando a ser uno de los mejores deportistas que ha dado nuestra ciudad”.

Agustín Fadón (39 años). Viajaba como trabajador de la cafetería del Alvia siniestrado el domingo. Vecino de Leganés, pero natural de Zamora, viajaba en el tren de la compañía Renfe como tripulante. Hace 13 años se salvó de la tragedia en Galicia (en el accidente de Angrois) porque cambió el turno con un compañero, que falleció en aquel trágico accidente. Ha sido una de las últimas víctimas en identificarse. Ha sido este miércoles cuando la familia ha recibido la noticia. Había cumplido 39 años cuando su tren, el Alvia 2384, se estampó contra los dos vagones del Iryo. Su hermana Mar cuenta que Agustín “llevaba tiempo quejándose de que no estaba bien los trenes”. Recuerda que “pasaba miedo en el tren”.

Antonia Garrido Chávez. Viajaba en los primeros vagones junto a una de sus hijas. Esta vecina de la barriada de Verdeluz, en Huelva, era auxiliar de ayuda a domicilio y tenía tres hijos. Fue otra de las madres que viajó hasta la capital para acompañar a su hija al examen de la oposición a Funcionaria de Prisiones.

Andrés Gallardo Vaz (51 años). Profesor de Lepe y funcionario de Prisiones. Viajó a Madrid para acompañar a sus alumnos durante el examen de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias. Era experto en preparación de profesiones (Derecho Penal). Trabajaba en su academia y con la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP). Nadie en Lepe le recuerda sin sonreír. Domingo, su amigo, le define como “el amigo de cientos de momentos que se quedan ya para siempre. Una buena persona, de esas que no hacen ruido, pero dejan huella”.

Josefa Sosa Casado y Ana Martín Sosa (53 y 28 años). Madre e hija de Isla Cristina. Viajaban de vuelta a Huelva, después de que Ana se presentara al examen de oposiciones. Pepi había acompañado a su hija a Madrid junto a las decenas de onubenses que también viajaban en el mismo tres por la misma razón. La familia era cercana al cantante onubense Manu Carrasco, que ha mostrado su pesar en redes sociales: “¡Qué pena más grande! ¡Dios mío! Me acabo de enterar que la Pepi y la Ana, madre e hija, de mi pueblo Isla Cristina, a las que conozco de siempre, están entre las víctimas de este horror de accidente”, escribió el cantante. “Cuánto lo siento, amigo Carlos, cuánto lo siento, te abrazo fuerte a ti y toda tu familia”, añadía en alusión al marido y padre de las fallecidas.

Ricardo Chamorro (57 años). También profesor y funcionario de Prisiones. Al igual que Andrés, regresaba de acompañar a un grupo de alumnos a una prueba de oposiciones. Antes de eso fue subdirector y administrador del centro, y trabajó también en la prisión de Ceuta. Su pasión por formar a jóvenes para ser funcionarios de prisiones era a lo que dedicaba sus ratos libres.

Familia Zamorano Álvarez (de Punta Umbría, Huelva). Pepe Zamorano, Cristina Álvarez, su hijo Pepe y Félix, sobrino del matrimonio, regresaban a su localidad tras pasar un fin de semana en Madrid, donde habían disfrutado del musical El Rey León y visitado el estadio Santiago Bernabéu. La única superviviente de esta familia ha sido la pequeña de seis años, quien sufrió heridas leves. Fue encontrada deambulando por las vías por un guardia civil.

María Clauss y Óscar Toro. Pareja de periodistas onubenses. El matrimonio era muy querido y respetado entre los compañeros de profesión en Huelva. Sus colegas destacan su compromiso con las causas solidarias y de cooperación internacional, así como en todo tipo de proyectos relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y formación relacionada con el gremio periodístico.

Eduardo Domínguez (55 años). Vecino de la localidad onubense de Gibraleón. Se trata de uno de los opositores que viajaron a Madrid para hacer el examen de Funcionario de Prisiones.

José María Martín (37 años). También vecino de Gibraleón (Huelva). Volvía de pasar el fin de semana con su novia en la capital. Cofrade y costalero de la Hermandad Servita del Santo Entierro de Gibraleón, donde lo recuerdan como “un joven muy extrovertido, muy entrañable, una persona muy amable”.

Miriam del Rosario Alberico Larios (27 años). Esta joven ha sido uno de los rostros más visibles del accidente, a raíz de que su familia compartiera su búsqueda en redes sociales en las horas posteriores al siniestro. Tras un período de confusión, en el que se llegó a creer que estaba hospitalizada, se confirmó con pesar su fallecimiento. Viajaba sola en el coche 1 del Alvia, el más afectado en el siniestro, pues fue el que impactó contra los vagones del Iryo descarrilado.

Natividad de la Torre. Esta abuela viajaba con su hijo y sus nietos tras pasar el fin de semana en la capital. Al igual que los Zamorano Álvarez, habían viajado hasta Madrid para ver el musical del Rey León. Era un regalo de la abuela Nati para sus nietos y “los niños estaban felices”, como ha contado su hijo Fidel a los medios.

Pablo Barrio. Se trata del maquinista del Alvia que colisionó contra el tren de la compañía Iryo que descarriló, invadiendo la vía contigua. Oriundo de Alcorcón y aficionado a la fotografía, a sus 28 años manejaba los mandos del tren de Renfe y fue el primero en recibir el impacto del choque frontal. Tras varios meses de formación en larga distancia, entró en la base Atocha, Chamartín, Córdoba, con el propósito de sustituir a otros compañeros que habían solicitado cambios en trayectos de media distancia. Ante la pérdida, el municipio madrileño ha decretado dos días de luto oficial.

Rafael Millán Albert. Otro vecino de Punta Umbría, de 52 años. Se encontraba en el vagón cafetería en el momento del impacto. Viajaba a Madrid junto a su pareja para realizar los exámenes de oposición a Prisiones, con la esperanza de mejorar su vida laboral, según compartió su sobrino en redes sociales.

Víctor Terán (52 años). El consulado boliviano en Córdoba confirmó el martes el fallecimiento de su paisano, que viajaba en el tren Alvia de Madrid a Huelva, donde trabajaba cuidando a personas de la tercera edad. Residía en la capital onubense junto a su pareja, Osiris, una mujer nicaragüense de 40 años, que explicó a los medios de comunicación que intentaron cambiar un vuelo para viajar ambos, pero el elevado coste –casi 3.000 euros– se lo impidió. Víctor decidió entonces viajar primero con la intención de esperarla en Sevilla, pero nunca llegó a su destino. Osiris se lamentaba: “Teníamos mil proyectos por delante, esperanza, ilusiones, incluso pasajes para viajar juntos en septiembre... No encuentro otra palabra que decir que él no ha muerto, me lo han arrebatado y me lo han matado”.

Rocío Díaz. Vecina de Punta Umbría, era muy conocida porque regentaba una pescadería en el mercado de abastos de la localidad. Su sobrina explicó a los medios locales que su tía tenía 50 años y viajaba con su hijo de 19, que afortunadamente se encuentra bien. Su fallecimiento ha sido uno de los últimos en confirmarse. Fue este miércoles cuando el Ayuntamiento de la localidad onubense trasladó un sentido pésame a la familia, “especialmente a Fran, compañero de la plantilla municipal y hermano de Rocío, a quien acompañamos con todo nuestro respeto y cercanía en este durísimo momento”, escribieron en las redes sociales desde el consistorio, donde trabajaba.

Julio Rodríguez Gómez (52 años). Natural de León. Conocido en el mundo del baile como Julio Son, Rodríguez viajaba hacia Huelva por motivos laborales cuando se produjo el siniestro y su cuerpo fue localizado la pasada noche del martes. La familia había pedido ayuda en redes sociales para tratar de localizarle después de confirmarse que figuraba en la lista de pasajeros del tren siniestrado y no tener noticias de él. Julio Rodríguez era una persona muy conocida en el ámbito de la danza, donde desarrolló gran parte de su trayectoria profesional. Era fundador de la escuela Salsón Dance, con sede en Zamora, y contaba con un amplio reconocimiento en el mundo del baile latino.

Fallecidos que viajaban en el Iryo (destino Madrid procedente de Málaga)

Álvaro García Jiménez (32 años). Una de las últimas víctimas en confirmarse ha sido este capitán enfermero destinado en el Tercio Duque de Alba 2º de La Legión en Ceuta, según ha informado este jueves el Ejército de Tierra. El legionario acababa de regresar de una misión en Irak. Viajaba en el Iryo accidentado junto a otra enfermera militar de Ronda (Málaga), destinada en la base de La Legión de Viator, que permanece ingresada en la UCI.

Jesús Saldaña (29 años). Malagueño que trabajaba en Madrid como cardiólogo en el Hospital La Paz y regresaba a la capital en el último vagón del tren de la compañía Iryo. Ese vagón fue uno de los tres que terminaron descarrilando, y acabó siendo uno de los más afectados por el impacto. Sus compañeros del hospital lo recuerdan como un “profesional brillante y gran compañero”. Jesús estuvo colegiado en Málaga durante unos meses, hasta que se trasladó a la capital para hacer la especialidad. El presidente de Commálaga, el doctor Pedro J. Navarro,recuerdaa que “su idea de forma inmediata era regresar a Málaga y ejercer aquí como cardiólogo, porque toda su familia, todos sus amigos, aquí estudió la carrera y aquí es donde tenía su vida”, ha apuntado. El doctor también destaca a Jesús como “una persona muy brillante, muy joven, con un futuro muy prometedor”, después de obtener la máxima nota en la selectividad en el año 2013.

María Eugenia Gallego Navasco. Viajaba en el vagón número 8 del tren Iryo. Eugenia era muy conocida en Alpedrete (municipio de la Comunidad de Madrid) por haber regentado un supermercado.

Samuel Ramos. Agente de la Policía Nacional destinado en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Madrid, destino al que volvía para continuar con su labor en este lunes fatídico. Regresaba a su puesto de trabajo en la capital desde Málaga a bordo del tren Iryo después de disfrutar de unos días de permiso con su familia. Había sido padre hacía unos meses.

María del Carmen Abril. Natural de Bujalance (Córdoba) y profesora en un instituto de Alcorcón (Madrid). Viajaba en el tren Iryo, que hizo parada en Córdoba tras salir de Málaga en dirección Madrid. La mujer, que había sido trabajadora del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales, había viajado a la capital cordobesa con motivo de una fiesta sorpresa que le habían organizado sus amigos por su 50 cumpleaños. La Asociación Andaluza de Sociología (AAS) afirma que la pérdida de María del Carmen “ha dejado una huella imborrable en la sociología andaluza por su profesionalidad, amistad y carisma”.