Una muralla de 36 metros y dos torreones salen a la luz en el yacimiento ibérico del Alto Chacón, en Teruel
La campaña de excavaciones de 2026 en el yacimiento ibérico del Alto Chacón, impulsada por el Museo de Teruel, ha concluido con el descubrimiento de una muralla de cerca de 36 metros de longitud y dos torreones adosados de entre cuatro y cinco metros de lado. Los trabajos, realizados entre el 28 de septiembre y el 7 de octubre, han permitido ampliar los resultados obtenidos durante la primera intervención, desarrollada el pasado mes de junio.
El coste total de las actuaciones arqueológicas de este año asciende a 37.000 euros, de los que cerca de 12.000 corresponden a esta última ampliación. La vicepresidenta primera de la Diputación de Teruel y diputada delegada del Museo de Teruel, Beatriz Martín, ha reafirmado el compromiso de la institución provincial con las excavaciones en los yacimientos arqueológicos y ha destacado la importancia de mantener esta labor.
Durante junio, bajo la codirección científica de Marta Pérez y Marta Blasco, los arqueólogos realizaron una cata de dos metros de anchura y unos 17 de longitud en la ladera este del asentamiento. El objetivo era comprobar la posible existencia de una muralla, conocer su estado de conservación y estudiar la configuración del sistema defensivo en este sector.
Dos fases defensivas
Según ha explicado Sara Azuara, codirectora de las excavaciones y conservadora del Museo de Teruel, los resultados iniciales fueron positivos al documentarse dos líneas defensivas de distintas épocas. La primera correspondería al siglo V antes de Cristo, mientras que la segunda se habría construido posteriormente, en el siglo II antes de Cristo.
“Lo que nos habla es que era un poblado con un fuerte sistema defensivo que en un momento dado consideran que tienen que ampliar”, ha señalado Azuara. La intervención permitió identificar la cara exterior de un lienzo de muralla en la parte superior de la ladera, vinculado a las fases más antiguas del poblado, y otra estructura situada más abajo, elaborada con grandes bloques y correspondiente a una línea defensiva posterior.
La relevancia de estos hallazgos motivó la ampliación de los trabajos, que ha permitido dejar al descubierto el lienzo de muralla y los dos torreones adosados. La estructura original se construyó mediante un doble paramento de mampostería de tamaño mediano, con un núcleo de relleno formado por piedras pequeñas y tierra compactada.
Con posterioridad, la muralla fue parcialmente amortizada por su parte interior y reforzada desde el exterior con un nuevo lienzo, que amplió el perímetro del asentamiento durante sus últimas fases de ocupación. La excavación de esta segunda estructura queda pendiente para una próxima actuación, ya que los trabajos de este año no han permitido profundizar más en su estudio.
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