Teruel renueva sus gigantes para reforzar la estructura de los cuerpos y proteger una tradición centenaria
La Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Teruel ha estrenado una importante renovación de sus gigantes gracias a la restauración realizada por el Ayuntamiento, que ha permitido sustituir los antiguos materiales de los cuerpos, mejorar las estructuras, reparar los elementos deteriorados por el paso del tiempo y reducir el peso de unas figuras que forman parte del patrimonio cultural y etnográfico de la ciudad. La actuación facilita el transporte y la manipulación de las figuras y aporta mayor estabilidad y seguridad durante sus desplazamientos y bailes.
El porteador de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y responsable del mantenimiento y revisión del material, Carlos Lacaba, ha explicado que los trabajos de reforma y reproducción de los cuerpos han corrido a cargo del artista Joaquín Macipe, afincado en Ariño y con experiencia en la realización de gigantes, cabezudos y otras figuras, así como en escultura y pintura.
Macipe ha realizado el escalado de los cuerpos y los moldes de los brazos y las manos para adaptarlos a los gigantes. En los nuevos elementos se han incorporado materiales como la resina de poliéster y el jesmonite reforzado con fibra de vidrio. Las joyas que lucen las figuras, como anillos, collares y otros adornos, son obra de Teresa Fabregat, que ha realizado este trabajo de forma desinteresada.
La principal transformación afecta a los cuerpos, que hasta ahora estaban hechos con el tradicional cartón piedra o cartón fallero, compuesto por sucesivas capas de papel y cartón con cola. Este material, utilizado desde principios del siglo pasado en los gigantes de Teruel, ha sido sustituido por una estructura de poliespán, que proporciona la forma a las figuras, recubierta con resina de poliéster y fibra de vidrio para aportar resistencia.
Los brazos se han renovado a partir de los moldes originales y están fabricados con resina de poliéster y fibra de vidrio. Las manos incorporan jesmonite reforzado con fibra de vidrio, un material que aporta una mayor consistencia a estas piezas, especialmente expuestas a golpes durante los traslados. “En primer lugar conseguimos una reducción de peso, aunque no sea muy significativa, que se nota a la hora de llevarlos y transportarlos”, ha apuntado Lacaba.
Otro de los cambios afecta al sistema de sujeción de las cabezas, que antes se realizaba en el pecho y en la espalda y ahora se sitúa en los costados. Esta modificación proporciona mayor rigidez y estabilidad al conjunto, de forma que las piezas móviles quedan integradas y resulta más sencillo portar las figuras durante los bailes.
El concejal de Fiestas y Turismo, Eduardo Suárez, ha subrayado el resultado de la renovación y el valor de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Teruel como parte del patrimonio de la ciudad. “Nuestra Comparsa de Gigantes y Cabezudos es un gran patrimonio cultural, artístico, musical y etnográfico de nuestra ciudad”, y se ha preguntado: Quién no ha corrido de pequeño delante del Piojo Verde o ha estado viendo bailar al Gitano y a la Gitana?“, se ha preguntado.
El concejal ha comentado que la actuación ha permitido poner en valor los gigantes mediante la renovación de sus cuerpos, con estructuras más ligeras a base de poliespán y resina y estructuras de aluminio.
El presidente de la Comparsa, Jorge Abel Martín, ha expuesto que la entidad llevaba años pidiendo al Ayuntamiento esta actuación, especialmente por la antigüedad de los cuerpos. “Algunos estaban a punto de cumplir los 100 años y este cambio supone un beneficio que vamos a notar a la hora de transportarlos”, ha afirmado.
La renovación también repercute en el acompañamiento musical de la Comparsa. Los desfiles cuentan con la participación de agrupaciones locales, como la Banda de Música Santa Cecilia, dirigida por José Manuel Alba, además de dulzainas y tambores. Alba considera que el “lifting” realizado a los gigantes permitirá que puedan bailar con mayor alegría y seguir mejor el ritmo de la música.
Más de un siglo de historia
La Comparsa turolense tiene un origen y una evolución similares a los de otras comparsas de gigantes y cabezudos de España. Aunque existe poca documentación sobre los inicios de esta representación popular, una de las hipótesis sitúa su llegada a Aragón en tiempos de Alfonso V el Magnánimo.
En 1928, cuando el gaitero de Albarracín José Giménez Pérez, 'El Gato', acudió por primera vez para acompañar musicalmente a la Comparsa y sustituyó al dulzainero de Terriente, ya existían cuatro gigantes y seis cabezudos de la actual formación. 'El Gato' interpretaba la Jota Hurtada, algún vals y músicas pegadizas de los años 40.
En aquella época, la Comparsa acudía cada año a las Ferias y Fiestas de San Fernando, y participar como porteador constituía una tradición familiar que pasaba de padres a hijos. En 1965, las Ferias y Fiestas de San Fernando se trasladaron a las Fiestas del Ángel, donde los gigantes y cabezudos, junto con el toro ensogado, se convirtieron en algunos de los actos más tradicionales. Durante las décadas de 1970 y 1980 llegaron a participar tres y cuatro veces durante la semana de fiestas.
Durante los últimos 50 años, músicos de Teruel y de la provincia han formado parte de la Comparsa. Desde 2011, el acompañamiento musical corre a cargo de la Escuela Municipal de Música Tradicional Santa Cecilia, dirigida por José Manuel Alba, que participa con más de 20 músicos y ha incorporado nuevos bailes.
En la década de 2000, Puy Segurado asumió la dirección de la Comparsa y creó coreografías para los Gigantes y los Cabezudos, que hasta entonces se limitaban al desfile. La Asociación Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Teruel, creada por Jorge Abel Martín en 2010, es la encargada de sacar las figuras a la calle.
Durante los últimos 15 años, el Ayuntamiento ha llevado a cabo distintas mejoras, reparaciones y nuevas incorporaciones que han contribuido a reforzar el protagonismo de la Comparsa. En cada salida participan actualmente entre 60 y 70 personas entre porteadores de Gigantes, Giganticos y Cabezudos, acompañamiento musical y ayudantes.
Nuevas incorporaciones
Cuatro de los gigantes actuales, el Rey Negro, la Reina Negra, el Gitano y la Gitana, están fechados en la década de 1920 y, tras distintas reparaciones, siguen formando parte de la Comparsa. En 1965 se incorporaron otros dos gigantes, aunque su deterioro obligó después a retirarlos. En 1971 llegaron el Rey Cristiano y la Reina Cristiana. En 2012 se repararon las estructuras de los 6 gigantes y se redujo su peso de 50 a 43 kilos. En 2017 se incorporaron Diego e Isabel, los Amantes de Teruel, y en 2021, Segundo de Chomón, una figura representativa del Modernismo turolense.
En cuanto a los Cabezudos, no se conocen con exactitud todas las fechas de adquisición. Sí consta que durante las décadas de 1950 y 1960 la Comparsa contaba con 10 cabezudos: las dos parejas de baturros, el Piojo Verde, Napoleón, el Bandolero, el Moro, el Abuelo y el Payaso.
En los últimos años se han sumado nuevas figuras: el Ensogado, el Vaquillero y la Vaquillera, 'Remate', que representa a un jugador del equipo de voleibol, 'Dino Terex', creado con la colaboración de Dinópolis, Gus y Tina, los chicos sanos, y Estrella, la última incorporación, que representa a una jugadora del equipo de fútbol. En total, la Comparsa cuenta con 18 cabezudos que recorren las calles detrás de los niños.
En 2015, a partir de unas viejas cabezas que permanecían almacenadas, el Ayuntamiento creó cuatro Giganticos: Abuela, Indio, Princesa y Perillán. Estas figuras ofrecen a los futuros porteadores de gigantes la posibilidad de iniciarse en esta tradición.
A lo largo del año, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos participa en acontecimientos y fiestas como San Jorge o la Feria del Jamón, aunque es en las Fiestas del Ángel cuando alcanza su máxima expresión.
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