La Confederación del Ebro prevé aprobar este año un borrador del plan hidrológico y estudia variar las dotaciones de riego

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) prevé cerrar el año con la aprobación de un borrador del nuevo plan hidrológico, actualmente en fase de información pública que será definitivo a finales de 2027. Así lo ha anunciado su presidente, Carlos Arrazola, quien ha subrayado la importancia de la participación ciudadana en este proceso, estructurado en torno a 25 temas considerados prioritarios para el futuro de la cuenca. Con este proceso de planificación, la CHE busca reforzar la sostenibilidad, seguridad y resiliencia de la cuenca del Ebro ante los retos actuales y futuros.

Estos temas se agrupan en cuatro grandes bloques. El primero aborda cuestiones ambientales vinculadas a directivas sobre aguas residuales, protección de captaciones y contaminación por nuevos contaminantes. Un segundo bloque se centra en el uso racional del agua y el mantenimiento de infraestructuras, destacando la gestión de 61 presas estatales y otras muchas de concesionarios, con especial atención a la seguridad y eficiencia. El tercer ámbito se orienta a mejorar el conocimiento y la definición de las masas de agua de la cuenca. Por último, el plan pone el foco en los fenómenos extremos, como sequías e inundaciones, con especial énfasis en la divulgación del riesgo en zonas inundables y en la mejora de la garantía de abastecimiento, tras episodios recientes que afectaron a unas 400 poblaciones.

Con respecto a la posible modificación de las dotaciones de riego, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) está reconsiderando su criterio inicial, después de que durante el proceso de participación pública se registrara una notable oposición a las previsiones iniciales. Además, nuevos estudios sobre cambio climático y agronomía superan en algunos aspectos los realizados por la propia CHE, lo que obliga a revisar y actualizar los datos para mejorar la calidad del análisis.

No obstante, el presidente de la CHE, Carlos Arrazona, no ha aclarado si finalmente se reducirán las dotaciones al tener que conciliar diferentes previsiones. Según explica, deben tenerse en cuenta informaciones contrapuestas: por un lado, los estudios climáticos prevén una disminución de las aportaciones hídricas, lo que obligará a ser más eficientes; por otro, el aumento de las temperaturas hará que los cultivos necesiten más agua.

Adaptación a fenómenos extremos y mejora de la predicción

La CHE ha reforzado sus sistemas de previsión y gestión ante eventos hidrológicos, combinando distintos modelos meteorológicos y herramientas como el sistema SAIH de vigilancia del Ebro, que permite recalcular escenarios en tiempo real. No obstante, preocupa el aumento de fenómenos más intensos y difíciles de predecir asociados al cambio climático, lo que obliga a mejorar la instrumentación y densidad de puntos de medición en la cuenca.

Respecto a la situación hidrológica, la abundante nieve acumulada este invierno —en niveles históricamente altos— no debería provocar aumentos bruscos de caudal si las temperaturas evolucionan de forma gradual. Los embalses mantienen capacidad de resguardo para absorber posibles incrementos.

En materia de gestión de inundaciones, la CHE trabaja junto al Gobierno de Aragón en soluciones técnicas para hacer frente a los daños provocados por las tormentas de septiembre de 2025 en localidades como Cuarte y María de Huerva. Las conclusiones preliminares se presentarán a finales de marzo, tras un proceso de análisis detallado y coordinación con los municipios afectados. Arrazola cree que se pecó de optimismo “pero para hacer bien el trabajo, tenemos que ir consultando a todos los municipios, inventariando todas las infraestructuras de paso, ver las consecuencias que tienen los modelos, etc”, explica.

Igualmente, en materia de crecidas, el organismo continúa trabajando en la reparación de motas dañadas tras recientes crecidas, como en Alfajarín o El Burgo de Ebro, y plantea soluciones más resistentes mediante la ampliación de espacios de actuación, ya que aún no se ha podido proceder porque el caudal es todavía alto. Además, es muy difícil arreglarlas en el mismo punto donde se han roto porque se vuelven a romper, por lo que la CHE espera que los propietarios de las inmediaciones cedan un poco de terreno para ir consolidando desde atrás al punto de rotura y que puedan resistir mejor.

Avance desigual de las obras hidráulicas

El Plan Hidrológico del Ebro incluye cinco grandes obras de regulación con distintos grados de ejecución. La obra de San Pedro Manrique, en Soria, ha atravesado varias vicisitudes con el anterior contratista, pero se ha licitado ya y a lo largo de este año se reanudará la obra que se quedó en mitad.

Santolea está prácticamente acabada, pero tiene pendiente ponerse en carga, ya que los volúmenes de agua hay que aprovecharlos en cada campaña de riego, por lo que puede ser un poco más lenta, si bien la obra está prácticamente operativa.

En Mularroya siguen las obras que acompañan al proyecto, que se terminó hace casi dos años, cuando se inauguró el túnel de carga desde el Jalón. Este año se está traslocando el oleoducto Rota- Zaragoza, obra del Ministerio de Defensa, aunque lo financia el Ministerio de Transición.

En la obra de Almudévar ya se ha firmado el contrato con Endesa. Tenía un plazo de 36 meses, de los que se han cumplido el primer año. El presidente de la CHE ha afirmado que en sus conversaciones con la empresa, todo parece cumplir los plazos previstos, una que Endesa tuvo que encargar los equipos.

La obra que sigue sin fecha y va más lenta sigue siendo Yesa, dada su especial complejidad. La infraestructura lleva en obras desde hace años y sobre la misma hay cuatro modificados de proyecto, “ya que en este país las tramitaciones son muy garantistas y los expedientes deben ser informados por varios estamentos, el Consejo de Estado, que es el máximo órgano consultivo del Estado, el Consejo de Obras Públicas, la Abogacía del Estado”, explica Arrrazola para justificar la lentitud de la obra.

No obstante, el presidente de la CHE ha recordado que, pese a todo, Yesa no ha dejado de dar servicio en ningún momento y ha puesto como ejemplo que los zaragozanos han bebido agua de Yesa durante todo el proceso de la obra y la comunidad regante, salvo algún año de sequía, también se ha ido sirviendo los caudales. Hoy por hoy, es imposible dar una fecha de terminación y además, para las puestas en cargas, también se depende de que las previsiones de lluvia para el llenado, vaciado e ir cumpliendo los escalones, lo cual dificulta la previsión.

Centenario de la CHE

Coincidiendo con su centenario, celebrado el pasado 5 de marzo, la CHE ha programado diversas actividades a lo largo de la cuenca para poner en valor su trayectoria. Entre ellas, la presentación de un libro, un documental y una exposición itinerante desde Reinosa hasta Tortosa.

El acto central tendrá lugar en Zaragoza en otoño, con una exposición en el Palacio de Sástago y un evento conmemorativo. También se celebrarán actos en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, en reconocimiento a su papel histórico en los inicios del organismo.