En menos de una hora y en una servilleta: así diseñó Salvador Dalí el logo de este mítico caramelo
¿Y si los caramelos se pudieran comer con tenedor? Algo parecido a esto debió pensar el empresario Enric Bernat después de ver cómo los niños andaban siempre con las manos pegajosas de comer chucherías. Lo del tenedor no tenía mucho futuro, pero entonces pensó en el palo. Añadir un pequeño palo de plástico al caramelo para hacerlo más higiénico y fácil de comer sería la gran idea de su vida.
Así nació Chups, el primer nombre que recibió la mítica marca española. Esta cambió de título después de una cuña publicitaria, en la que la canción “Chupa un caramelo, chupa…Chupa Chups” acabó calando entre los consumidores. “Todo el mundo la cantaba, a todos gustaba, y Bernat decidió escuchar a su público y rebautizar a su caramelo con palo”, recuerda la página web de la compañía.
Era 1969, la empresa llevaba diez años en funcionamiento, pero querían dar el gran salto. Querían hacerse internacionales y crecer en otros países, para lo que necesitaban no solo un buen producto, sino también un buen eslogan. Así que el jefe de la marca decidió viajar hasta Cadaqués para encontrarse con Salvador Dalí y pedirle que rediseñara el logo de la marca.
De aquel encuentro han trascendido dos cosas. Por un lado, que el artista, uno de los máximos representantes del surrealismo, tardó menos de una hora en presentarle un diseño completo a Bernat. Y, por otro, que el trabajo lo entregó en una servilleta de papel. “En un plis plas, creó uno de los logos más emblemáticos de todos los tiempos”, destaca la marca.
Las novedades que propuso Dalí
No sabemos lo que cobró, pero desde luego su trabajo trascendió: el logo que Dalí pensó para Chupa Chups es el mismo que sigue utilizando la marca casi 60 años después. El pintor catalán introdujo tres novedades que marcaron el desarrollo del caramelo. En primer lugar, utilizó solo el color rojo sobre fondo amarillo. Hasta ese momento, la compañía también utilizaba el negro, que pasó entonces a un segundo plano.
En segundo lugar, y quizá lo más emblemático de aquel rediseño, fue la margarita amarilla. La flor que envuelve al logotipo es una de las señas de identidad más claras de Chupa Chups, y esta fue una idea original del autor de La persistencia de la memoria. Pero Dalí no se quedó en el diseño “plano” que podría aparecer en carteles y anuncios.
Así, su última gran aportación fue una recomendación que le hizo a Bernat. Este diseño podía incorporarse a la parte superior del envoltorio de los caramelos para favorecer la visibilidad en las tiendas y dotarlo de una personalidad única. La empresa incorporó la idea y consiguió llegar a lugares como Japón en 1977, Estados Unidos en 1980, o China en 1994. En la actualidad, Chupa Chups está presente en 108 países del mundo.
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