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En defensa de la escuela pública

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La abogada, jueza y consejera de Educación en funciones, Tomasa Hernández, nació en Torrelacárcel, un pequeño pueblo de la comarca turolense del Jiloca que actualmente tiene alrededor de 130 habitantes. Entre su pueblo y el mío, Fuentes Claras, hay 30 kilómetros de distancia. Todos los que fuimos alumnos de la escuela rural de esa generación estudiamos el bachillerato elemental con los maestros del pueblo. En mi caso, con don Bernardo y don Manuel. Ni nuestros padres podían costearnos ese gasto en Teruel ni había centros de enseñanza secundaria en las cabeceras comarcales.

Al terminar el curso teníamos que examinarnos por libre en el instituto público José Ibáñez Martín de la capital para convalidar nuestro aprendizaje. Así fuimos superando los cursos hasta que llegamos al bachillerato superior y, en mi caso como en el de tantos otros, gracias al esfuerzo económico de nuestros padres entramos en el colegio seminario menor Las Viñas. Otros lo hicieron en La Salle en el que acabamos todos porque fue el único internado privado que impartió el primer Curso de Orientación Universitaria (COU). En la década de los 70 la única opción asequible para los alumnos rurales era el internado en los colegios religiosos, de misa diaria y ejercicios espirituales.

Así salimos adelante gracias a que la escuela pública nos había garantizado la progresión formativa, con el posterior salto a estudios superiores, cívica y social. Por eso, me ha llamado la atención el contraste de ver a una consejera en funciones, que conoce de primera mano la escuela pública, y en particular de la rural, anunciar que a partir del próximo curso se va a subvencionar/concertar con dinero público el bachillerato en 20 centros educativos privados en Aragón. Para empezar, unos siete millones de euros que irán incrementándose curso tras curso con más clases. 

El contraste fue aún mayor cuando hace ya unos días había trascendido que Tomasa Hernández se retiraba de la política y cuando todavía el PP y Vox están negociando el futuro Gobierno. Sobre la base de la libertad de elección y de atender a los alumnos vulnerables de los centros privados, se decide comprometer dinero público para voltear el modelo educativo cuando en la mayor parte del territorio no se puede elegir y son los centros públicos de primaria y de secundaria los que acogen a todos los alumnos vulnerables. En plena interinidad, con prórroga presupuestaria y sin escuchar a las organizaciones sindicales y sociales.

Afortunadamente, y he tardado a subrayarlo, ha sido la inversión pública la que ha facilitado que todas las comarcas cuenten ya con institutos de enseñanza secundaria y que los padres no tengan que romperse la cabeza ni el bolsillo para que sus hijos puedan estudiar. La equidad y la igualdad de oportunidades solo la garantizan los centros públicos corrigiendo discriminaciones e itinerarios selectivos. Es la justicia natural de dar a cada uno lo que merece y necesita, viva donde viva, reconociendo sus diferencias y sus características personales.

Resulta evidente que abrir la vía de las subvenciones públicas a los centros privados de secundaria debilitará la enseñanza pública que es la que está asegurando la vida de los pequeños municipios y la progresión de todos salvando las diferencias de renta y patrimonio. Por eso, necesita recursos suficientes para atender dignamente todo el territorio, incluido el profesorado de las escuelas infantiles.

En mi pueblo, en Fuentes Claras, está abierta una escuela infantil con 7 niños y la de primaria con más de 20. Como si nos hubiera tocado el gordo de la Lotería Nacional, la noticia que corre desde hace semanas de boca en boca es que al finalizar este año habrán nacido 7 niños más. Un seguro de vida para un municipio que tiene poco más de 400 habitantes.

Lo que está ocurriendo con los conciertos sugiere al menos dos interpretaciones. O Vox lo ha puesto como condición previa para hacer presidente a Jorge Azcón o el PP ha decidido aplicar la política de hechos consumados cuando, según las organizaciones sindicales y sociales de la enseñanza pública, hay más de 1.300 vacantes disponibles en la enseñanza pública.

El dato deja sin justificación docente las subvenciones públicas al bachillerato en los centros privados. La decisión apunta más bien a motivos ideológicos de desconfianza hacia la enseñanza pública. No olvidemos el precedente de las ayudas del actual equipo de gobierno del ayuntamiento de Zaragoza a los centros concertados que, a la espera de que haya sentencia firme del Tribunal Supremo, han sido tumbadas judicialmente tres veces desde el pasado mes de julio por discriminar a la escuela pública.

Les dejo con la cola musical de “Recuerdo infantil” de Antonio Machado interpretada por el cantaor y maestro de flamenco Calixto Sánchez.