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Vosotros sois la televisión

30 de abril de 2026 06:01 h

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Un minuto y diez segundos. Eso es lo que dura un vídeo de informativos en televisión. La duración estándar. En ese tiempo quienes trabajamos en ese medio hemos de ser capaces de contar una vida; explicar la complejidad de un universo entero; mostrarles la imagen de la inmensidad o el detalle más diminuto; transmitirles las emociones de quien hay al otro lado de la pantalla o ser capaces de mantenerlas a raya cuando lo importante es otra cosa. En un minuto y diez segundos puede haber horas y horas de grabación, días de planificación, decenas de llamadas, cientos de kilómetros o todo lo contrario. Apenas unos minutos para discernir lo crucial de lo prescindible y hacerlo entendible para explicarlo porque el directo no espera. 

Pero en un minuto y diez segundos lo que cabe, sobre todo, son muchas personas. Las que nos abren su casa y su corazón; las que nos confían sus reivindicaciones para que seamos su altavoz; las que nos regalan su sapiencia para explicar los temas complejos. La tele no es nada sin todas esas personas que nos dan un 'sí' tras una llamada en la que les pedimos lo imposible para ya. Un informativo de televisión parece rutinario desde un lado de la pantalla y es un milagro diario desde el otro, donde al empezar cada día, no hay nada. 

La televisión son cuatro caras y muchas manos. Es una inmensa maquinaria humana que hace posible una proeza técnica. Sin alguna de las piezas de ese engranaje nada es posible. Esa es en realidad la magia de la tele. Nadie es nada sin el resto. Los egos desmedidos –indeseables en cualquier campo– son aquí ridículos porque que tu trabajo salga adelante depende siempre, además de ti, del buen hacer del resto. La televisión es, en definitiva, un equipo trabajando en segundo plano para que lo que brille sea la noticia o el show, depende del formato. 

Estos días la tele pública de Aragón cumple 20 años. Lo habrán visto. Pero seguramente no habrán puesto cara a quienes sostienen ese engranaje. Porque la tele es, ante todo, una puesta en escena. Tras ella lo que hay es un equipo ENG –cámara y redactor– que van en el coche pensando cómo podrían mostrar de otra forma lo que han contado ya tantas veces; es un cámara buscando el mejor tiro para enseñarles lo de siempre como nunca; es un equipo poniendo en peligro su integridad física para mostrarles los estragos que están haciendo un incendio o una riada; es un redactor contándoles, en la misma mañana, qué pasa con la reforma de la Justicia, la última obra de teatro que visita la ciudad o la oportunidad que supone para las gestiones de los purines en Aragón el cierre del estrecho de Ormuz. 

La tele son centenares de profesionales, la mayoría de subcontratas, que ponen la vocación y la profesionalidad por delante y a pesar de todo lo demás. A ellos, los que no recogerán ningún premio, los que no saldrán en ninguna promo y a los que no se les rendirá ningún homenaje quisiera dedicarles mi más sincera felicitación y mi agradecimiento por mantener la ilusión incluso cuando cuesta. ¡Gracias porque vosotros sois la televisión!