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ARAGÓN

El amor en los tiempos de Instagram

A veces, la vorágine política deja un pequeño hueco para la lectura. Hoy quiero recomendar aquí la nueva novela de Isaac Rosa, novelista y columnista en este mismo medio (ante todo, transparencia). Lleva por título Feliz final y es una historia de amor contada al revés: desde la ruptura y la mudanza hasta el momento en que se conocen. Ya lo digo: es una magnífica novela, quizá la mejor de todas las suyas, junto con El vano ayer.

Y las lectoras se preguntarán “¿a qué fin viene hoy a hablar de libros en un espacio dedicado a la política?” Viene a colación porque Isaac Rosa siempre ha entendido la literatura como un arma cargada de futuro, como una herramienta mediante la que reflexionar sobre la actualidad y ofrecer su punto de vista.

En este caso, habla de la relación entre amor y trabajo, entre amor y tiempo libre, entre amor y dinero. Y el trabajo, el dinero y el tiempo libre sí atañen a la política. Estamos viviendo tiempos acelerados, donde todo sucede demasiado deprisa y no hay un segundo para detenerse a pensar; parecemos ratones en una rueda, siempre corriendo.

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SOS, Pirineos

Los Pirineos, el Pirineo como lo llaman las gentes de la montaña, lanza un SOS desesperado, desgarrado. Dice que no aguanta más, que desaparecen sus glaciares que llevan años y años retrocediendo, que sus cumbres nevadas dejarán de tener su manto blanco, que su fauna y flora están en peligro, que sus ibones y ríos quedarán sin agua.

Lo vienen avisando, además de los ecologistas y las gentes con sentido común, los organismos científicos internacionales, españoles y aragoneses.

El último, el  Observatorio Pirenaico del Cambio Climático (OPCC) que documenta y señala los impactos ya visibles en el Pirineo. Nos dicen que en 2050, si no hacemos nada, la temperatura subirá 1,2 grados centígrados lo que, además de las consecuencias citadas más arriba, significará un 50 % menos de nieve acumulada en sus cumbres.

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Las cosas insignificantes

Las cosas insignificantes son en general las más significantes, y aunque cueste aceptarlo lo insignificante es lo que acaba por construir sociedades más libres y solidarias, más serenas y valientes, más femeninas y cultas, o lo que es lo mismo sociedades a las que los grandes poderes económicos y políticos no quieren y desprecian, porque lo mejor es tenernos encadenados al miedo para que así nada cambie, porque el cambio es abismo, porque el cambio es incontrolable y ellos, los que siempre lo han controlado todo, tienen que seguir haciéndolo para seguir gozando de los favores que a sí mismo se han otorgado gracias a un derecho divino que les permite saber qué es lo insignificante y qué lo significante.

La gran crisis de 2007, que nos hicieron creer era una crisis económica y que por ello debíamos agazaparnos y obedecer, lo fue y es económica, pero sobre todo lo ha sido política y social, de valores, y así hemos visto cómo a lo largo de la última década hemos perdido derechos como ciudadanos, hemos perdido valores como sociedad y cada vez más arrinconados vemos de qué forma avanza el racismo, la violencia, la homofobia, el populismo, el odio a lo distinto y la desvergüenza de políticos que ya no llaman a las cosas por su nombre, sino con el nombre que les interesa en cada momento.

Si se leyera más poesía, sería más difícil engañarnos, porque simplemente nuestra mirada sería oblicua y no podría ser dirigida por aquellos que siempre han mirado en una única dirección: la suya. Si se escuchase más y se gritara menos todos seríamos más felices y hasta sería posible que las voces de los jefes, los sermones de los hombres y los consejos que aconsejan dejaran de ser la carta magna sobre la que hay que avanzar y que tan lejos andan de la verdad que se vive en las calles, de la realidad que se respira en el costado de la mujer que espera y sufre o del país que no quiere admitirse y no alcanza a comprender que sus ciudadanos se han hecho adultos y son diversos.

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A vueltas con Los Soprano

Si alguno de vosotros y vosotras habéis disfrutado como yo de la mítica serie Los Soprano, seguro que recordáis a Valentina La Paz, la novia (amante) de Tony Soprano. Hay una escena en la que, muy sorprendida, Valentina le pregunta a Tony: “¿De pronto tienes sentido ético?”. Y él se para a pensar y le responde: “No entiendo de eso, pero tengo normas”.

El martes por la noche me vino a la cabeza esta escena como resumen fehaciente de lo que había pasado con la sentencia y “des-sentencia” del Tribunal Supremo. El 18 de octubre la sección segunda de la sala tercera del Alto Tribunal dio a conocer el fallo en torno a los actos jurídicos documentados que nos dejó a media España ojiplática: ¡parecía que la justicia hacía justicia frente a los poderosos! Parecía, en palabras de Valentina la Paz, que de pronto nuestro paupérrimo y desprestigiado sistema judicial tenía sentido ético. Pero como en las mejores tramas de mafiosos, nada es lo que parece, y poco dura la alegría para aquel que se revela contra los que mandan.

Ni 20 días nos han dejado de disfrute de este giro dramático. En una decisión sin precedentes en nuestro país y, probablemente, en ningún sistema democrático que se precie, el mismo tribunal se desdice a sí mismo tras el profundo desplome de la Bolsa y las amenazas de la banca de no poder, no querer, hacer frente a este pago que ya hacen todas las familias de nuestro país. “¿Qué pensábais, que tenía sentido ético? No entiendo de eso Valentina”, le podría responder Tony Soprano en esta situación. “Tengo normas”, “aplico leyes” o “estas son las reglas juego” han sido las respuestas del presidente del Tribunal Supremo para justificar lo que a todas luces es un espaldarazo a los bancos frente a los usuarios. Un espaldarazo, con cambio de criterio y escándalo de por medio, a los poderes fácticos que no sólo no han pagado la crisis ni se han apretado el cinturón en estos años, sino que además han tenido beneficios mientras el estado justificaba sus continuos rescates.

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Ideología, ismos y diversidad

Desde 1969, las personas trans lideraron las primeras manifestaciones por la igualdad de derechos para la diversidad afectivo-sexual y de género, conocidas como manifestaciones del Orgullo.

La situación de hecho y de derecho en todo el mundo era y es dramáticamante discriminatoria para todas las personas que no se ajustaran al canon cissexista: sexo y género inamovible durante toda la vida y relaciones heterosexuales. No digamos ya si además de fuera de este canon, estaban fuera de la "norma" étnica, si eran pobres o sus capacidades sensoriales, físicas o intelectuales se consideraban "por debajo" del listón dominante.

Queda mucho por caminar para superar tales normas y canones arbitrarios, pero la lucha de tantas personas trans, lesbianas, gais o "fuera de la norma" sexual en una u otra forma, nos ha hecho avanzar exponencialmente como sociedad: nos ha hecho preguntarnos de dónde vienen nuestros miedos y nuestros prejuicios, cuando y porqué se nos impusieron roles y desigualdades que nos hacían una sociedad más injusta, pobre e infeliz.

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Cuando el Estado se inhibe

La Vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo se desplazó a Roma para reunirse con el Nuncio Pietro Parolin. Los temas y asuntos que deberían haber ocupado la agenda eran muchos y variados.

Se podía empezar por el Concordato de 1953, los acuerdos de 1976 y 1979  para seguir con los conciertos educativos, la financiación a través de los Presupuestos Generales del Estado, las exenciones fiscales y tributarias, el escándalo de las inmatriculaciones…, en definitiva, muchas cuestiones importantes para que la ministra acabara - aparentemente - deteniéndose en un asunto menor por mucha repercusión mediática que arrastre. 

La exhumación de los restos del dictador y su traslado es un tema de relativa importancia. El verdadero logro sería conseguir expulsar al franquismo y a su aparato ideológico de las instituciones del Estado  ¡de una vez!  

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Las primarias las carga el diablo

Un partido político es una organización cuyo principal objetivo es conseguir el poder dentro de un país, una comunidad autónoma o una ciudad. Ese y no otro es su único fin: ganar unas elecciones y gobernar. Más o menos, todos damos esto por hecho, pero a veces se nos olvida que las personas que forman un partido político también tienen un fin, y es el mismo. El partido busca el poder fuera y las personas lo buscan dentro.

Así pues, la misma batalla política que hay entre partidos la hay entre bandos o personas dentro de un mismo partido. Es inútil negarlo. Ocurre en todos. Las personas quieren estar en órganos de dirección, en órganos de representación, en posiciones o incluso puestos de trabajo donde puedan tener una pizca de poder y, así, sumando ese poder la de otras personas afines, puedan tener cuota de poder dentro del partido.

¿Suena duro? Es la realidad.

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El ICA de Aragón no es anticonstitucional… ¿Y…?

Después de varias semanas de reflexión y de releer una y otra vez las treinta y tres páginas de la sentencia del Tribunal Constitucional, donde, en definitiva, sólo se dice en conclusión que el Impuesto por Contaminación de las Aguas no es anticonstitucional, sigo sin quitarme de la cabeza la imagen de los dirigentes del Instituto Aragonés del Agua –e incluso alguno de la DGA- blandiendo la sentencia en público, como si de las tablas de la Ley de Moisés se tratase, mientras con exultante expresión gritaban a los vecinos de Zaragoza (y por extensión a los de Fabara): "¡Vais a pagar!, ¡a pagar!".

Es esta sin duda una asociación de ideas obvia, nada difícil de establecer, pero muy adecuada si se recuerda que el blandir Moisés las tablas con los Diez Mandamientos no fue sino el preludio del aplastamiento de los miles de israelitas que adoraban el Becerro de Oro, símbolo para el pueblo de un distinto código de conducta y que, entre otras de sus virtudes, quizá era la más importante que había sido construido por ellos mismos, para sí mismos y mediante sus propios bienes y sacrificios. Y, hoy, sigo pensando lo mismo que pensé en el momento de leer la sentencia por vez primera: “Pero, estos del Instituto aragonés del Agua, ¿de qué se ríen?. ¿Habrán leído bien la sentencia?. ¿La habrán entendido?”

Vaya por delante que el hecho de que una Ley o un impuesto no sea anticonstitucional no significa gran cosa. Lo puso de manifiesto de modo gráfico y patente el famoso conde de Romanones cuando, según le atribuye la leyenda, hace más de un siglo espetó a los legisladores del Estado español, en un alarde de autoritarismo, “hagan ustedes las leyes, que yo ya haré los Reglamentos”. Lo relevante, pues, no es el Canon en sí, sino que su aplicación sea respetuosa con los derechos constitucionales de los aragoneses y con el sentido de justicia que de dicha constitución democrática emana.

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Viajar Juntos

Me quedé escuchando la lluvia, porque era lo único que se podía oír. Azotaba suavemente los cristales y mi rostro, y por un instante la sentí viva y me golpeó como golpea el viento cuando me encuentra en la trasera de cualquier esquina. Mi alma estaba muda y solo deseaba que pasara esa hora y olvidarla, borrar su rostro y su mueca, porque yo sabía, me lo enseñó siendo niña una muñeca de barro y olvido, que las cosas que pensamos importantes no lo son más que aquellas que nos parecen simple decoración imperfecta y casi innecesaria. Tú te habías convertido en parte de esa decoración que el mundo reconoce imperfecta e innecesaria y yo te nombraba en el ocaso de los días, pero nadie quería saber nada de ti, porque el mal es más intenso y fuerte y porque ya solo se admira aquello que se teme, aquello que escenifica su fuerza con el recuerdo grosero del peor de los recuerdos.

Me escribiste en una tarde de otoño y me dijiste que el  futuro es una niebla que desdibuja el río de nuestra infancia y que el mañana ya no sabe a nosotros cuando los vislumbras. Andaba leyendo a Fitzgerald y dejé el libro abierto por la página 132: “Yo creo que mi historia es mejor que la que teníamos. La he cambiado. He aprendido mucho desde que emprendí este viaje. La historia se llama Viajar Juntos. Ahora es algo más que una historia sobre vagabundos. Es una historia de amor”.  Te lo mandé a través de las palabras que no usábamos y no sé si te llegó, no sé. La lluvia arreciaba y en la televisión había mucho ruido, mucha palabra indecente y alguien me dijo que no escribiera eso, que sonaba triste y que ahora tocaba reír, mentir, usar, odiar, traicionar. Reír. Reír. Y la mueca de la mueca se instaló en todos los despachos, en todos los sillones, en todos los lugares vacíos que estaban llenos de eso de lo que tú andabas huyendo. Y la lluvia se detuvo y desde mi ventaba sobre el infinito, en la certeza de la tarde que se borra, me dispuse a viajar a lugares imaginados, buscados, imposibles. Quizá en alguno de ellos te encontrara sereno y valiente; imperfecto y completo. El viento volvió a golpearme y quedé desvanecida sobre el suelo de tu recuerdo.

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Debemos despertar

Los presupuestos, el vis a vis carcelario, España cae en la indigencia, nos esperan hambre y desolación, suben los impuestos a la clase media…etc., etc. . Es la cruzada emprendida contra el rojo Gobierno de Pedro Sánchez que sobrevive apoyado por el bolivariano-proetarra-comunista-bicho malo Pablo “El coletas” Iglesias.

Las fuerzas vivas de la sub-democracia representadas por gérmenes contagiosos  del tipo Inda, Marhuenda, Pedro Jota, Jiménez  Losantos, Rouco, Cañizares, Aznar, Rosell, Felipe VI… se pasan el día al teléfono intentando presionar a Europa, a los medios de comunicación y  televisiones amigas, a los partidos afines y a los Jefes de Estado colegas.

La finalidad es la de conseguir tumbar unos Presupuestos Generales del Estado que los druidas del apocalipsis consideran los prolegómenos del hundimiento español en una hecatombe financiera a la par que un cataclismo social.

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