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ARAGÓN

iDental, agujero en el corazón y en el sistema

Me piden que escriba, desde el estómago, un artículo sobre iDental, entendido, intentaré no utilizar demasiados tacos.

Pongo “iDental” en mi San Google y, por fin, a 21 de enero de 2019, aparecen este tipo de titulares de medios nacionales, “Los tribunales certifican el desmoronamiento del imperio iDental”, “La investigación de iDental destapa una segunda trama de estafa”, “iDental, el calvario de los afectados”. Hace tiempo que los esperábamos… Yo no fui de las primeras en la batalla contra iDental. Antes de que yo me uniera, ya luchaban y siguen luchando valientes afectadas como Raquel (Alicante), Paz (Canarias), Pilar (Madrid), Ana (Madrid), Gonzalo (Granada), Francisco (Alicante), Mery (Zaragoza)… y muchas más, personas maravillosas que he ido conociendo en este tiempo y de las que no sé bien cómo trasmitir su capacidad de trabajo y su fuerza.

Hasta llegar aquí hemos oído muchas veces cosas como "iDental es una estafa y por tanto el legislativo no puede hacer nada", "iDental no es un tema de sanidad", "iDental no es consumo", "iDental no es noticia"….

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La izquierda ante las próximas elecciones

Creo que está fuera de toda duda, después de las elecciones andaluzas, que hay un riesgo nada despreciable de involución en España. Y no solo de una involución como las protagonizadas por los gobiernos de Rajoy (reforma laboral, ley mordaza…) sino una que nos acerca al nacionalcatolicismo de los años de la dictadura. La presencia de la extrema derecha en el parlamento de Andalucía no va a ser una anécdota, en mayo se extenderá por el resto del Estado, y como no es de esperar que PP y Ciudadanos cambien de política, seguro que encuentran la manera de sumar sus votos si eso les permite gobernar.

Vox se extenderá porque es capaz de recoger descontentos diversos pero su presencia dependerá de lo que hagan el resto de las fuerzas políticas, especialmente las de izquierda.

Para empezar hay que tener en cuenta que el escenario político, tanto en España como en el mundo  ha cambiado sustancialmente, que las políticas progresistas están en franco retroceso (Hungría, Polonia, Italia, EEUU, Brasil…) y que en esto alguna responsabilidad debe tener la izquierda. Por lo tanto es necesario resituarse, ver que ha cambiado y que errores hemos cometido. No estamos en 2015 y esto tiene que tener sus repercusiones en los programas y las alianzas, en los contenidos y las formas.

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¿Y Aragón pa´cuando?

El lunes por la mañana, el Gobierno de España registró el proyecto de presupuestos para este 2019 en el Congreso de los Diputados. Este momento tiene tintes navideños dado que todas las comunidades autónomas esperamos este borrador como el niño que mira sus regalos envueltos bajo el árbol, con el nerviosismo y la intriga de abrirlos para ver qué deparará esta vez.

Es cierto que en Aragón tenemos esperanza casi como forma vital de afrontar nuestra existencia, porque si nos basamos en los hechos y en la historia de los últimos veinte años… razones, lo que se dice razones para esperar con cierta ilusión este momento, no tenemos muchas. Aragón acumula más de 600 millones de € déficit sólo en inversiones en carreteras por parte del Estado. Es más, si contamos lo que se nos debe en impuestos (más de 800 millones de €), en dependencia (más de 500 millones de €) o en infraestructuras en general (casi 5.000 millones de €), el Estado tiene con Aragón una deuda de 7.566 millones de €. Esta cifra es impensable en sí misma, pero duele más cuando la comparamos y vemos que es igual a todo el presupuesto de Aragón no de un año, de un año y medio.

Pero bueno, aun con estos antecedentes nada halagüeños, el lunes ahí estuvimos a la espera de ver la sorpresa. Si, por una vez, se rompía la tradición y Aragón no éramos los páganos del reparto. La primera lectura del presupuesto, la que se hace mirando sólo las cifras grandes nos trajo una buena noticia: se consolidaban los 137 millones de € de más que algunas fuerzas conseguimos introducir mediante enmiendas en los presupuestos del 2018. Y entiéndase esto de “buenas noticias”, estamos tan acostumbrados a los recortes que, que nos dejen como estamos, nos saca una media sonrisa. Y digo media porque la otra mitad de la cara no puede olvidar que es inexplicable que en este 2018 estos 137 millones de € más en infraestructuras no se hayan ejecutado. Y es que los aragoneses parecemos los últimos en el reparto de fondos y los primeros a los que se les recorta de lo poco dado.

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Cosmopueblitas

Ojalá yo hubiera inventado esta palabra, pero no, se la escuché a mis amigas del “Mobu”. En cuanto la escuché sabía que me definía perfectamente. Vivo en un municipio en el que todos sus habitantes caben en un bloque de una gran ciudad, he viajado algo (más que me gustaría haber viajado y viajar) pero creo que no hay mejor sitio para vivir que un pueblo.

Y he de decir, atención: ¡que no estoy sola! Somos unos cuantos a los que nos gusta vivir en nuestro pueblo. Y que ya nos cansa ese mensaje lastimero y pesimista sobre nuestra vida aquí y nuestro futuro.

Vivo en la España “vacía”, en un “desierto demográfico” y mis vecinos son la despoblación. Últimamente se ha puesto de moda, todos se alarman y quieren decirnos (o quieren saber) qué es lo que hay que hacer para evitar este abandono total e ignominioso en el que vivimos.

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Solidaridad con las mujeres andaluzas. Feminismo, ni un paso atrás

Vox ataca a las mujeres porque millones de nosotras hemos ocupado las calles este año convocadas por un movimiento, el feminista, que se ha mostrado capaz de generar hegemonía y un nuevo sentido común, que presenta alternativas globales al sistema y propone otro modelo de sociedad de forma integral. Esto no es ninguna broma, tanto más cuando se trata de un movimiento internacional que está produciendo grandes movilizaciones de mujeres en América del Sur y del Norte, en India, en Europa, contra la violencia machista, por los derechos sexuales y reproductivos, laborales, salariales, contra el neofascismo ...

La conciencia colectiva contra las múltiples violencias machistas es hoy mayor que nunca, y se presenta combinada con una crítica de las estructuras capitalistas, racistas y patriarcales que destruyen la vida. El movimiento feminista ha puesto sobre la mesa todas las crisis, la económica, la ecológica, la social, la cultural, y la reproductiva en el centro de todas ellas, porque apela a un cambio social en el que el cuidado de la vida sea el motor de la política y de la economía, y porque  ha construido una huelga inédita que abarca todos los órdenes de nuestras vidas: el productivo -no ir a trabajar- el reproductivo -no llevar a cabo las tareas de cuidados- y el del consumo -no consumir-, ya que todos forman parte de ese continuo precarizado al que el neoliberalismo nos quiere condenar. Y propone la construcción de vínculos sociales, de redes comunitarias, de alianzas ampliadas y apoyo mutuo como el mejor camino para deshacer la soledad y la indefensión.

Toda revolución tiene su reacción, y Vox abre la puerta con sus medidas extremas a que el PP aparezca como moderado asumiendo sólo una parte de sus demandas, pero no olvidemos que forman parte de lo mismo.

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Tamagochi

Para quien no lo sepa, los  “tamagochi” (del japonés, tamago: huevo) es el nombre popular de un tren que une la línea Teruel-Zaragoza. Conocido también como “tren bala”, no por su velocidad media (55 km/h), sino porque al comprar un billete no sabes qué final tendrá tal aventura. Puede quedarse anclado en la estepa del Jiloca, arder, trasladar a los viajeros a un autobús y llegar a destino a las cinco horas.

En estos meses preelectorales, el Gobierno de Aragón se plantea jubilarlo. No es un hecho, sino una aspiración. Como disponemos de mucho tiempo antes de tomar tal decisión, propongo que los tamagochi sean donados al Museo del Ferrocarril. Sería interesante para futuras generaciones conocer cómo viajábamos en el siglo XXI. Los primeros convoyes vinieron con sus carteles de aviso en lengua catalana. Un hecho que no me parecía mal, al fin y al cabo en una de las lenguas oficiales de Aragón. Pero el detalle anunciaba que en algún otro territorio no los habían jubilado, sino que nos los habían vendido a los de segunda. Todavía puede disfrutarse de un recorrido 'slow' y comprobar que no puedes conectar tu ordenador portátil, sencillamente porque en lugar de enchufes lleva ceniceros. Habrá que explicar a los jóvenes del futuro qué eran los ceniceros.

No todo en estos trenes es obsoleto, el precio por kilómetro alcanza niveles de la alta velocidad.

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El bulo de las vacaciones en enero

No sé cuántas veces me han dicho estos días “qué bien vivís los políticos, que tenéis fiesta en enero”. Es uno de esos bulos que no se sabe muy bien cuándo nacieron (como el de los sueldos vitalicios de los diputados, que no existe) y que echan un poco de leña al fuego del descontento de los ciudadanos con sus representantes.

En cada caso, he hecho un poco de pedagogía y mi interlocutor ha entendido que lo que había oído mil veces no era cierto, o no del todo. Por eso quiero aprovechar esta primera columna del año para desmontar ese bulo.

El Estatuto de Autonomía de de Aragón dice lo siguiente: Artículo 40.2: "Los períodos ordinarios de sesiones tendrán lugar entre septiembre y diciembre, el primero, y entre febrero y junio, el segundo".

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Nos hacen la pascua

Recuerdo - con la dosis de nostalgia que me proporcionan los años vividos - las mañanas del día 6 de enero de mi infancia.

En primer lugar, tengo que decir que las experiencias vividas no fueron todas iguales ni uniformes. La diversidad de las mismas caminaba pareja con la alegría o la frustración.

Aún quedaba lejos la llegada del “me lo pido”. La frase universalmente utilizada en la actualidad llegó de la mano de los anuncios televisivos y por supuesto de los catálogos de juguetes editados por los grandes almacenes.

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Decidir las confluencias: el momento es ahora

Las confluencias municipales no sólo "sumaron" votos para gobernar ciudades. Permitieron superar los pulsos de facciones típicos de coaliciones electorales con métodos participativos: primarias abiertas, elaboración colaborativa de programa y mecanismos de votación para la participación o no en gobiernos y presupuestos... dando poder directo por igual a personas afiliadas o no a partidos, aunque creyéramos útiles a los partidos para el debate, la organización y la movilización.

Este poder directo de las personas amplió en 2015 nuestra base porque ser y parecer espacios de participación radicalmente democrática atrajo a sectores que no hubieran pedido y ejercido el voto si lo percibían como entregado a aparatos fuera de su control. Sectores que generaron una espiral que terminó mostrándonos como el "caballo ganador" que necesitábamos para la tarea común de afianzar la "excepción española" frente al avance neofascista en Europa. La ola movilizadora del 15M había marcado un camino que señalaba a los poderosos en vez de a la población excluida como nuestros adversarios, pero sabíamos bien que la frustración de las expectativas creadas podría abrir la vía a un vuelco en la dirección contraria.

De 2015 a 2018 hemos desarrollado una tarea titánica en municipios y comunidades, gobernáramos o no, y hemos mantenido en gran medida la percepción del "bloque del cambio" como un espacio distinto a quienes implementaban las políticas que llevaron al surgimiento del 15M. Incluso en la dificilísima papeleta de tener que sostener gobiernos del PSOE, como actualmente el estatal. Pero hemos derivado mucho trabajo al corto plazo de la pelea dentro de la institución en vez de al terreno de la participación, el debate y la movilización, donde somos mejores que nuestros adversarios y podemos generar la agenda y comunicación que no promueven sus medios.

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2019, ¿hacia la reconquista?

¡Vaya forma de comenzar el año! Después de la resaca correspondiente al día 1, hoy he vuelto a encender la caja tonta y casi me da un infarto. He tenido que mirar el móvil para asegurarme de que no era Marty McFly en Regreso al futuro y algún que otro trago me había hecho volver a 1919. No, todo en orden, 2 de enero de 2019 y en todas las cadenas de televisión, el portavoz de Vox diciendo que no apoyan el pacto de PP y Ciudadanos en Andalucía si incluye ayudas contra la violencia machista. ¿Perdón? Os juro que durante unos segundos he deseado que fuera un fake, un malentendido, una frase sacada de contexto. Que el enfado fuera estratégico ya que creía de verdad que nadie en su sano juicio se habría atrevido a decir semejante barbaridad como inauguración del año. Pero sí, no sólo era cierto, es que todavía era más grave: uno de ellos, (todavía no me sé, por suerte, sus nombres) alegaba que la ley de violencia de género era inconstitucional y rompía la convivencia. Con dos narices.

Debe ser que el caballo a alguno le ha producido el efecto contrario a San Pablo y en vez de devolverles la fe, les ha dado un golpe mortal a la parte del cerebro que gestiona el sentido común, la empatía, y, todo sea dicho, la vergüenza. Todas las feministas sabíamos que, que nuestro discurso se hiciera hegemónico, no significaba directamente que aquello que defendíamos todo el mundo lo estuviera asimilando y aceptando en su foro interno. Sin embargo, creíamos, quizás con cierta ingenuidad, que el terreno conquistado en lo que era políticamente correcto defender sí que era batalla ganada. Craso error. Como nos enseñaron los grandes estrategas romanos, conquistar un territorio no es lo mismo que mantenerlo e imponer un orden nuevo en él. La batalla no termina cuando uno pone la pica en Flandes, ese momento sólo es el punto neurálgico del comienzo del fin, pero para terminar del todo con el machismo queda muchísimo por hacer.

Hoy estrenamos el año sabiendo que queda más por hacer de lo que sospechábamos sólo hace un mes. Luchamos contra una voz dormida que despierta y denuncia públicamente la pérdida de derechos que implica para los hombres machistas un sistema en igualdad. Nadie cede un derecho por las buenas, así sin más. Los derechos se conquistan y una vez conquistados se defienden y se lucha por ellos como si fueran el bien más preciado. Cada día se reconquistan. Pero no como la España que esta gente de Vox quiere reconquistar: emulando un siglo dorado que nunca existió tal cual. Nosotras tenemos la obligación de reconquistar las voces silenciadas a manos de maltratadores en este 2018. De reconquistar a todas esas mujeres que sintieron miedo al volver a casa, que tuvieron que esconder de por vida un abuso o tolerar para siempre ser miradas y tocadas como un objeto más. Esa es nuestra reconquista para el 2019 compañeras: volver a lucharlo todo, con las mismas ganas y la misma energía. Quizás esta contienda tiene menos épica que cien hombres sin camisa y a caballo por la estepa andaluza, pero contiene más verdad, más justicia y, sobre todo, más manos que cualquier incursión retrógrada que Vox intente imponer.

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