Tomás Guitarte repite como candidato de Aragón-Teruel Existe a las elecciones de Aragón tres años después. En 2023 superaron los 33.000 sufragios que les otorgaron tres diputados, todos en la provincia turolense: aunque aquí reside su principal caladero de votos, aspiran a obtener un representante también en la circunscripción de Zaragoza. Las encuestas le otorgan un resultado similar o con un diputado menos, lo que puede tener su importancia a la hora de sumar posibles mayorías. Guitarte insiste en esta entrevista en los mensajes que ha repetido en los últimos años: apuesta por la gobernabilidad, en una versión renovada del clavillo del abanico, control de las renovables y políticas para revertir el fenómeno de la despoblación en las zonas rurales.
Teruel Existe se sigue autodenominando ‘movimiento ciudadano’ en las apariciones públicas. ¿Se avergüenzan de la etiqueta del 'partido' que son en la actualidad?
No, no. En realidad, lo sustancial de Teruel Existe es que constituye un movimiento ciudadano. En un momento determinado se decidió crear una herramienta de participación política para llegar allí donde se toman las decisiones, pero el movimiento ciudadano sigue totalmente vigente.
En su día hubo ciertos resquemores por ese paso hacia un partido. ¿Se han superado ya?
No sé de dónde sale que hubo resquemores.
Bueno, hubo hasta gente que abandonó el movimiento ciudadano por esa circunstancia.
Nunca hubo un paso de movimiento ciudadano a partido político: lo que se hizo fue crear una herramienta de participación política. Esa decisión se tomó con un solo voto en contra, pero porque [esa persona] tenía otras vinculaciones partidistas. Fue una decisión de amplísimo consenso. Es que veinte años de trabajo como movimiento ciudadano nos había enseñado que no se podía seguir así: solo nos faltaba ya manifestarnos en la luna.
Usted ha sido candidato por Teruel Existe en las elecciones autonómicas, en las generales y en las europeas. Hay cierta crítica hacia el presidencialismo del partido. ¿Se presentará también a alcalde cuando llegue el momento?
Vamos a ver, yo soy una persona que no quería dedicarse a la política. Y la decisión de hacerlo la tomé tras un ejercicio profesional de más de 30 años. Lo hice por puro convencimiento y en contra de cualquier análisis racional. Estaré donde digan mis compañeros que tengo que estar. Hasta ahora han dicho que tenía que ser el candidato, probablemente porque era la persona más conocida. Pero por ejemplo en las últimas generales el candidato al Congreso ya no fui yo, sino Diego Loras [Guitarte había sido dos meses antes cabeza de lista en las autonómicas], una persona joven y muy bien preparada. Fue una lástima que no saliese elegido porque habría hecho infinitamente más de lo que están haciendo los actuales diputados que hay por la provincia de Teruel.
De una forma sintética, ¿por qué modelo de comunidad apuestan en Aragón?
Apostamos por un modelo cohesionado, una comunidad autónoma vertebrada que otorgue oportunidades de desarrollo a todas las comarcas, a todas las personas, vivan donde vivan. Entendemos que es mucho más justo y sobre todo mucho más eficiente intentar diversificar la actividad económica y el territorio. Porque en última instancia es la única forma de mantener los servicios que hay obligación de prestar. Siempre pongo un ejemplo que lo demuestra. Si una empresa de 100 empleados la ubicas en la periferia o en un barrio de Zaragoza, producirá la necesidad de construir un colegio y un centro de salud. Pero si la sitúas en la cabecera de la comarca, donde ya hay colegio y centro de salud, lo que haces es consolidar la prestación de esos servicios. Las externalidades pueden ser positivas o negativas, y decidir si te decantas por unas u otras tiene su importancia.
Y ¿con qué aspiraciones afrontan las elecciones del 8 de febrero?
Queremos por un lado consolidar el proyecto en Teruel, que sea determinante para las próximas décadas: creemos que la única vía que le queda a la provincia es intentar aprovechar el peso político que tiene para estar allí donde se toman las decisiones. Y luego extenderlo al conjunto de Aragón, para lo que ya estamos presentes en 30 de las 33 comarcas. Aspiramos a cumplir ese gran deseo que ha tenido siempre la sociedad aragonesa de que haya una fuerza política que de verdad le represente ante el Estado y que a nivel interno apueste por un modelo de comunidad que compartamos todos, sin una preeminencia sectaria en lo ideológico, sino en la solución de los problemas cotidianos y reales de los aragoneses.
¿Le puede penalizar al partido el hecho de haber gobernado junto al PP en la Diputación de Teruel y haber facilitado que Azcón aprobase sus primeros presupuestos?
En cuanto a los presupuestos, lo que hicimos fue negociar cuestiones que queríamos incluir, y al final respaldamos solo algunas secciones del presupuesto; otras se quedaron sin apoyar, por ejemplo las que dependían de departamentos de Vox. Nosotros creemos que la política es en buena medida eso: la apertura al diálogo, a la negociación, a intentar aportar algo de lo que tú defiendes aunque no sea el 100% para intentar mejorar la sociedad. La participación en algunas de las delegaciones de la Diputación Provincial va en el mismo camino. Hemos contribuido a moderar y a centrar el PP hacia un contexto mucho más aceptable por la sociedad. Es una posición que creemos que contribuye a mejorar la gestión política.
Esas expresiones recuerdan mucho a lo que decía en su día José Ángel Biel en el PAR.
Pues no lo he llegado a conocer, pero a lo mejor hay coincidencias en algunos aspectos.
En el 2023 se quedaron muy cerca del diputado de Zaragoza. Esta vez presentan al inspector de Hacienda Raúl Burillo. ¿Ven opciones de conseguir representación aquí?
Yo creo que sí, incluso con dos diputados. Nuestra candidatura de Zaragoza es la mejor de las que se presentan en la provincia. Está Raúl Burillo, pero también Carmen Herrero o el ex lugarteniente de Justicia de Aragón, Javier Hernández.
Nosotros creemos que la política es en buena medida eso: la apertura al diálogo, a la negociación, a intentar aportar algo de lo que tú defiendes aunque no sea el 100% para intentar mejorar la sociedad
Si la suma de diputados del PP y de Aragón-Teruel Existe llega a 34, que marca la mayoría absoluta, ¿tendremos gobierno?
Nosotros nos presentamos defendiendo un programa y un modelo de comunidad autónoma. No nos negamos a hablar con los partidos mayoritarios porque entendemos que la política también es el ejercicio de hacer posibles las cosas. Cuando apoyamos al Gobierno de Sánchez, ya dijimos que lo hacíamos para favorecer la gobernabilidad, porque no hay nada peor para una sociedad que la inestabilidad reiterada. En cualquier caso, partimos del hecho de que ninguno de los grandes partidos es de fiar, porque cualquier acuerdo al que llegas ellos tú cumples tu parte y luego tienes que ir detrás de ellos haciendo que cumplan la suya.
¿Se refiere a la comarca de Comunidad de Teruel, donde firmaron un turnismo en la presidencia que no se ha producido?
Sí, por ejemplo. El PP no es de fiar, con lo que presumo que las negociaciones no serían fáciles. Pero en cualquier caso creo que sí hay una reflexión que podemos hacer. Estamos circunstancialmente en un momento clave, en el que puede haber una presencia de la extrema derecha. Y hay algo que nos diferencia de otros grupos de centro progresista: estamos dispuestos a mojarnos por evitar que la extrema derecha vuelva al Gobierno o influya en las políticas autonómicas. Porque es muy fácil quejarse de la extrema derecha, pero luego no hacer nada cuando está en tu mano evitarlo. Ya dijimos en 2023 que haríamos lo que fuese para que Vox no estuviese presente en el gobierno. En ese sentido, entendemos que el voto a Aragón Existe es el verdadero voto útil en este momento. Es que la aritmética no da otra cosa.
El presidente Azcón sitúa como uno de sus logros que Aragón está ganando población.
Podemos estar subiendo de población, pero primero lo hacemos en menor porcentaje que lo hace el resto de España, por lo que en términos relativos estamos perdiendo peso. Y crecemos de una manera absolutamente irregular, en las capitales de provincia, mientras que el resto del territorio se sigue vaciando. Eso es lo que creemos que debemos corregir. Hay una oportunidad que nos da la revolución tecnológica: al contrario que con la revolución industrial, el momento actual permite que el trabajo y el trabajador no tengan que estar necesariamente en el mismo sitio. Eso ofrece una oportunidad al mundo rural que hay que saber aprovechar.
Pero eso parece similar al desarrollo de infraestructuras viarias: las carreteras tienen una doble dirección, pueden llevar gente a las zonas despobladas pero también sacarlas de ahí.
Hay estudios técnicos hechos por la Universidad de Zaragoza según los cuales, en general, las infraestructuras siempre han ido vinculadas a un mayor desarrollo y a una mayor población. Otra cosa es que todo tiene sus riesgos.
El aumento de población en Aragón va ligado esencialmente a la inmigración. ¿Cómo ve este fenómeno en el contexto del auge de la xenofobia y de los partidos ultras?
Nosotros creemos que la inmigración —que obviamente ha de ser regular, y si puede ser con contratación en origen— es necesaria desde el ámbito laboral y económico. Pero también desde un punto de vista de derechos humanos: los inmigrantes merecen ser considerados como personas y no como mercancías. Contribuyen al desarrollo de Aragón de manera potente y encima hacen trabajos para los que hay dificultades de encontrar mano de obra. Lo que pedimos es que se les simplifiquen las gestiones burocráticas, porque muchos de los que llaman irregulares son simplemente personas integradas, que están trabajando, pero a las que se les exige estar dos años casi escondiéndose.
Los inmigrantes contribuyen al desarrollo de Aragón de manera potente y encima hacen trabajos para los que hay dificultades de encontrar mano de obra. Lo que pedimos es que se les simplifiquen las gestiones burocráticas
A través de la Diputación Provincial de Teruel, donde gobiernan con el PP y el PAR, Teruel Existe propició el despido del exdirector del ‘Diario de Teruel’. Y han interpuesto una querella contra el director de Radio Calamocha. Ninguno de los dos ha sido especialmente complaciente con su formación, o directamente han sido críticos con Teruel Existe. ¿Tiene esto algo que ver?
No tiene nada que ver. Primero, quiero negar la mayor respecto al despido del exdirector del ‘Diario de Teruel’. A lo que la representante de Teruel Existe dio su consentimiento es a que fuera relevado en la dirección, no a que fuera despedido. De hecho, esa es una facultad que corresponde única y exclusivamente al presidente de la Diputación.
El popular Joaquín Juste.
Yo he dicho lo que he dicho. A cada cual su responsabilidad. Un caso muy distinto es el de Calamocha, donde se ha denunciado una supuesta malversación y prevaricación por una permuta desfavorable para los intereses municipales, con una diferencia de valoración de más de 200.000 euros. Es una permuta que se hace a petición del interesado y en su claro beneficio.
¿Y no tiene nada que ver con que haya sido uno de los periodistas más críticos con usted?
Primero, no es periodista. Y no es que sea crítico, es un personaje que se excede: alguien que se dedica reiteradamente al insulto, a la calumnia, a la difamación; no es que no sea periodista, es que perjudica la labor de los periodistas. Nosotros discrepamos obviamente de esa actitud, pero lo de la denuncia no tiene nada que ver con eso. Hemos estado aguantando las críticas durante mucho tiempo y las seguiremos aguantando estoicamente.
En la reciente legislatura han sido sonadas sus discusiones en las Cortes precisamente con el diputado del PAR, Alberto Izquierdo. ¿Luchan por el mismo espacio político o se trata de una cuestión personal?
Por mi parte no es nada personal. La realidad es que él lucha por su supervivencia, a veces hasta por su supervivencia personal, y nosotros por el futuro de la provincia de manera desinteresada.
Teruel Existe fue el primer partido que se manifestó políticamente en contra del desarrollo incontrolado de las energías renovables, opción que ahora han adoptado otros partidos. ¿Sienten que le han usurpado en cierto modo ese posicionamiento?
Para nosotros, cuanto más gente se incorpore a esta lucha, mejor, porque creemos que es una lucha absolutamente justa. Sí que nos duele la cierta hipocresía de determinadas formaciones políticas que pudieron impedir que esto sucediese, como por ejemplo Chunta Aragonesista, o Podemos, que estuvieron en el Gobierno cuatripartito [el segundo del socialista Javier Lambán], que fue el que dio el pistoletazo de salida a todo este proceso. Algunas de ellas tenían la responsabilidad de la Consejería de Organización del Territorio, como CHA, y no hizo absolutamente nada. Se podían haber ordenado renovables, obviamente había que convencer a sus socios de gobierno, fundamentalmente al PSOE. Pero si no se estaba por la labor había muchas formas de mostrar ese descontento. Es ciertamente hipócrita ahora parecer como el abanderado de la defensa de algo que pudo haber evitado. Eso es lo que nos duele. Nosotros no estamos en contra de las renovables, pero sí de la implantación de macrocentrales de manera desordenada sobre elementos territoriales que son un patrimonio natural. En Aragón hay suficiente suelo para ubicar todas estas centrales eólicas o fotovoltaicas sin perjudicar territorios que tienen alto valor natural donde hay una actividad económica ya pujante, como suele ser el turismo de naturaleza o el turismo rural, que es suficiente para el desarrollo de esos territorios. Me estoy refiriendo en concreto al Matarraña, al Maestrazgo, especialmente al clúster del Maestrazgo, porque es una agresión que no tiene nombre.
En la lucha contra la proliferación de renovables, ¿no hay algo del ‘no en mi patio trasero'? Porque hay desplegados muchos más parques eólicos en la provincia de Zaragoza, por ejemplo en el Valdejalón, que en Teruel.
Hay que poner el foco en todo el territorio: también nos oponemos a los molinos en el Moncayo o en el Pirineo. Obviamente hay más allí donde el recurso eólico es mayor, como, por ejemplo con el cierzo en el valle del Ebro con el Cierzo, pero incluso dentro del valle del Ebro hay muchos sitios que se deben preservar. Y eso es lo que decimos nosotros: hagamos las cosas con racionalidad. Cuanto más potente es un sector, más necesita de una ordenación de los poderes públicos. Aquí ha habido una política de dejar hacer, lo que a la larga perjudica el desarrollo de la comunidad autónoma: no podemos vivir del monocultivo de una sola actividad -la creación de energía- porque dañamos nuestros propios valores patrimoniales y naturales.
Hay voces que critican que Aragón se haya convertido en una especie de colonia energética.
Exacto. Y nosotros decimos que ha de haber un compromiso real de participar en el desarrollo de ese territorio. Es una actividad nueva que se ha enfocado simplemente como la extracción de un recurso al estilo colonial. Es un modelo del pasado que sufrimos en el siglo XIX y lo seguimos sufriendo en el siglo XX, pero parece razonable que seamos capaces de no consentirlo en el XXI. No es ningún invento: en el resto de Europa, estas implantaciones de renovables aportan entre el 20% y el 35% de su facturación al desarrollo del territorio. Por eso vienen tantos fondos a invertir aquí, no porque haya más recursos. Pedimos desde hace años la creación de un canon por el desarrollo territorial, que repercuta en el bienestar cotidiano de quien ve cómo le cambian su entorno. Ahora te están pidiendo que aceptes que alguien destruya todo tu patrimonio vital y paisajístico para su propio exclusivo lucro y sin ninguna compensación; no parece razonable.
En una conocida cuenta humorística de redes sociales afirman: ‘No tengo pruebas, pero tampoco dudas, de que Teruel Existe no va a tener ningún problema en comerse a Forestalia con patatas a cambio de entrar en el Gobierno de Aragón’. ¿Qué le responderían?
Pues que como meme a lo mejor es ingenioso, pero que si alguien tiene capacidad para negociar con dureza respecto a estos temas somos nosotros. Llevamos más de 300 alegaciones y llevamos recursos judiciales, tanto por la vía administrativa como por lo penal. Creemos que es un ejercicio de prepotencia inadmisible en una sociedad democrática. Y sospechas de corrupción, que ya veremos en qué queda eso, pero como mínimos sospechas.
Los planes de interés general autonómico que promueve el Gobierno de Aragón generan beneficios fiscales para las empresas, solo los detraen de los ayuntamientos. ¿Es justo?
No, lo vemos injusto. De los PIGA podemos aceptar como positivo que aceleren la gestión burocrática, pero no pueden llevar aparejado menos ingresos para los ayuntamientos. ¿Cómo van a contribuir las empresas si le libras de los impuestos municipales, algunos tan importantes como el ICIO? Pero nosotros vamos más allá: no solo tienen que pagar los impuestos, sino también un canon aparte.
Con los centros de datos han sido menos explícitos que con las renovables. Muchas organizaciones sociales y medioambientales creen que su proliferación aboca a Aragón al colapso energético. ¿Cómo lo ven?
Los centros de datos son inversiones que crean poco empleo y que consumen muchos recursos. Sí creemos que puede merecer la pena, a partir de una implantación ordenada del sector, la posibilidad de una transferencia de conocimiento desde estas grandes empresas tecnológicas hacia la comunidad autónoma. Que consigamos crear un ecosistema tecnológico de investigación y desarrollo, un conocimiento en el ámbito de la inteligencia artificial y de los datos, que es un ámbito económico potente y de futuro. Pero si nos quedamos solo como receptores de una serie de almacenes, de centros de datos, no conseguiremos nada. Por eso no es lo mismo que un centro de datos lo impulse una empresa del sector como Microsoft o como Amazon, que tienen tecnología que transferir, a que lo hagan arribistas que han detectado otro nicho de especulación.
Respecto a los centros de datos creemos que puede merecer la pena, a partir de una implantación ordenada del sector, la posibilidad de una transferencia de conocimiento desde estas grandes empresas tecnológicas hacia Aragón
Visto con perspectiva, ¿fue un error no tratar de mantener con vida la central térmica de Andorra?
Hay dos aspectos distintos. Primero, lo que se hizo mal fue que cerrar un sistema de producción antes de haber preparado una transición justa. Debía haber estado implantado ya el tejido industrial que fuese a asumir esa mano de obra, pero al final lo que se ha producido ha sido un engaño. No ha habido de momento transición justa: pese al concurso del Nudo Mudéjar, las cosas llegan con tal retraso que la pérdida de población ya se ha producido. Y hay una segunda cuestión que nos parece sangrante y es que se demoliese la propia central térmica, un ejemplo de patrimonio industrial importantísimo, probablemente de los más importantes de España. Podría haber sido un recurso de futuro. Es decir, que al final ha habido pérdidas desde casi todos los puntos de vista.
Las ayudas de funcionamiento que recibe Teruel, tal y como están concebidas, no están teniendo mucho efecto.
Las ayudas al funcionamiento son una oportunidad increíble que no están sabiendo valorar ni el Gobierno de España ni el Gobierno de Aragón.
Pero la competencia es estatal.
Bueno, no, no, vamos a ver. Porque aquí hay una equivocación que utiliza muy a su favor el PP. Europa lo que permite es no considerar ayudas de Estado estas bonificaciones como excepción a partir de la realidad demográfica de las tres provincias [Teruel, Cuenca y Soria], pero no dice quién las tiene que dar. La intervención de la Seguridad Social es un simple mecanismo para evitar burocracia. Lo que el Gobierno central nos transmitió a nosotros es que no se plantea incrementar el porcentaje de las ayudas porque quiere que colabore la comunidad autónoma. Si el Ejecutivo autonómico se siente a hablar, será factible. Y de conseguir reducir los costes laborales en un 20%, esto constituirá un elemento diferencial no solo para Aragón, sino para toda España. Nos haría competitivos con los países del este de Europa que se están llevando por ejemplo muchas inversiones automovilísticas.