“Málaga, la muy hospitalaria”…, hasta que llegó Paco de la Torre
La semana pasada el pleno municipal de Málaga aprobaba por sorpresa una moción presentada por Vox de carácter abiertamente racista y xenófobo, cuando en principio todo parecía indicar que no contaría con ningún apoyo. Sin embargo, el PP del longevo Paco de la Torre, que en esta legislatura gobierna con mayoría absoluta, decidió votar a favor, contradiciendo no solo las directrices autonómicas del partido, sino incluso su propio discurso en el debate del estado de la ciudad.
La moción, de más está decirlo, supuraba bulos y datos falsos, sin otra intención que la de ligar, sin asiento en la realidad, inmigración a delincuencia y otros problemas. En el PP, evidentemente, eran conscientes de ello. Es decir, que los de Paco de la Torre decidieron, sin ninguna necesidad, votar a favor para dejar patente su clasismo, su racismo y su xenofobia o, en otros términos, trazar una línea bien clara entre sus orígenes de cuna y educación y la de todos los demás. De manera palmaria mostraron su verdadero rostro, que todo el mundo conoce, el de que gobiernan solo para el interés de la misma oligarquía de siempre, pero que en Málaga De la Torre había sabido enmascarar hasta ahora tras un pátina de falsa moderación y buenas palabras. En la que seguramente sea su último mandato, De la Torre ha votado, entre otras perlas, a que se inste a la “repatriación de los menores extranjeros no acompañados”. Todo ello cuando hace un año el propio alcalde pedía “extremar el cuidado” en favor de la convivencia y la prosperidad.
Somos muchos en Málaga los que conocemos la verdadera alimaña que se esconde tras la piel de cordero de De la Torre, en especial cuando se le tocan sus años buenos del franquismo, donde forjó su andadura política. En lo que supone un verdadero acto de desobediencia administrativa, De la Torre sigue desafiando todas las leyes de memoria democrática y se niega, con tesón y excusas de lo más variopinto, a retirar los nombres franquistas del callejero municipal. Yo mismo vivo en un barrio que homenajea, calle a calle, a todos los militares que se sublevaron en Málaga con Franco.
Viene, además, en una coyuntura en la que el ala más extremista del PP, en la línea abiertamente racista de Trump, va cogiendo mayores fuerzas al ritmo que le marca Ayuso. Los esfuerzos de Feijóo, más bien ridículos, pero simbólicos de desmarcarse de esa facción, tenían su mayor exponente autonómico en Juanma Moreno, por demás malagueño
Hoy, este posicionamiento tan explícitamente xenófobo y racista del Partido Popular de Málaga y su gobierno llega en un momento especialmente relevante. La moción aprobada en el pleno municipal condena el anuncio del gobierno central para regularizar la situación de miles de migrantes. Condena así, sin ambages, que esas vecinas y vecinos se puedan acoger a derechos fundamentales que hasta ahora tenían negados, a pesar de residir en el país y contribuir a la riqueza general. Viene, además, en una coyuntura en la que el ala más extremista del PP, en la línea abiertamente racista de Trump, va cogiendo mayores fuerzas al ritmo que le marca Ayuso. Los esfuerzos de Feijóo, más bien ridículos, pero simbólicos de desmarcarse de esa facción, tenían su mayor exponente autonómico en Juanma Moreno, por demás malagueño. De la Torre, que parecía alinearse en esa vertiente, ha decidido explicitar su giro precisamente cuando, gracias a su mayoría absoluta, menos falta le hacía.
Por si fuera poco, su postura llegaba en los mismos días en que la asociación malagueña Biznegra, enfocada principalmente a denunciar las violencias machistas a mujeres negras, lanzaba una campaña ciudadana de donaciones para garantizar su supervivencia. Los gastos judiciales de su labor de denuncia la pueden ahogar. Es de suponer que con esta declaración de intenciones que entraña la moción aprobada, ese estrangulamiento irá a más. Pueden contribuir con Biznegra, por cierto, a través de este enlace.
De la Torre, sin que nadie se lo exigiera, se ha propuesto finiquitar su trayectoria política no solo vendiendo la ciudad a los intereses turísticos y especuladores, sino destruyendo punto a punto el lema de nuestro escudo: “La primera en el peligro de la Libertad, la muy Noble, muy Leal, muy Hospitalaria, muy Benéfica, muy Ilustre y siempre Denodada Ciudad de Málaga”. No se lo permitiremos.
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