La muerte de Haitam: un día más en la oficina
Tenemos un problema de corrupción policial, y hay que repetirlo las veces que sea necesario. Es un problema, en realidad, de todas las fuerzas de seguridad. No se reduce únicamente a ese tópico de unas cuantas manzanas podridas, por muchos agentes honrados y cabales que haya. Es estructural, y quien lo niegue se convierte en cómplice.
No hay semana en la que no aparezca una noticia sobre algún policía, guardia civil o militar implicado en narcotráfico, fabricación de pruebas falsas o de casos contra políticos de izquierdas, enriquecimiento ilícito, abusos sexuales, acceso ilegal a información privada, palizas, falsos testimonios, usos no reglamentarios de armas, encubrimientos, arbitrariedades de todo tipo, etc. Todas las semanas, hasta el punto de que no es exagerado afirmar que gran parte de la ciudadanía no ve en la policía un cuerpo que le proteja, sino más bien un cuerpo al que temer a causa de su impunidad. Sin embargo, por alguna razón, ningún partido hace campaña contra ello a pesar de la sucesión interminable de elecciones. Es más, se mira a otra lado o, peor, de manera sistemática se defiende a los corruptos. Grande-Marlaska, como es sabido, lo hacía ya desde su etapa de magistrado.
A mi modo de ver, solo así se entiende la trágica muerte de Haitam, el vecino de Málaga que murió en Torremolinos el pasado mes de diciembre, después de que un grupo de seis agentes de la Policía Nacional, a los que no ofreció resistencia, le dispararan entre 8 y 11 descargas de sus pistolas táser. La ejemplar investigación que ha llevado a cabo este periódico nos ha permitido ver las durísimas imágenes de esa muerte.
Los agentes, que se preocuparon de apagar las cámaras de sus equipamientos, ignoraban que estaban siendo grabados por otra del locutorio donde tuvo lugar su acción. Lo peor son los audios: obvian las súplicas de Haitam, obvian su predisposición a colaborar, se ensañan al grito de “Métele más táser” y, cuando ya ha muerto después de las repetidas descargas, todavía tienen tiempo de mofarse. Más tarde, cuando por fin llaman a una ambulancia, no les cuesta nada mentir a los sanitarios, ocultar los disparos de las pistolas táser y fingirse sorprendidos por la muerte. Posteriormente, en comisaría, redactaron un informe fantasioso.
Creo que es evidente que nos encontramos, una vez más, ante un caso de racismo institucional, uno de esos que arrancan con arbitrariedades brutales de la policía, como vimos la semana pasada con la agresión a Serigne Mbayé, exdiputado autonómico de Podemos en Madrid, y que continúan en juzgados permisivos y ministerios que solo ven cumplimientos escrupulosos
Como no podía ser de otro modo cuando se trata de vidas no blancas, al Ministerio de Grande-Marlaska, y así consta en una respuesta parlamentaria, le pareció que el protocolo se había cumplido “escrupulosamente” de acuerdo a principios de “congruencia, oportunidad y proporcionalidad”. Una respuesta muy parecida a la que el propio ministro ofreció en 2022, cuando se amontonaban los cadáveres en la valla de Melilla.
También hemos sabido, gracias a un informe pericial, que el cuerpo de Haitam presentaba 86 lesiones tras la actuación policial. Nada de todo ello, sin embargo, ha bastado para que la jueza del caso despierte de su letargo, y de momento mantiene el caso suspendido, para desesperación de la familia. Creo que es evidente que nos encontramos, una vez más, ante un caso de racismo institucional, uno de esos que arrancan con arbitrariedades brutales de la policía, como vimos la semana pasada con la agresión a Serigne Mbayé, exdiputado autonómico de Podemos en Madrid, y que continúan en juzgados permisivos y ministerios que solo ven cumplimientos escrupulosos.
Si alguien considera que no es así debería hacerse las siguientes preguntas: ¿cuántos de los policías responsables de esas 86 lesiones, de los disparos con las pistolas táser, de los chistes tras la muerte de Haitam, de las mentiras a las sanitarios, del informe falso redactado tras la acción se sentarán en el banquillo? Y si alguno lo hace, ¿qué condena y pena recibirá? ¿Si Haitam hubiera nacido en España y con la piel más clara serían las mismas?
Todos sabemos las respuestas.
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