El patrimonio histórico de Zaragoza, ante el abandono: “Una ciudad pierde su esencia, su historia y su tradición”

En apenas unos meses, dos edificios del Casco Histórico de Zaragoza han vuelto a poner el foco sobre el estado del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Aunque se trata de inmuebles de épocas muy distintas y con situaciones diferentes, ambos casos han generado una repercusión sobre la conservación de los edificios históricos.

“Obviamente el paso del tiempo perjudica a los edificios históricos, pero una desidia por parte de la propiedad o de las administraciones públicas incide en ello todavía más”, señala Daniel Aquillué, doctor en Historia. A su juicio, el principal problema es que “cuando se interviene es demasiado tarde”.

El caso más reciente ha sido el del edificio de la calle de Las Arcadas, en el barrio de La Magdalena. El hundimiento de dos plantas obligó a desalojar a los vecinos y movilizó a los servicios de emergencia. Aunque se trata de un inmueble construido en 1927, representativo de la arquitectura tradicional zaragozana de principios del siglo XX, el Ayuntamiento ha terminado declarándolo en un edificio en ruina.

Pocos meses antes, otro edificio histórico también desaparecía de las calles de la ciudad. Se trata del edificio de Estébanes 12-14, una casa con origen en el siglo XVI, cuyo derribo generó un intenso debate entre expertos en patrimonio y el Ayuntamiento. Mientras unos defendían que todavía era posible conservar parte del edificio, el Consistorio argumentó que su estado hacía imposible esa opción.

Daniel Aquillué recuerda que “el Ayuntamiento de Zaragoza tiene fichas, tiene catalogados todos estos edificios, donde se indica que se deben conservar bien la fachada, bien la fachada de elementos interiores o bien el conjunto”.

Aunque las circunstancias de ambos casos son diferentes, los dos ejemplos han vuelto a situar sobre la mesa el estado de muchos edificios del Casco Histórico de Zaragoza y las dificultades que plantea la conservación. Aquillué advierte de que la pérdida de este patrimonio va más allá de la desaparición de edificios antiguos, “una ciudad pierde su esencia, su historia, su tradición y el patrimonio histórico-artístico que es de todos”. Además, afirma que “Zaragoza, ante todo, es ladrillo”.

Estos dos derrumbes no son un caso aislado. A lo largo de los últimos años, otros edificios con valor histórico han desaparecido, como el antiguo colegio de Jesús y María, el edificio de Correos en el Portillo –en este caso, actualmente en fase de derrumbe– o gran parte del Casco Histórico. También se han registrado casos de daños ante el olvido o la desidia de las administraciones, como lo sucedido en el Puente de Piedra o los desprendimientos en la muralla romana junto al Mercado Central. Todo ello evidencia el riesgo de que el abandono termine convirtiendo parte de la memoria histórica de la ciudad en escombros.