Retoman sin previo aviso la demolición del edificio de Correos de Zaragoza tras rechazar Patrimonio su protección
La presencia de maquinaria y trabajadores en el interior del antiguo edificio de Correos de Zaragoza ha alertado a vecinos y colectivos patrimonialistas, que llevan tiempo manifestando su oposición al derribo. La asociación de vecinos Joaquín Costa ha contactado con la Policía Local tras detectar trabajos en el inmueble, al considerar que no deberían iniciarse mientras no concluya el proceso administrativo y se formalice el recurso de alzada contra la decisión del Gobierno de Aragón, que ha descartado su protección al entender que no reúne valores suficientes para ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC) ni Bien Catalogado.
El aviso se ha producido a primera hora de la tarde, cuando el presidente de la entidad vecinal, Juan Fustero, ha recibido una llamada que le advertía de actividad en el edificio. “Me dicen que parece que están trabajando dentro y no tenía constancia de nada”, explica. Tras desplazarse hasta la zona, asegura haber encontrado a varios operarios en el interior del inmueble.
Fustero ha documentado la situación con fotografías tomadas entre las 14:30 y las 16:00, en las que se observa la presencia de maquinaria y de entre seis y siete trabajadores. Según relata, en un primer momento se le trasladó que las máquinas operaban en una zona contigua, fuera del solar de Correos.
El representante vecinal ha iniciado una cadena de llamadas a distintas instituciones. Según ha explicado a este medio, ha contactado con la Policía Local, que ha llegado hasta el lugar en torno a las 15:00. Allí, los agentes ha procedido a identificar a los trabajadores y a recabar información sobre la actuación que se estaba llevando a cabo.
Paralelamente, Fustero ha contactado con la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón para trasladar lo ocurrido, así como con responsables de la Asociación Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa).
Desde la asociación vecinal sostienen que la presencia de operarios en el interior del edificio no es compatible con la situación administrativa actual. “Estamos en plazo para presentar un recurso de alzada, por lo que entendemos que no puede haber actividad en el inmueble”, señala Fustero, que advierte de que cualquier intervención será tenida en cuenta en futuras acciones legales.
El episodio se produce apenas días después de que el Gobierno de Aragón haya rechazado proteger el edificio como Bien de Interés Cultural (BIC) o Bien Catalogado, una decisión que abre la puerta a su derribo pero que todavía puede ser recurrida. De hecho, tanto Apudepa como los colectivos vecinales trabajan ya en la presentación de ese recurso y no descartan acudir a la vía judicial.
Desde la entidad patrimonialista aseguran que, además del recurso de alzada, estudian trasladar el caso a la Fiscalía. “Mientras esté en marcha cualquier procedimiento legal, no pueden tirar nada”, sostienen.
La Dirección General de Patrimonio Cultural resolvió no incoar el expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) ni como Bien Catalogado al considerar que el edificio no cumple con los criterios exigidos de singularidad, relevancia, integridad y autenticidad.
Según la argumentación del Ejecutivo autonómico, el antiguo edificio de Correos no puede adscribirse al movimiento brutalista —como defendían algunos colectivos— al no presentar rasgos característicos como la expresión estructural o el protagonismo del hormigón visto. El informe concluye que se trata de una construcción funcional, propia de su época, sin elementos innovadores ni un carácter excepcional que justifique su protección. Además, incide en la pérdida de uso tras su abandono por parte de Correos, la ausencia de reconocimiento patrimonial a nivel municipal y el hecho de que cualquier adaptación a nuevos usos implicaría transformaciones sustanciales que desvirtuarían sus valores originales.
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