Más de 300 familias firman contra la renovación del equipo directivo del colegio Cesáreo Alierta de Zaragoza
El futuro de la dirección del CEIP Cesáreo Alierta se decide en los próximos días, y la presión de las familias no deja de aumentar. Un total de casi 300 familias del centro —que representan el 60% del total—, junto a 468 apoyos adicionales procedentes de colegios vecinos como el Doctor Azúa, Margarita Salas y César Augusto, han registrado formalmente un escrito ante la Inspección Educativa y la Consejería de Educación del Gobierno de Aragón en el que solicitan que no se renueve al actual equipo directivo.
La petición se produce mientras la Administración dirime el proceso de selección de la dirección para el próximo curso. Actualmente existen tres proyectos en evaluación: el presentado por la dirección vigente y dos alternativas que, según consta en el escrito registrado, plantean “modelos orientados a la mejora de la colaboración con la comunidad educativa”. La resolución, según han indicado fuentes del Departamento de Educación, será el próximo 15 de mayo.
El texto entregado a la DGA subraya una “falta de confianza significativa” hacia la gestión actual. Según los firmantes, la continuidad del equipo directivo “no contribuiría a resolver el conflicto existente, sino que podría agravarlo”, por lo que defienden la necesidad de iniciar una etapa que permita recuperar el diálogo institucional.
La situación en el centro se ha visto marcada en los últimos meses por un conflicto que ha trascendido el ámbito administrativo. El malestar por decisiones de gestión —como la instalación de una valla que limita el tránsito entre centros vecinos— ha derivado en quejas formales y un procedimiento judicial abierto. En este contexto, ya se han adoptado medidas cautelares favorables a las peticiones de las familias. Desde el colectivo de familias se insta a la Administración a que la valoración de los proyectos “tenga en cuenta la realidad social y el clima de tensión del centro”.
Una valla que puso fin a 60 años de convivencia entre dos centros
La instalación de una valla divisoria entre el CEIP Cesáreo Alierta y el CEIP Doctor Azúa ha generado una fuerte oposición en ambas comunidades educativas, que rechazan la ruptura de un patio compartido durante 60 años. Mientras el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón justificó la medida por motivos de seguridad, organización de accesos y control de alumnos con necesidades especiales, las AMPAs consideran la obra innecesaria y denuncian que se ha ejecutado “sin consulta previa” a las familias.
Las asociaciones de padres han advertido que el cerramiento compromete las vías de evacuación y el acceso de emergencias, además de dificultar la conciliación de las familias con hijos escolarizados en ambos centros. Asimismo, critican que se destinen fondos públicos a una infraestructura que genera división en lugar de subsanar las deficiencias estructurales que presentan las instalaciones de ambos colegios públicos.
Este conflicto se ha convertido en un argumento central para las familias del Cesáreo Alierta en su petición de no renovar al equipo directivo. Los firmantes sostienen que la valla es un reflejo de una gestión que “prioriza la separación sobre el diálogo”.