Un pleno nocturno y una moción “copia y pega”: críticas al PP de María de Huerva por las ayudas a los afectados por la riada
El 28 de septiembre, una fuerte tormenta volvió a inundar la urbanización Almarya, en María de Huerva, anegando garajes y bodegas, reventando muros y dejando decenas de coches inutilizados. Cuarenta y dos días después, el Ayuntamiento celebró un pleno extraordinario a petición de Por María de Huerva, segunda fuerza política en la localidad, que comenzó pasadas las doce de la noche y concluyó alrededor de la una y media de la madrugada. La sesión abordó la gestión de las ayudas tras la riada, aunque el PP presentó horas antes en el pleno ordinario una moción de urgencia que, según la oposición, replicaba la propuesta de Por María.
“El pleno se convocó 42 días después y acabó a la una y media de la mañana”, lamenta Cristina López, vecina afectada. “No tenemos respuestas, ni ayudas, ni garantías de que no vuelva a pasar. Es puro desinterés. En el Ayuntamiento nadie sabe nada, es la desinformación total.” Esta vecina considera que la respuesta municipal ha sido insuficiente: “El pleno sirvió de dormir poco y hacer mal genio. El orden del día era lo que pedíamos desde el principio, pero ha llegado tarde. Los vecinos hemos hecho todo por nuestra cuenta, con ayuda de voluntarios. El Ayuntamiento no sacó ni los coches. Sin los vecinos no sé qué habría pasado.”
El grupo municipal Por María de Huerva coincide en criticar la tardanza. Su portavoz, Rodolfo Cañizares, explica que solicitaron la sesión el 2 de octubre y que el consistorio agotó todos los plazos antes de convocarla. “Al final lo convocaron el mismo día que el pleno ordinario, el más largo de toda la legislatura, con 30 puntos en el orden del día. Fue una forma de diluir el debate”, denuncia. Además, critica que en el pleno ordinario el PP incorporó una moción de urgencia que “era un copia y pega de la nuestra, para colgarse la medalla”. Cañizares sostiene que el equipo de gobierno “está perdiendo el tiempo” y que las ayudas aprobadas no serán suficientes. “Se basan en usar el remanente, pero todo va con retraso. Vamos a pedir una comisión de Hacienda para ajustar las bases y que las ayudas lleguen cuanto antes.”
Desde el Ayuntamiento, el alcalde Joaquín Calleja Romero (PP) defiende que la fecha fue “la más operativa” y que el objetivo es dar una respuesta “seria y planificada”. “Ofrecimos al grupo que lo presentaba incluir su propuesta en el pleno ordinario, pero quisieron mantener el extraordinario. Era la fecha más próxima disponible”, asegura.
El pleno aprobó la creación del Plan Municipal de Autoprotección Vecinal y de Infraestructuras ante Fenómenos Meteorológicos Adversos, con una dotación inicial de 1,2 millones de euros. Contempla ayudas directas para vecinos y empresas afectadas, campañas de prevención y actuaciones técnicas en los barrancos. Según el PP, el objetivo es “invertir en prevención, infraestructuras y formación ciudadana”, y las ayudas podrían estar disponibles “en uno o dos meses”. Calleja subraya que el proyecto se coordinará con la CHE, “que será quien proponga las medidas de actuación”.
Desde el PSOE, José Ignacio Lorenzo ha expresado que las medidas aprobadas por el PP “no dan solución a los problemas” y asegura que el PP presentó “una moción extraordinaria que coincidía con la que iban a presentar desde Por María, el PP se adelantó”. Considera que esta partida “no está materializada, es solo una declaración de intenciones que para el presupuesto de este año es inviable que se pueda materializar. Queda un mes del año y no se puede hacer todo el trámite, es un brindis a la galería, no podemos hacer otra cosa que aprobar unas ayudas de emergencia”. También critica que no se ha informado al resto de grupos de los asuntos debatidos en la reunión con el Gobierno de Aragón y la CHE que tuvo lugar este martes. Reivindica la necesidad de implementar un sistema de aviso a los vecinos de cara a futuras inundaciones: “Presenté una moción para establecer un sistema de comunicación directo con los vecinos, ahora es a través de Facebook. No se ha habilitado”. López apunta en la misma línea y solicita que “si hay previsión de lluvias se avise a los vecinos, que haya una recopilación de los números de teléfono de los vecinos en las zonas que hay un mayor riesgo”.
A pesar de la aprobación, los vecinos continúan expresando su preocupación por la demora en la tramitación y la insuficiencia de los plazos para acometer las obras necesarias. Según Cristina López, los informes técnicos y las ayudas podrían no materializarse hasta 2027, dejando a los afectados en situación de vulnerabilidad: “Si realmente se compromete el Ayuntamiento a que esas partidas nos van a pagar un presupuesto de una compuerta grande y segura, también para las ventanas de las bodegas, podríamos solicitar un crédito. Pero no se puede garantizar”.
Más de veinte años alertando del riesgo
Cristina vive en Almarya desde 2006, cuando recibió las llaves de su vivienda. Explica que los vecinos llevan más de dos décadas advirtiendo del riesgo de inundaciones: “Esto viene de largo. Está documentado desde 2002, cuando la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) hizo un informe favorable a canalizar el terreno y el Ayuntamiento aprobó el proyecto de urbanización. En María de Huerva confluyen dos barrancos que bajan desde La Muela, con caudales muy altos. Además, las obras de la autopista y del tren influyeron en que la canalización se hiciera mal.”
Según su relato, ya en 2003 un guarda fluvial elaboró un informe advirtiendo del riesgo, y los vecinos presentaron alegaciones que fueron rechazadas por la CHE. “El contratista pidió autorización para entubar el barranco, pero solo contemplaron uno, no los dos. Una vecina ya vio cómo el agua le minaba la estructura de la casa. Aun así, el Gobierno de Aragón emitió un informe favorable, y la CHE autorizó las obras en 2005. En julio de ese año, el Justicia de Aragón sugirió revisar el proyecto de canalización, pero todo siguió adelante. Ya se sabía que esto no se podía hacer porque había riesgos.”
Desde entonces, las inundaciones se repiten cada pocos años. “Desde el primer noviembre que viví aquí empecé a achicar agua. Entra directamente por el garaje y las ventanas. Este año, el agua subió hasta casi la cocina. Reventaron las puertas de la bodega y los muros. Perdimos los coches, las bodegas, todo. Fue traumático”, relata. López asegura que muchos vecinos están considerando iniciar acciones legales. “Estamos con un perito para hacer un informe de las causas. No se trata solo de poner una compuerta más grande. Hay que actuar más arriba, porque el riesgo sigue ahí. Si los informes los van a hacer los mismos que autorizaron la urbanización, no podemos fiarnos. Hasta que haya víctimas, no se moverá nada.”
Mientras tanto, los vecinos de Almarya siguen esperando soluciones. “En cuanto llueve, muchos se van a Zaragoza por miedo”, dice Cristina López. “Mi hija escuchó el ruido de la pared y me dijo: ‘se cae la casa’. No queremos pasar por esto otra vez.”