El Gobierno de Asturias pide a los jueces una condena más dura para los padres de los menores de la 'casa de los horrores'

Pilar Campo

Oviedo/ Uviéu —

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La consejera de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias, Marta del Arco, reclama un endurecimiento de la condena para los padres de los tres menores -dos gemelos que ahora tienen nueve años y su hermano, de 11- que permanecieron autoconfinados sin contacto alguno con el exterior, durante cuatro años, en un chalé ubicado en la zona rural de Oviedo/Uviéu por miedo a que los niños contrajeran el covid.

El tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias impuso a los progenitores una pena de 2 años y 10 meses de prisión por su responsabilidad penal en sendos delitos de violencia psiquica habitual en el ámbito familiar y abandono de familia, pero en su resolución descartó que hubieran incurrido en tres delitos de detención ilegal.

El Principado recurrirá la sentencia

La administración autonómica se personó en el procedimiento como acusación particular y solicitó para los padres una pena de 25 años y cuatro meses de cárcel. Por ello, la consejera considera que la sentencia debería haber recogido la figura de la detención ilegal, al haber sido retenidos los menores, aislándolos de todo contacto. Un hecho que llevará al Principado a recurrir la sentencia.

Marta del Arco ha reconocido ante los medios de comunicación que no comparte el fallo de la Audiencia Provincial al haber concluido que ambos progenitores debían ser absueltos del delito de detención ilegal; que era el delito que conllevaba la pena más grave que se solicitaba para ellos.

El estado de los menores

La consejera ha explicado que los tres hermanos siguen “una evolución lenta” por “todo lo vivido” y se encuentran en un centro de acogimiento residencial en el que conviven “perfectamente con otros niños”.

Los menores ya están escolarizados y se relacionan “bien” con los otros menores del centro, según ha indicado la titular de Derechos Sociales y Bienestar.

Los tres hermanos siguen una evolución lenta por todo lo vivido, se encuentran en un centro de acogimiento residencial en el que conviven perfectamente con otros niños y ya están escolarizados

Los magistrados condenaron al alemán Cristian S., de 53 años, y a su esposa Melissa A.S., de 48 años y con doble nacionalidad -alemana y estadounidense-, a una pena individual de dos años y cuatro meses de cárcel por el delito de violencia psíquica habitual en el ambito familiar, a la que se suma otra condena de seis meses de prisión por el delito de abandono de familia.

Inhabilitados para su tutela

El matrimonio también ha sido inhabilitado para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda y acogimiento durante tres años y cuatro meses, y le prohíbe aproximarse a los menores a menos de 300 metros, a su domicilio, lugar de estudio o cualquier otro que frecuenten durante tres años y cuatro meses.

A esta condena se añaden otra pena de privación a la tenencia y porte de armas durante cuatro años y seis meses y el pago de una indemnización para cada uno de los tres menores de 30.000 euros, en concepto de responsabilidad civil.

La reacción de los padres

La sentencia ha sido acogida “con moderada satisfacción” por los padres, según confirmaron sus abogados defensores, Elena González y Javier Guillermo Muñoz Pereira, por el hecho de que el tribunal haya reconocido que no secuestraron a sus hijos y, por tanto, no haber sido considerados culpables del delito de detención ilegal. Y, por contra, mostraron su disconformidad a la inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad, ya que su intención es lograr el reagrupamiento familiar.

La Fiscalía y el Gobierno asturiano, a través de la letrada del Menor, solicitaban 25 años y cuatro meses de cárcel frente a la petición de libre absolución por las que abogaban las defensas.

Las sospechas de la vecina

El caso se destapó el 28 de abril de 2025, cuando la Policía Local de Oviedo/Uviéu accedió al interior de la vivienda tras el aviso de una vecina de la familia que mostró sus sospechas de que en el domicilio pudiera haber más de una persona residiendo, ya que había visto movimiento en la casa, a niños que no veía salir, ni entrar y, por tanto, sin escolarizar y solo estaba el padre empadronado en el chalé.

Cuando los agentes entraron en la casa comprobaron que había dos adultos y tres niños, todos ellos provistos de tres mascarillas en la cara por el miedo al contagio del covid, y habitaciones en condiciones de insalubridad, con pañales sucios por el suelo, excrementos y escombros. Una escena que les llevó a denominar la vivienda como “la casa de los horrores”.

Un autoconfinamiento familiar

Durante los cuatro años que duró el autoconfinamiento, entre los meses de diciembre y abril de 2025, la familia se movía por el interior de la casa sin apenas hacer ruido, prácticamente a oscuras, sin televisión, ni conversaciones o juegos infantiles.

Tras liberar a los menores, los padres fueron detenidos y, tras comparecer en el juzgado, fueron trasladados a la prisión de Asturias, donde han permanecido ingresados como presos preventivos.

El pasado mes de marzo se celebró el juicio y, tras la sentencia condenatoria, las partes se plantean ya los posibles recursos de apelación. El Principado, en principio, ha sido el primero en pronunciarse.