Asturias se ha convertido en los últimos cinco años en un lugar donde encontrar una casa para vivir o un piso se ha convertido en un infierno. Los precios de los alquileres se han disparado tanto que hoy cuesta casi lo mismo alquilar una habitación en Gijón que hace cinco años costaba un piso entero. Y lo peor es que los precios no dejan de subir, dejando a muchas familias y jóvenes preguntándose si podrán seguir viviendo en la ciudad en la que trabajan. Jóvenes con ganas de independizarse, familias que temen la renovación de los contratos de alquiler y gente esperando un precio razonable para alquilar un piso en la ciudad en la que trabajan pero no pueden permitirse vivir. Las cuentas, literalmente, no salen.
“El precio de la vivienda está disparatado y es inasumible por los niveles de especulación que se están produciendo con un bien de primera necesidad y un derecho consagrado por la Constitución”, asegura el consejero de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico.
Para intentar frenar esta escalada y proteger el derecho a la vivienda, el Principado trabaja en la declaración de zonas de mercado residencial tensionado en doce áreas pertenecientes a cinco concejos: Gijón, Avilés, Llanes, Gozón y Cabrales.
Estas zonas son aquellas en las que, por sus características del mercado, existe un riesgo evidente de que la oferta de viviendas sea insuficiente para la población residente, especialmente para quienes buscan emanciparse o mantener un alquiler asequible. La medida, prevista en la Ley 12/2023, sobre el derecho a la vivienda, busca intervenir allí donde el mercado ha dejado de garantizar el acceso a un hogar digno.
Criterios para ser zona tensionada
Para declarar una zona tensionada se aplican dos criterios principales. El primero es el porcentaje de esfuerzo económico: cuando la carga del alquiler o la hipoteca, sumada a los gastos básicos, supera el 30 por ciento de los ingresos medios del hogar. El segundo es el incremento del precio de compra de vivienda: si el aumento acumulado en los últimos cinco años supera en tres puntos porcentuales el IPC de Asturias. Si se cumple al menos uno de estos criterios, la zona puede ser declarada tensionada.
El proceso administrativo incluye varias fases: un informe de diagnóstico, una fase de información pública y alegaciones, la memoria justificativa y finalmente la resolución del consejero que formaliza la declaración. Cabe destacar que el Ministerio de Vivienda no ratifica estas zonas, sino que publica trimestralmente las declaraciones realizadas por las comunidades autónomas, que son quienes aplican las medidas.
Más de un tercio de los ingresos a pagar la vivienda
Actualmente, los cinco concejos que concentran zonas tensionadas son: Gijón, con los distritos Centro, Este, El Llano, Sur y Oeste, todos tensionados por el porcentaje de esfuerzo del alquiler. Los precios medios oscilan entre 715 y 889 euros mensuales, mientras la renta media de los hogares se sitúa en torno a 3.000 euros, confirmando que más de un tercio de los ingresos se destina a pagar vivienda. Ninguna zona cumple el criterio del incremento de precios de compraventa.
Avilés incluye el barrio de La Magdalena. Llanes abarca el núcleo urbano y las localidades de Posada, Barro, Poo, Celorio y Nueva. Gozón cuenta con Luanco, y Cabrales con Arenas y Poo. De estas áreas, algunas ya han sido publicadas en el Boletín Oficial del Principado de Asturias, mientras que otras se incorporarán en las próximas semanas. El mapa es dinámico, y nuevos concejos podrían sumarse si los datos del mercado empeoran y cumplen los criterios establecidos. Tal y como explica Ovidio Zapico “la próxima semana se publicará en el BOPA la declaración de zona tensionada del barrio de la Magdalena, en Avilés, y analizaremos el resto de la ciudad en los próximos mesos y añadiremos el concejo de Muros de Nalón, tal y como no han solicitado desde el ayuntamiento. Seguimos creyendo que el precio de la vivienda es inasumible y vamos a exprimir al máximo lo que nos ofrece la ley, también vamos a hacer un análisis de La Felguera”.
Limitar las subidas del alquiler
La declaración de zonas tensionadas abre la puerta a limitar subidas de alquiler. Jóvenes, familias con ingresos medios y residentes permanentes son quienes más sufren la situación, que convierte la vivienda en un gasto que absorbe gran parte de sus ingresos y limita su capacidad de vida en la región. En Asturias, la crisis de la vivienda ya no es un problema puntual de algunas zonas urbanas, sino una cuestión estructural que afecta a ciudades y municipios por igual, y cuya resolución requiere medidas efectivas, planificación y vigilancia constante del mercado.
Gente viviendo en caravanas
El portavoz del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Asturias, Javier Linares, explica que «en Gijón, en el polígono de Pumarín o en El Molinón, cada vez son más los que viven en caravanas. Es gente que no se puede permitir un alquiler; es imposible acceder al mercado libre con las exigencias actuales, porque ahora son los inquilinos quienes pagan los honorarios de las agencias, un mes por adelantado, seguros de impago e incluso avales. Son cláusulas abusivas: se están cobrando honorarios de las agencias a los inquilinos y eso es ilegal. La gente ya no tiene dónde vivir; la situación es insostenible. Bonificar fiscalmente a los propietarios es un error. Lo que nos encontramos es gente de Gijón que no puede vivir en su propia ciudad. La única solución es intervenir el mercado».
Asturias necesita soluciones que permitan a los trabajadores vivir en el lugar donde trabajan. Las medidas puestas en marcha por la consejería de Vivienda: programa Alquilámoste, construcción de 574 viviendas públicas destinandas al alquiler asequible y el compromiso de licitar más este año, ayudas al alquiler y a la accesibilidad, bono joven de alquiler y ayudas de compensación a propietarios por paralización de desahucios se siguen quedando cortas, ante un mercado de alquiler que se dispara cada día.