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Ana Isabel Borrás

Titular del CSIC, ha estudiado el desarrollo de materiales autolimpiables y antivaho. Su línea de investigación se encuadra dentro de la nanotecnología y se centra en el desarrollo de nuevas técnicas de preparación de materiales avanzados con un control de su estructura a escala nanométrica para modular las propiedades macroscópicas finales del material.

Ha centrado su investigación en los últimos años en el crecimiento de láminas delgadas semiconductoras de óxidos, composites óxido-metal y nanocomposites orgánicos 1D y 2D con funcionalidad fotónica mediante técnicas de deposición en vacío. Recientemente ha sido galardoonada en la III Edición del PREMIO JOVEN A LA CULTURA CIENTÍFICA 2015 por el CSIC y el Ayuntamiento de Sevilla.

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Nanohilos que guían la luz y repelen el agua

La Nanotecnología es la rama de la Ciencia de Materiales dedicada al control de la materia en la escala nanométrica en la que una fenomenología singular puede generar nuevas o mejoradas aplicaciones de estos materiales en comparación con sus homólogos a mayores escala. Pero disminuir el tamaño de los materiales no sólo afecta a su miniaturización, algunos materiales nanoestructurados son más resistentes o poseen propiedades magnéticas distintas cuando se les compara con otras distribuciones de tamaños del mismo material. Otros conducen mejor el calor o cambian de color conforme se altera su tamaño o su estructura. Pero, ¿cuál es el límite dimensional dentro de la nanoescala?

En el sistema internacional de unidades el prefijo "nano" significa una mil millonésima, o 10-9; por lo tanto, un nanómetro es una mil millonésima parte de un metro. Para hacernos una idea podemos comparar el tamaño de una casa del orden de 10 metros de ancha con el menor tamaño perceptible por el ojo humano, en el orden de cientos de micras, como puede ser el espesor de una lámina de papel. Entre estos elementos hay una relación de tamaño de cien mil a uno. Para llegar a la nanoescala es necesario bajar las dimensiones otras cien mil veces.

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