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MalvaDisco

MalvaDisco quiere ser artivista. Ha visto el relevo de Shangay Lily por ahí y se lo está intentando coger... y agarrar. Quiere ser inclusiva radical, pues sueña con un mundo en el que quepa el máximo de personas, nos gusten o no, capaces de convivir pacíficamente. No salió del armario para meterse en ninguna casilla. La pureza le da pereza y el purismo le da lo mismo. Traduce y escribe en sitios que no os interesan, salvo aquí.

Sin querer, pero sin cuidado

El otro día estaba rascando el cazo con el estropajo de níquel y me vino la idea con la que os escribo. «Sin querer, pero sin cuidado» contesta mi madre cuando le dices «es que ha sido sin querer». Es la respuesta con la que mi madre condensa la ética de los cuidados en nuestra educación, ética necesaria para tratarnos bien, para no desperdiciar, para usar la generosidad por el bien común.

Tengo un cazo de acero inoxidable, heredado de casa de mis padres, que ni recuerdo desde cuándo está en mi poder. El cazo parece eterno, porque a mí, y a mis hermanos, mi madre nos ha enseñado a cuidar las cosas. Y no os podéis imaginar cuáles son sus estándares, o los de mis abuelas, que diosa las tenga en su gloria. Eran hijas de una época de austeridad forzosa, por un lado, y buenas señoras mediterráneas (¡murcianas!), por otro. Las podríamos denominar «ingenieras del hogar», toma responsabilidad. Mi abuela Maruja, la madre de mi madre, ¡hasta tenía oficio además de casa que atender!

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Sirene y tritone: Malva charla con Coco

Hablo con Coco por teléfono el lunes por la tarde, después de una mudanza transoceánica. Participará en el II Congreso internacional de artes y diversidad: identidad virtual, tránsito, territorio y violencias, que se celebrará en distintas sedes de la ciudad de Murcia del 7 al 9 de noviembre de 2019, con la conferencia-acción «La violencia y los secretos: archivos y cuerpos queer en la era digital». Nació y vivió hasta los diecinueve años en Murcia, luego ha vivido en París, Toulouse, Edimburgo, Montreal y Toronto. Ahora se ha mudado a Madrid. Tras obtener su consentimiento para grabar, que el consentimiento es una cosa muy importante, me saco la libreta de purpurina con preguntas.

Malva Disco: Bueno, vamos a empezar como todas las personas: nombre, pronombres…

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Qué manía con lo del `Orgullo´

¿Por qué vamos a llamar Orgullo a este día si se pide igualdad? Por supuesto, cuando dices esto un gran número de cisheteros muestra respeto a esta reflexión (como hacían ante el hecho de que me empeñara en llamarlo el día por la igualdad LGBT). La inocencia, no solamente la ignorancia, es así de atrevida.

No se suelen dar cuenta, pero a las personas aún sometidas al filtro de lo cisheteronormativo lo anterior les resulta menos incómodo, los deja más tranquilos. Es un planteamiento que —sencillamente— no les cuestiona su normativa calma, pero a mí me da menos alas que el de «vamos a desmontar el género, que está todo muy podrido». Con el convencimiento de que mi misión era que los cisheteros me aprobaran, me contenté con la perspectiva de no valorar el nombre del Orgullo durante mucho tiempo. A muchas feministas les sonará.

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La gala MET dedicada al `camp´ y tú tan tranquila

Vamos a ver si no me lío con todo lo que tengo en la cabeza, que hoy que voy a ejercer de reinona sabihonda, estamos en plena explosión de primaverano y se os ponen las hormonas tontas, la nariz os gotea, os falta el aire en los alvéolos pulmonares y ─claro─ de riego mejor ni hablamos, que no llega la sangre a la cabeza, con tanto lúpulo y cebada*. Os voy a hablar de qué tiene que ver una alfombra roj/sa de vestidos con la discriminación, el hambre, la explotación y la injusticia. Y ahora que tengo vuestra atención: $€XØ gratis. Ah, no, que eso era al revés. Más bien, dentro vídeo de estrellas internacionales con vestidos increíbles.

Cada año se celebra la conocida como Gala Met. Este baile de sociedad persigue notoriedad y fondos (varios millones de dólares al año) para el Instituto del Vestuario. Este ─ahora denominado─ Centro Anna Wintour nació a raíz de las aventuras de beneficencia y arte de un par de filántropas neoyorquinas a principios del s. XX y pasó a formar parte del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York allá por los años cuarenta. Es decir, es una institución en toda regla, nada contracultural. Cada año cuenta con un tema. A ver si no os acordáis de Sarah Jessica Parker hecha un sagrario, de Lana Del Rey con puñales en su sagrado corazón o de Rihanna con mitra, porque el tema del año pasado era «Cuerpos celestiales: moda e imagen católica». No os acordáis, porque aún no habéis interiorizado que la vestimenta es otra forma de expresión artística.

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¿Y tú cómo quieres salir a la calle?

Hace unas semanas tuve la suerte de encontrarme en mi pueblo con una persona a la que admiro muchísimo. Es el «padre de Liberto, Antonio Manuel, hijo de Rafaela y Juan, nieto de Rosario y Ángeles y de Antonio y Manuel, el de Almodóvar del Río, el profesor al que le falta un dedo de la mano», un intelectual andaluz que nos recuerda la memoria robada con la reinvasión cristiana de Al-Ándalus. Nos recuerda cómo los orígenes de los nombres y los palos del flamenco pueden tener más relación con esa tierra y su lengua que con la siguiente. Trabando historia, memoria, lexicografía y musicología, Antonio Manuel dio una musiconferencia en la que nos explicaba los nombres de los palos del cante jondo. Lo hizo recordándonos que, incluída en la época de Al-Ándalus, fuimos, somos y seremos una tierra de acogida, de inclusión y de mezcla, una tierra donde conviven gitanos y payos, negros e ibéricos, y dónde la memoria arrebatada por el poder se mantiene en el sentimiento. Lo hizo con cantaoras y cantaores de nuestro pueblo.

Mi madre y yo nos acercamos emocionadas a saludarlo, conversamos con él y nos lamentamos por el auge de pensamientos retrógrados. Antonio Manuel contestó que  la confianza cotidiana se impone, en realidad, a pesar del aparente clima de discordia, a pesar de la supuesta atmósfera de desacuerdo que los medios de comunicación venden y las redes sociales palmea. En nuestro día a día las relaciones humanas siguen basadas en la confianza y no en la diferencia. Por las mañanas, al girar el grifo sigue saliendo agua, al sentarnos en la parada llega el autobús y al entrar a la panadería se pueden comprar dulces. Todas esas personas prestando y disfrutando servicios confían en que somos capaces de convivir, en que somos capaces de llevarnos bien de alguna manera. Siguen levantándose para que podamos construir nuestra vida diaria juntos, entienden que tenemos intereses comunes suficientes como para ello.

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Travestis y fachas

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La maldición del consolador humano

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La liberación y el terruño

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Un encuentro marika junto a la ría del Nervión

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