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Sobre este blog

'Disidencias de género' es un blog coordinado por Lucía Barbudo y Elisa Reche en el que se reivindica la diversidad de puntos de vista feministas y del colectivo LGTBQI.

Un encuentro marika junto a la ría del Nervión

De un tiempo a esta parte me he acercado a una fracción de la realidad que me parece especialmente interesante: las asambleas marikas libertarias transfeministas. Vaya ¿os parece largo su nombre? Más largo es el de la infanta (uy, que termina en «a») Leonor de Todos los Santos de Borbón y Ortiz, y no os oigo quejaros. Estos espacios existen desde hace décadas, con mayor o menor envergadura. Surgen de la intersección de movimientos críticos asamblearios y de las reflexiones en torno a la liberación de la orientación sexual y el género.

La disidencia de género

Escuchando con detenimiento lo que nos cuentan personas críticas y educativas como Pamela Palenciano, que en sus monólogos detalla cómo existen estructuras de poder que tenemos asumidísimas, no os costará comprender que el género es una de ellas. Que una serie de supuestos son los que definen nuestro comportamiento y nuestro lugar entre seres humanos, te dicen qué está bien (o qué no) según se te considere varón o mujer, cómo debes vestir, qué actitudes se te tolerarán, cuánto puedes hablar y —especialmente— cuánto poder se te está permitido detentar. Por no hablar de cuán obligatorio resulta que todo ello esté estrictamente ligado a lo que te cuelgue del pecho o las piernas. Porque operar las bolsas de los ojos sí, pero ¡qué haces diciendo que eres hombre si no has nacido con el bastón de poder! La disidencia de género implica recordar que el género es cultural, que la sexualidad también y que obligar al personal a encasillarse está de feo a peor.

Los espacios críticos habituales

Por otro lado, ya sabemos que basta con desmenuzar un poco nuestras sociedades para darnos cuenta de que el mundo está fatal repartido. Desde hace mucho tiempo, innumerables movimientos críticos claman y trabajan duro por el reparto del poder y las riquezas entre las personas, como buenas hermanas. Nos recuerdan que nacer en un lugar o en otro no es culpa de nadie, pero que si no estás ayudando a que todos tengamos una vida más digna, estás impidiéndolo.

Muchos movimientos críticos, libertarios, asamblearios, no son ajenos a muchas de las dinámicas sociales, como el machismo. A raíz de este análisis, tanto de manera espontánea e independiente como en centros sociales y otros espacios liberados se ha ido apreciando la aparición de espacios de trabajo de mujeres, que conseguían acciones y reflexiones más certeras en el avance de la igualdad real. Del mismo modo, han aparecido (ya se les leía allá por los noventa en periódicos de tirada nacional, bajo el nombre de movimientos transmaricabollo) espacios de trabajo, reflexión, afecto y solidaridad (¡t.r.a.s.!) relacionados con la disidencia de género.

Las asambleas marikas y queer (cuir, kuir) tratan temas como el capitalismo rosa, la plumofobia, la inclusión de distintos cuerpos y géneros o la libertad sexual en general.

Me desvirgué en La Redonda

Hace un año, en Granada, se celebró el tercer encuentro marika (tras otros en Madrid y Barcelona). Dos amiguetes me pasaron información del asunto y un cartel que rezaba:

«Ponme mirando al sur, ¡maricón!» con su flamenca, su flamenco, sus tacones, sus volantes y sus pelos en las piernas. Yo, que acababa de asumir la fluidez de mi género por completo, no cabía en mí de emoción. En pocos días me enamoré de casi un centenar de hermanas, hermanos y hermanes que —como yo, como tantas personas— creían que el género era un medio de opresión horrible, que no debía ser obligatorio para nadie, que creían que los problemas de racialización, diversidad funcional o acceso a los recursos, estaban entrelazados con los de género y sexualidad, pero —sobre todo— que estábamos dispuestas a ponerlo en común, aprender entre nosotras y trabajar para mejorar el mundo en el que vivimos.

Txirbilenea nos acoge

«Las vascas», como las llamábamos con cariño, ya propusieron entonces organizar el cuarto encuentro, que convocaron con una txapela y un triángulo rosa invertido. Diversos colectivos como el comando Nafarrosa o la Intifada Marika, arrimaron el hombro para que todes les hermanes que pudieran se vinieran a debatir, aprender, enamorarse y festejarlo. Y se han portado. Vaya si se han portado. Partiendo de un espacio liberado como era la antigua escuela de aprendices de Sestao, han creado todo un centro de congresos ad-hoc capaz de atender a más ciento cincuenta individuos, con dormitorios para un centenar, con cuatro espacios principales de actividades, con comida a voluntad y de precio libre, así como con un programa cargadito de charlas, debates, proyecciones, talleres, espectáculos todas las noches, micro abierto ¡y hasta una reinona huertana pinchando con su hija!

No en balde, un maravilloso macho cabrío con su triángulo rosa invertido en la frente, recordando la represión de los akelarres y de los campos de concentración nazis, ha servido de cartel para este encuentro.

El triunfo del amor

No es posible explicar lo que se siente al estar rodeado de personas que desean, como tú, un mundo mari t.r.a.s., en el que dejen de imponerse cánones de masculinidad y feminidad no elegidos, no reflexionados, alienantes y opresores. Hemos estado varios días compartiendo debates, afectos, comida y cama. Libres y responsables. Cuidándonos, enseñándonos, queriéndonos y festejándolo.

Si queréis saber con más detalle cuál era el programa, aquí lo podéis consultar:

Os animo a participar y preguntar en los comentarios, aclarar dudas, expresar opiniones y todo ¡con cariño y respeto.

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'Disidencias de género' es un blog coordinado por Lucía Barbudo y Elisa Reche en el que se reivindica la diversidad de puntos de vista feministas y del colectivo LGTBQI.

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Publicado el
4 de abril de 2018 - 14:07 h

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