eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Marina Escorza Gallego

Estudiante del Grado en español: lengua y literatura por la UCM, y del Grado en Filosofía por la UNED. Formo parte de la Asociación de Estudiantes Puño y Letra, de la Facultad de Filología de la UCM, y del colectivo Juventud Sin Futuro. Además soy voluntaria en la asociación Candelita, con personas en riesgo de exclusión social. Perspectivas laborales: alternar paro y precariedad.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 63

Lo que hay que celebrar

Estos días atrás hemos visto numerosos actos programados por el Ministerio de Defensa con motivo del día de la Fiesta Nacional, del día de la Hispanidad. Llevamos semanas escuchando, por parte de Rajoy y sus secuaces, un relato grandilocuente sobre España que roza los límites de la ficción. En un contexto muy marcado por los resultados de las recientes elecciones catalanas, el Partido Popular ha optado por duplicar los actos celebrados este día con respecto a otros años, y por el discurso de la unidad y de la recuperación económica tirándose unas flores. 

Seguir leyendo »

Quien calla, otorga

Hace  unos meses nuestro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y otros muchísimos presidentes y altos cargos gubernamentales se manifestaron en París por el atentado a la revista satirica francesa "Charlie Hebdo". Esta manifestación se llevó a cabo para dar la voz de alarma en toda Europa. A día de hoy, más de 60 personas (mujeres, niños y niñas) han sido asesinadas en lo que va de año. No han sido asesinadas por yihadistas o etarras, sino por el terrorismo machista, en su mayoría por sus parejas o sus exparejas. Los atentados mortales del semanal francés provocaron que se diera la voz de alarma por parte de las instituciones sobre lo peligroso que era el yihadismo en toda Europa. Sin embargo, nadie pone el grito en el cielo por las más de 60 víctimas mortales que corren a cuenta del terrorismo machista tan solo en lo que llevamos de año en España.

Seguir leyendo »

1 de mayo: Día Internacional de los (no) Trabajadores

       Hoy es uno de mayo, Día Internacional de los Trabajadores. Una fecha que tiene su origen en la Revolución Industrial de Estados Unidos. Los protagonistas de la historia fueron doscientos mil trabajadores que pedían ocho horas: ocho horas para la jornada laboral, ocho horas para dormir y ocho horas para la casa. Lo exigieron ejerciendo su derecho a la huelga (ese derecho que hoy aquí nos están limitando), el 1 de mayo de 1886. A finales de este mes se consiguió la jornada laboral de ocho horas. A España llegó a principios de 1919, ¿y hoy, dónde están esos derechos laborales que nuestros antepasados consiguieron y que los jóvenes de este país no podemos disfrutar?

Seguir leyendo »

¿Quién dijo que no podían?

Hace casi cuatro años, en un caluroso día de mayo, mi madre llevó a mi abuela a la Puerta del Sol. Allí había cientos de personas que habían decidido acampar al acabar la manifestación convocada por Democracia Real Ya, el recién nacido colectivo Juventud SIN Futuro y otros colectivos. "Voy a decirles a mis amigas que no son unos vagos, que no huele mal y que no paran de hacer asambleas y talleres. Y que no me digan lo contrario porque yo lo he visto y ellas no", decía mi abuela. A partir de ese día, mi abuela fue a las asambleas del 15M.

Mi abuela nació el 8 de noviembre de 1939 en una familia acomodada en Zamora. Mi abuela se llama Soledad y tiene 75 años. Se casó, tuvo tres hijas y un hijo y casi se divorcia porque él no quería que ella trabajase. A mi abuela, como a todas las mujeres de esa generación y de las posteriores, le dijeron que la política no era para ella, que las niñas no sabían ni podían inmiscuirse en temas serios como la política, que eso era cosa de hombres, y que ni mucho menos podían hacerla. Aún así, mi abuela fue a las asambleas del 15M.

Seguir leyendo »

Precariedad tiene nombre de mujer

-La historia, la solemne historia real, no me interesa casi nada. ¿Y a usted?

-Adoro la historia-¡Qué envidia me da! He leído algo de historia por obligación, pero no veo en ella nada que no me irrite o no me aburra: disputas entre papas y reyes, guerras o pestes en cada página, hombres que no valen gran cosa, y casi nada de mujeres.

Seguir leyendo »

También es violencia

Te levantas, te vistes, un café con leche, y a trabajar. Coges el metro, que va hasta arriba de gente con cara de lunes, y un tipo de unos 50 años se pone detrás de ti. Presiona, sientes su cuerpo contra el tuyo, notas su respiración en tu cuello. Sales del vagón y te sacudes para quitarte esa sensación que el hombre ha dejado en ti. Caminas calle abajo; un grupo de hombres se gira para mirarte, aprovechando para soltar algún tipo de barbaridad. Contestas y te llaman histérica loca.

Entras a la oficina, tu jefe suelta el comentario diario sobre tu cara, tu cuerpo o tu ropa con esa sonrisa que te pone tan nerviosa y, deseando que acabe pronto la jornada y perder la cara del jefe hasta mañana, vas a tu mesa, donde está un grupo de compañeros, esos que cobran más que tú por el mismo trabajo, hablando sobre lo buenas que estaban y lo guarras que eran las mujeres con las que se han cruzado durante el fin de semana. Acabas.

Seguir leyendo »