Santo Domingo de la Calzada quiere una adolescencia libre de móviles: “Hay que dejar de normalizar entregar un móvil al llegar a secundaria”
Un grupo de familias de Santo Domingo de la Calzada quiere una adolescencia libre de móviles: retrasar la entrega del primer smarphone hasta los 16 años, tal y como recomienda la Asociación Española de Pediatría. En los últimos días, se ha celebrado una reunión abierta a la que asistieron un gran número de familias interesadas en esta propuesta. El pacto tiene carácter voluntario y no vinculante, y surge como respuesta a la creciente preocupación por el impacto del uso temprano de dispositivos móviles en la salud y el desarrollo de niños y adolescentes.
De hecho, distintas asociaciones de pediatría y salud mental recomiendan retrasar el acceso al smartphone porque consideran que su uso precoz puede afectar al desarrollo emocional, social y cognitivo. Según la pediatra María José Monreal presente en el encuentro “lo que vemos cada día en nuestra consulta es muy preocupante y es necesario que los padres actúen”.
Y ese pasar a la acción parece que es más fácil en Santo Domingo de la Calzada porque la localidad reúne condiciones especialmente favorables. “Es un municipio de tamaño reducido lo que permitirá a las familias coordinarse y unirse para avanzar juntas”. Porque como ha explicado la portavoz del grupo en la localidad calceatense, Rebeca Moneo, “si conseguimos retrasar de forma colectiva la entrega del smartphone, reduciremos de manera significativa la presión social que actualmente sufren las familias”.
Durante el encuentro, además del interés creciente de las familias por abordar esta cuestión, también se puso de relieve el respaldo de los centros educativos del municipio, presentes en el evento. “Hasta al menos los 16 años, los menores calceatenses se relacionan con sus iguales en un círculo social acotado, con un entorno natural que brinda alternativas de ocio ajenas al uso de dispositivos, lo que posibilita que, si nos unimos, puedan vivir en un ambiente libre de smartphones”, apuntó Moneo.
Aliviar la presión social
Así, uno de los principales objetivos del Pacto para una Adolescencia Libre de Móviles es aliviar la presión social de muchas familias ante el hecho de que sus hijos e hijas sean “las únicas” sin smartphone, así como dejar de normalizar entregar un dispositivo en el paso de primaria a secundaria. En definitiva, esta iniciativa busca generar un marco común entre que facilite la toma de decisiones y reduzca esa sensación de aislamiento.
Además, el proyecto pretende concienciar y ofrecer herramientas para fomentar hábitos digitales saludables, promover el acompañamiento en el uso de la tecnología y visibilizar el impacto de la exposición temprana a las pantallas como un problema de salud pública. Asimismo, plantea la necesidad de avanzar hacia una regulación más efectiva que garantice la protección de los menores en el entorno digital.
Tras este primer encuentro, los impulsores prevén ampliar la iniciativa para llegar a más familias y desarrollar acciones formativas dirigidas a padres y madres. También se contempla la puesta en marcha de actividades de sensibilización para jóvenes y espacios de reflexión en centros educativos sobre el uso de dispositivos en el ámbito escolar. En la actualidad, Santo Domingo de la Calzada (51 pactos) es el segundo municipio riojano, después de Logroño (351) con mayor número de pactos firmados en la plataforma ‘Adolescencia Libre de Móviles’. Les siguen, Lardero (26), Villamediana de Iregua (3) y Pradejón (1).
Empoderar a las familias y un pacto social
El movimiento Adolescencia Libre de Móviles surge a raíz de la iniciativa surgida en Barcelona (Poblenou), cuyo objetivo es empoderar a las familias y promover un pacto social para que el máximo número de hogares retrasen la entrega del primer smartphone a sus hijos e hijas y trabajar en el buen uso para aquellas que ya lo tienen. Hasta la fecha, este movimiento cuenta con más 30.000 familias y profesionales de la salud, educación y tecnología de toda la geografía española, con diferentes ideologías, religiones y niveles socioeconómicos, con el objetivo compartido de educar y proteger a los menores y propiciar un cambio de paradigma para que no se perciba como normal y socialmente instalado proporcionar un smartphone a los menores en el paso de primaria a secundaria.
Este movimiento persigue una infancia y una adolescencia sanas, críticas y libres. Y consideran que “en las circunstancias actuales en las que internet se convierte en una invasión descontrolada de contenidos nocivos, estos valores no están garantizados. Hace falta, repensar cómo hacemos las cosas como sociedad y encontrar vías de solución”.
Y el camino a seguir para conseguirlo es “empoderar a las familias y promover un pacto social para atrasar la entrega del primer móvil más allá de los 16 años”.
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