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De los salarios a la huelga general por la vivienda: la batalla económica del 29N

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O yo o el caos. Eso han venido a decir las izquierdas (Pedro Sánchez y las que acaben siendo) y las derechas (el PP de Feijóo y de Ayuso + Vox) nada más conocerse la fecha de las próximas elecciones generales. Como es grotesco, sonrojante y una pérdida de tiempo detenerse en los argumentos de los segundos (a saber: corrupción, democracia y quebranto del sistema constitucional), prefiero centrarme en los argumentos económicos, que es además de lo que va este boletín. Porque esto va de vivir mejor, de conquistar nuevos avances sociales y de seguir transformando el país, en mi opinión, en el sentido radicalmente opuesto al manual de la ultraderecha.

España se ha convertido en la economía que más crece (en términos de PIB) y que más empleo crea de toda la Unión Europea. Con los últimos gobiernos progresistas se han aprobado ocho subidas del SMI desde 2018. El salario mínimo ha pasado de 735,90 euros brutos mensuales en 2018 a 1.221 euros en 14 pagas en 2026, un incremento acumulado cercano al 66%. La pobreza en España ha disminuido durante los últimos años, según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, y la tasa es la más baja de la última década.

Otro dato: la renta bruta disponible ha aumentado casi 10 puntos desde 2018, al pasar del 95,93 al 105,18, según el índice de la OCDE. Estamos hablando de la renta bruta disponible en términos reales y per cápita, es decir, lo que reciben los hogares, no solo teniendo en cuenta salarios, sino también transferencias e impuestos y el impacto de los precios, y en términos per cápita, para evitar el efecto del crecimiento de la población.

Con Rajoy, España pasó de 92,84 a 95,93. De hecho, el partido del último presidente del Gobierno del PP ofrece la motosierra. Lo escribí hace poco, a propósito del debate sobre el absentismo. Es el sello de esta derecha. En apenas una semana, el gurú económico del PP, Álvaro Nadal, ha propuesto ampliar el límite de horas extra y el propio Feijóo ha adelantado una propuesta de reforma para que las mutuas —entidades que gestionan organizaciones  empresariales— puedan dar el alta a trabajadores de baja por enfermedad común. Su socio en la mayoría de comunidades autónomas y muleta necesaria para que el gallego entre en La Moncloa da el sistema público de pensiones por finiquitado.

“Es un zombi” y “está quebrado”, en palabras de José María Figaredo, el responsable económico y secretario general del partido de Vox en el Congreso de los Diputados. Es mentira, pero la formación liderada por Santiago Abascal defiende acabar con el actual sistema público de reparto para avanzar hacia un sistema mixto de capitalización, con pensiones individuales.

Es verdad que hay mucho camino por recorrer. Hay que reabrir sin miedo debates que a veces incomodan a las izquierdas (absentismo, pensiones, fiscalidad, productividad). Los niveles de desigualdad y pobreza han mejorado, pero continúan siendo altos. La población ocupada ha crecido, pero al mismo ritmo que la demografía. La renta disponible ha aumentado, pero por debajo de la inflación: entre 2018 y 2026, los precios de consumo en España se han incrementado aproximadamente un 27%, según el INE.

Más allá del gran fracaso en vivienda, cuya parte de culpa es de los salarios, que no alcanzan. Los sueldos reales acumulan prácticamente un cuarto de siglo de estancamiento, sin una mejora clara del poder adquisitivo. En España tenemos un problema de bajo nivel de remuneración que afecta a sectores amplios de la población asalariada: el SMI ha dejado de ser referencia del trabajo no cualificado o sin experiencia para convertirse en el sueldo más común del país. 

Los sindicatos tendrán que emplearse a fondo en meter la ecuación salarial entre sus argumentos y reivindicaciones para que la huelga general del 11 de noviembre sea legal. La clave está en cómo se convoque, estableciendo una relación con los intereses de los trabajadores, algo que ya están haciendo y que encuentra múltiples antecedentes. Será legal, sí, pero no deja de ser rara, poco ortodoxa. ¿Contra quién va? ¿Contra qué gobierno? El coste de no convocar es peor, el Sindicato de Inquilinas y otros colectivos les han adelantado por la izquierda. Pero, tal y como recuerda una fuente sindical, deja a los sindicatos en evidencia, ante su debilidad en la negociación colectiva, que es donde se pactan los salarios. 

Con todo, y volviendo al principio, la reflexión que debe hacerse cada uno es si cree que con el PP y Vox en La Moncloa tendríamos –en el mejor de los casos– más derechos sociales, medioambientales y mejores indicadores económicos como los que he planteado más arriba o no. 

El dato

64,6%

Es el porcentaje de per­so­nas con dis­ca­pa­ci­dad en edad de tra­ba­jar que se que­dan fuera del mer­cado labo­ral. Seis de cada diez. La pro­por­ción ape­nas ha variado en la última década, lo que refleja una nota­ble resis­ten­cia a la inclu­sión a pesar de los cam­bios nor­ma­ti­vos y de un con­texto eco­nó­mico favo­ra­ble con cifras récord de empleo. “La mayo­ría de las per­so­nas con dis­ca­pa­ci­dad ni siquiera llega a for­mar parte del mer­cado labo­ral”, ha señalado el pre­si­dente de la patro­nal de cen­tros espe­cia­les de empleo (Cona­cee), Albert Cam­pa­ba­dal, que cal­cula que de los 4,4 millo­nes de per­so­nas con dis­ca­pa­ci­dad en España solo unas 700.000 están acti­vas.

El gráfico

Cuesta no hablar de vivienda. Uno de los argumentos que explican el aumento de los precios es porque faltan casas, hay poca oferta frente a una demanda creciente porque la población ha aumentado. Parece bastante obvio, como contaba Enric González en este artículo. Sin embargo, el análisis de Alberto Garzón de esta semana introduce también el uso de la vivienda como un activo financiero, es decir, como una inversión. El gráfico muestra que desde 2015 invertir en vivienda (tanto para poner en alquiler como para la revalorización en el precio) es bastante más rentable que hacerlo en bonos del Estado, por ejemplo. Esto es especialmente intenso cuando los tipos de interés son bajos, ya que las alternativas estrictamente financieras pierden atractivo. Tanto para fondos, empresas y grandes tenedores, como para pequeños propietarios. 

Es la misma tesis que sostiene la economista Mariana Mazzucato, a quien he entrevistado recientemente y que podrás leer si te apetece este fin de semana. Por eso es tan importante una buena regulación fiscal y dar alternativas. La cuenta de ahorro e inversión diseñada por el vicepresidente Carlos Cuerpo, y aprobada de nuevo en el Real Decreto-ley, tiene el doble objetivo de desincentivar los activos inmobiliarios como refugio del ahorro y movilizarlo hacia la economía productiva y los mercados financieros (renta variable y empresas europeas). 

Nos gusta la competencia

Estas informaciones de otros medios me han parecido interesantes:

  • Los restaurantes estadounidenses se enfrentan a un dilema: cómo vender comida en la era del GLP-1. La disminución de pedidos y el aumento de los costes están afectando a restaurantes grandes y pequeños, ya que las personas que toman medicamentos para bajar de peso comen y beben menos cuando comen fuera de casa. (The New York Times)
  • Las baterías chinas son más grandes y mejores. Es la tecnología energética de más rápido crecimiento en el mundo, y Pekín es quien domina. La drástica caída de costes en baterías a gran escala impulsada por China, que controla el 95 % de la producción global, ha convertido al almacenamiento en la clave para resolver la intermitencia de las renovables y abastecer a los centros de datos. Sin embargo, esta hegemonía en la transición energética genera fuertes reticencias geopolíticas, llevando a Estados Unidos y la Unión Europea a aplicar trabas proteccionistas por motivos de seguridad nacional que amenazan con encarecer la infraestructura en Occidente. (Financial Times)
  • Una nueva frontera cibernética en el espacio. Más de 18.000 satélites activos orbitan actualmente la Tierra a medida que los lanzamientos más económicos y las constelaciones en órbita terrestre baja aceleran el crecimiento. Los servicios directos al dispositivo y los dispositivos habilitados para satélite están ampliando la conectividad a los coches, las explotaciones agrícolas o las comunidades remotas. Pero esta expansión también está generando riesgos de ciberseguridad y la necesidad de una infraestructura. (World Economic Forum)
  • El liberalismo mundial pierde terreno. El libre mercado solía guiar la economía internacional con la promesa de prosperidad, pero ahora en todo el mundo se extienden las políticas comerciales restrictivas y la mayor intervención de los Estados. (Alternativas Económicas)
  • Restaurar el Estado del bienestar para una generación diferente. El profesor de Economía de la Universidad Complutense Iñaki Aliende analiza cómo puede adaptarse el Estado del bienestar a una generación marcada por mayores dificultades de acceso a la vivienda, trayectorias laborales más inciertas y menor confianza institucional. “Para que el pacto continúe, es necesario también reconocerse como parte responsable de su funcionamiento”, explica. (Agenda Pública)
  • Después de los ‘cerdos’ llegan las ‘ranas’. El nuevo acrónimo que lastima a Francia, objeto de burlas por parte de la prensa internacional. Inspirado en el despectivo acrónimo ‘PIGS’ (que agrupaba a Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España durante la crisis del euro de la crisis del euro), la prensa económica internacional ha acuñado el término ‘FROGS’ para señalar a Francia como la nueva gran amenaza para la estabilidad presupuestaria europea. Significa French Oversized Government and Social Security, es decir, Gobierno y Seguridad Social franceses sobredimensionados, y se le atribuye al instituto económico francés Rexecode. (BFMTV)

Aquí lo dejo por hoy. Tendrás más noticias económicas el próximo jueves, en un nuevo boletín. Mientras, ya sabes que puedes escribirme a contraoferta@eldiario.es con ideas, propuestas, sugerencias o críticas.

 ¡Un abrazo!