Financia Europa: la “bala de plata” de Cuerpo para invertir en empresas de la UE y alejar la especulación de la vivienda

Álvaro Celorio

15 de septiembre de 2026 22:00 h

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El vicepresidente Carlos Cuerpo utiliza siempre el anglicismo “bala de plata” cuando le preguntan por la crisis de la vivienda. No hay una solución milagrosa para la falta de casas ni para las dificultades de acceder a un techo, ya sea de compra o de alquiler. Pero el Ministerio de Economía ha incluido en el decreto de vivienda que negocia con los grupos parlamentarios, y para el que todavía no hay fecha para su aprobación por parte del Consejo de Ministros, una medida que promete matar dos pájaros de un tiro: aliviar los cuellos de botella en un mercado totalmente desequilibrado y financiar la autonomía estratégica europea. 

El texto del decreto que se negoció este verano, al que tuvo acceso elDiario.es, incluye el desarrollo de Financia Europa, un producto financiero específico para redirigir el ahorro de los hogares españoles a invertir en empresas de la Unión Europea, toda vez que el continente intenta no quedar rezagado en una carrera económica que lideran Estados Unidos y China.

En concreto, el articulado del decreto pone en marcha la cuenta de ahorro e inversión que el Ministerio de Economía sacó a consulta pública a finales del año pasado. Entonces, el Gobierno no precisó cuál sería el vehículo legal que utilizaría para poner en marcha la reforma. Y han optado por el Real Decreto-Ley, que solo precisa de la convalidación del Congreso 30 días después de pasar por el Consejo de Ministros.

La letra pequeña del texto, que todavía está sujeta a cambios y negociación, crea un producto financiero que estará basado en dos cuentas bancarias: una de valores y otra, más de operativa, destinada a las operaciones de inversión y desinversión con un tope máximo de 1.500 euros.

La inversión de esta cuenta de ahorro solo podrá destinarse a acciones de empresas de la Unión Europea o el Espacio Económico Europeo (Islandia, Liechtenstein y Noruega) y participaciones en fondos cotizados que tengan al menos el 70% de sus activos en estos territorios.

El Gobierno, además, plantea una versión exclusiva destinada a la reinversión de los fondos obtenidos por la venta de una vivienda. Si, tras la venta de una casa, el ciudadano decide reinvertir esas cuantías hasta 800.000 euros en una de estas cuentas de inversión, podrá beneficiarse de una exención fiscal siempre que se produzca seis meses después de la transmisión.

Con todo, el articulado no detalla cómo salvar el principal escollo al que se enfrentaba con el Ministerio de Hacienda: los incentivos fiscales para hacer atractiva esta apuesta por la inversión, más allá de la excepción para el uso de la liquidez tras la venta de una vivienda. Pero ese también es un frente al que los socios, que rechazan 'regalos tributarios', podrían oponerse. Cuestionadas por este aspecto, fuentes del Ministerio de Economía apuntan que no comentan borradores.

Además, el Gobierno ha incluido en el decreto la adaptación de un vehículo que ya existe en la actualidad: el Seguro Individual de Ahorro a Largo Plazo (SIALP, similar a un seguro de vida) para adaptarlo a Financia Europa. Normalmente, estos seguros están limitados a aportaciones de 5.000 euros al año y una tenencia mínima de cinco ejercicios para poder acceder a su ventaja fiscal, que es la exención de los rendimientos en el IRPF. Pero el decreto amplía el límite hasta los 10.000 euros anuales en el caso de que este instrumento financiero invierta en compañías europeas.

Activos financieros más rentables que el ladrillo

El vicepresidente Cuerpo ya deslizó durante una entrevista con elDiario.es que, en el conjunto de medidas para abordar el mercado de la vivienda, reconducir la inversión era una de ellas. “La vivienda se ha convertido ya no tanto en un bien de primera necesidad para los ciudadanos, sino en un activo, porque ha sido en muchas circunstancias la vía que han tenido para canalizar sus ahorros. Entre otras cosas por la ausencia de alternativas rentables en nuestros mercados financieros que ayuden a canalizarlo”, aseguró el ‘número dos’ del Ejecutivo a principios de julio.

En ese análisis, el ministro de Economía apuntó que era necesario trabajar para que ese ahorro pueda dirigirse a “activos financieros”. El objetivo de fondo: desincentivar la demanda especulativa de vivienda, destinada únicamente a ganar dinero, favoreciendo alternativas más rentables que también permitan impulsar la economía europea. “Vamos a anunciar medidas en este sentido, estamos trabajando a nivel europeo para avanzar en cuentas de ahorro, cuentas de inversión que garanticen un mínimo de rentabilidad y cuyo impacto revierta en inversión para empresas europeas”, adelantó el vicepresidente.

En la justificación de la medida, cuando la sacaron a consulta pública, el Ministerio destacó que el grueso del patrimonio de los españoles, en torno al 75%, estaba concentrado en ladrillo, y apenas el 25% restante estaba en efectivo o en depósitos de muy baja remuneración. También subrayaba la necesidad de “diversificar las fuentes de financiación de las empresas europeas, impulsando su crecimiento, así como modelos de negocio innovadores” y también que los hogares encuentren “oportunidades de inversión atractivas, que permitan mejorar su resiliencia y hacer frente a eventos vitales como la jubilación”.

Además, apuntaban que un mercado de capitales “mejor integrado, más líquido y profundo” permitirá que fluya más dinero a la doble transición verde y digital y, también, a los nuevos “retos de seguridad y autonomía estratégica”, entre los que se encuentra el incremento del gasto en Defensa.

El ingente volumen de ahorro de los hogares europeos –cerca del 15%, la más alta del mundo desarrollado– permite mantener la actividad en momentos de crisis, pero limita el crecimiento económico. “Europa tiene ahorros. Y, desafortunadamente, esos ahorros permanecen inactivos. A día de hoy, 10.000 billones de ahorros de los hogares permanecen en sus cuentas corrientes. Y una gran proporción de estos ahorros se invierten fuera del continente. Europa necesita ahora poner esos ahorros a trabajar para sus compañías”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un discurso reciente.

El Ejecutivo comunitario quiere cerrar antes de final de año “con o si los Veintisiete” un acuerdo sobre la llamada Unión de Ahorros e Inversiones, la integración de los mercados de capitales de los países miembros que permita que fluya esa financiación hacia las empresas europeas. “Hemos puesto encima de la mesa propuestas sobre titulización, inversión de bancos y aseguradoras y sobre la integración y supervisión de los mercados. En conjunto, estas medidas podrían desbloquear hasta 470.000 millones de euros en inversiones adicionales. Hemos de llegar a un acuerdo antes de final de año, idealmente con los Veintisiete estados miembros. Pero, si eso no funciona, si es necesario lo haremos con aquellos que estén preparados”, dijo Von der Leyen a finales de agosto. Financia Europa, si el decreto sale adelante, convertirá a España en el alumno aventajado para conseguirlo.