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Maradona fue seguido por Las Palmas y Tenerife, pero ninguno se decidió a ficharlo

Maradona en el Insular vistiendo la camiseta del Barcelona.

ACAN

Santa Cruz de Tenerife —

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En momento del adiós a Maradona cabe el recuerdo de su relación con el fútbol canario o, para ser más precisos, con los dos representativos del fútbol de las islas: la UD Las Palmas y el CD Tenerife. El astro argentino jugó en el Estadio Insular con el FC Barcelona y en el Heliodoro Rodríguez con el Sevilla. Además, está suficientemente documentado el intento fallido de su fichaje por la UD Las Palmas. Menos conocido resulta el informe del entrenador Olimpio Romero, que dirigió a los blanquiazules en las temporadas 78/79 y 79/80, recomendando su contratación por el CD Tenerife.

La foto mil veces robada

La foto mil veces robada

El informe de Olimpio Romero. “He dejado para última hora al mejor jugador de todos, que sólo tiene 17 años. Se llama Maradona, es zurdo, juega de interior izquierdo y, aunque no tiene mucha talla, es un espectáculo verlo jugar. Es valiente, rápido, tiene una técnica muy depurada, es muy hábil y de fuerte remate. Se mueve por todo el campo y la única manera de pararlo es a base de patadas”. Así rezaba el último párrafo del informe presentado al Tenerife el 13 de julio de 1978 por su segundo entrenador, Olimpio Romero, tras su viaje por Argentina en busca de nuevos fichajes para la entidad blanquiazul. El análisis también incluía una última coletilla. “Piden 80 millones de pesetas por su traspaso”, pese a lo que aconsejaba negociar.

En un tiempo con mucha menos información que ahora, muy pocos clubes españoles tenían controlado a Maradona, a pesar de que César Luis Menotti, seleccionador argentino, lo había incluido en una lista previa para la Copa del Mundo de 1978, que luego no disputaría.

“He dejado para última hora al mejor jugador de todos, que sólo tiene 17 años. Se llama Maradona, es zurdo [...] es un espectáculo verlo jugar” [...] la única manera de pararlo es a base de patadas”

Olimpio Romero — Extracto de un informe elevado a la junta directiva del CD Tenerife

Cuentan Juan Galarza y Luis Padilla en su libro El CD Tenerife en 366 historias que el fichaje no se llevó a cabo, pero que el impedimento fue más burocrático que económico, pues meses antes el Tenerife había bajado a Segunda División B y en la categoría de bronce no podían jugar extranjeros.

El 'casi' fichaje por la Unión Deportiva. “Con 17 años me ofrecieron a Las Palmas y no me aceptaron", comentó Maradona en 1984 en la víspera de un partido con el Barcelona en el Insular. En un reciente artículo publicado por la web de la entidad amarilla se relata que “el periodista Manolo Borrego siempre ha recordado en varios artículos, cómo en su día ya lo contó el gran maestro del periodismo deportivo en Canarias, Antonio Lemus, que Maradona estuvo muy cerca de fichar por la UD Las Palmas cuando empezaba a despuntar en Argentinos Juniors en edad juvenil”.

Entrando más en detalle, se cuenta que Próspero Cónsoli, presidente de Argentinos Juniors, tasó a Maradona en setecientos mil dólares de la época, unos dieciocho millones de las antiguas pesetas.

Maradona estuvo muy cerca de fichar por la UD Las Palmas cuando empezaba a despuntar en Argentinos Juniors en edad juvenil y apoderó al empresario Gregorio González Fulgencio para intentarlo en uno de sus viajes a Argentina

Esta curiosa historia se inició con el ofrecimiento del empresario canario Gregorio González Fulgencio, pues en uno de sus viajes a Argentina vio jugar a Maradona. "Hablé con Fernando Arencibia y el vicepresidente Pérez Alonso, que me otorgó un poder para negociar el fichaje", contó el empresario.

Pero en Las Palmas había muchas dudas por la juventud del prometedor futbolista. "Les dije que le hicieran una prueba", pero nunca se llegó a producir.

En el Insular. En la temporada 82/83, la afición amarilla en particular y la canaria en general esperaban ansiosas la visita del FC Barcelona al Insular para ver en acción al fichaje estrella de los culés: Diego Maradona.

Cada vez que los azulgrana jugaban fuera de casa, los clubes que actuaban de local declaraban día del club y subían el precio de las entradas. En una época en la que solo se ofrecía un partido a la semana por televisión, para presenciar fútbol de primer nivel había que pasar por taquilla.

Pero el sueño de ver a Maradona en el césped del viejo Insular se vio frustrado, pues en la víspera del viaje a Gran Canaria se informó de que padecía hepatitis y quedaba fuera de la convocatoria. Maradona sí jugó el choque de vuelta, que ganó el Barcelona por 7-2, anotando tres goles.

Aunque en la temporada siguiente la UD jugó en Segunda, alcanzó las semifinales de la Copa del Rey, enfrentándose al Barça. En la ida no actuó Maradona, pero sí en la vuelta.

En el partido que se disputó en el Estadio Insular, el 19 de abril de 1984, Las Palmas se impuso 1-0 con gol de Koke Contreras. Hubo prórroga y penaltis, pues en la ida el marcador había sido de 2-1. El Barcelona se impuso por 4-2 y Maradona anotó la segunda pena máxima de la tanda.

En el Heliodoro. Tras su paso por el Nápoles, en la temporada 92/93 Maradona intentó relanzar su carrera en el Sevilla de Carlos Salvador Bilardo. Cumplida una sanción por dopaje, el Pelusa buscó ponerse en forma con vistas al Mundial de Estados Unidos, que se jugaría en el verano de 1994.

El Tenerife-Sevilla del 3 de enero de 1993 llegó precedido de cuentas pendientes. De Valdano, entonces entrenador del CD Tenerife, con Bilardo, que años antes le había dejado fuera de la selección argentina a las puertas del Mundial de Italia 90. Revoloteaba también una cuestión de honor y que tenía que ver con una renuncia puntual de Fernando Redondo, entonces jugador del CD Tenerife, a la selección argentina, algo que al capitán de la albiceleste, cuentan, no le sentó nada bien.

En el libro El CD Tenerife en 366 historias se recoge testimonio de aquel encuentro: “Concitó la atención de media España y de toda la Argentina futbolera. O lo que es lo mismo, de toda la Argentina. A un lado del 'ring' estaban Bilardo, Maradona y Simeone. Y en el otro, Valdano, Cappa, Redondo, Pizzi, Dertycia y Castillo. Y 22.000 tinerfeños que habían tomado parte en la batalla y dejaron 55 millones de pesetas en las taquillas. Al final, el tango acabó en tangana. Fútbol hubo poco, pero tarjetas quince. Doce amarillas y tres rojas”.

Y es que una de esas rojas fue para… Maradona. En la citada obra, se explica que “a la hora de juego, el Tenerife ya ganaba por 2-0 después de que Pizzi convirtiera dos penaltis (justos). Fue entonces cuando Redondo y Maradona, que pertenecían a la relación de amonestados, chocaron en el centro del campo. El 'cinco' cometió una dura falta sobre el 'diez' y se montó el subsiguiente tumulto. El árbitro acudió raudo y castigó al infractor: mostró la tarjeta amarilla, comprobó sus anotaciones y observó que el amonestado era reincidente. Así que, entre empujón y empujón, se hizo sitio, sacó la tarjeta roja de su bolsillo… y expulsó a Pizzi. Entonces, ardió Troya. “El ciiiiiiinco, fue el ciiiiiiiinco”, bramaba Maradona mientras el árbitro miraba para otro lado. “El ciiiiiiinco, fue el ciiiiiiiinco”, insistía colérico 'el Diego'.

Y todo ello, mientras Maradona agarraba y zarandeaba a González Lecue, que no tuvo más remedio que expulsarle. La tarjeta roja enfureció (aún más) a Maradona. “El ciiiiiiinco, fue el ciiiiiiiinco”, repetía aún cuando era retirado a los vestuarios entre compañeros, rivales y policías varios. Para entonces, desde el banquillo visitante volaban botellas de agua hacia el césped o la Tribuna. A poco del final, Dertycia hizo el 3-0. Una anécdota.

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Publicado el
25 de noviembre de 2020 - 19:02 h

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