Un partido impropio como retrato de la despedida
Lo de menos eran lo puntos, lo de más evitarse esta derrota bochornosa por las formas y el desarrollo de un partido que el Tenerife atacó perdida la intensidad, desatendiendo marcas y renunciando a mantener tras el descanso el 0-1 que se regaló entre la asistencia de Jeremy y la definición de Enric Gallego —ya igualado con Justo Gilberto como noveno goleador del tinerfeñismo—, lo único salvable, como el interés del portero De Vuyst por evitar un descosido mayor.
Pero siendo el ascenso el objetivo mayor de la temporada, pero no el único, quedará este borrón en el expediente del curso, un regusto amargo que más que dure poco da pie a algunas reflexiones sobre el desempeño de los elegidos por Álvaro Cervera para un trámite final al que se presentó con casi una decena de bajas y poca disposición para imponer la lógica entre el campeón y un rival casi descendido.
Entre tantas ausencias y el reparo a regalar titularidades de última hora, convino el técnico un once inédito en el que sobresalió el grancanario Jony. De la misma quinta y posición habitual que Dani Fernández, jugó casi todo el curso en el tercer equipo, transitó luego por el B, fue rescatado para el cruce copero frente el Barça y se despidió con este debut que lo proyecta a hacer la próxima pretemporada con los profesionales.
Entre el desconocimiento de los elementos y la apatía de los que le acompañaban, le salió al chico un estreno insípido, lejos de lo que exhibió en Tercera y en Segunda Federación. Más ratonero y un fisco más vertical que Dani, le queda un mundo por descubrir y otro por demostrar, pero uno de esos futbolistas diferentes que manejan con tiento en Geneto.
Del resto del once de esta tarde de ocaso, sobresalió el interés de Jeremy Jorge por reclamarse más válido de lo que exhibió desde agosto y la honradez de Enric Gallego para atender la faena. Cuando moría la primera parte se arregló con Jeremy pidiéndole un balón al área que el chico entendió y el delantero obró en el 0-1, cantada mediante de Jelbat.
La asistencia y el remate dejaban media tarea hecha de un equipo que ya andaba alargado, perdiendo más que ganando duelos, defendiendo las espaldas de aquella forma y con los centrales abatidos, entre la mansedumbre de Landázuri —si sigue se perderá la primera jornada de la 26-27 por la roja de hoy—y la desatención de Antal con los pases de seguridad.
Para cuando Cervera comenzó a mover fichas, el Ourense ya estaba medio convencido de que era posible despedirse de su parroquia con una victoria. Con Gallego en el banco perdió decididamente el norte, en lo que Antal se apuntaba del todo al desaguisado. Se quitó de encima una disputa con una cesión homicida que agarró vendidos a Landázuri y De Vuyst mientras Martin Ochoa sacaba partido en una pugna con el ecuatoriano que lo dejó solo en el área para rematar y colocar el empate.
Las tablas dieron un plus de amor propio al Ourense y el Tenerife —en las nubes— se prestó a achicarle el camino del segundo gol, por más que De Vuyst tapaba con manos de reflejos hasta tres goles cantados.
Y así la jugada del 1-2, que retrató con una resolución ridícula el partido de los blanquiazules. Una pelota de cuarenta metros para la caída por la derecha de Adrián Guerrero, una llegada tardía de León para impedir el pase al área y dos zagueros dimitiendo en la corta, antes este Landázuri destensado para meter un pie, luego Antal, incapaz de corregirse para despejar en vez de rematar a gol.
El segundo del Ourense tuvo actores principales, pero en el cuadro participaron todos salvo De Vuyst, otra vez muy fiable en las respuestas a los disparos que en lo que le llegó por arriba. Los otros cambios de Cervera cambiaron nada. Cuando quiso presionarle la salida al rival, le duró la intención dos pases. Y cuando quiso filtrar al espacio ni aparecieron los socios ni llegó el balón a tiempo.
Como en la visita a Unionistas, el Ourense-Tenerife no decidía renovaciones o cancelaciones, pero cabía un último gesto de consideración con quienes se dejan tiempo, dinero e ilusión cruzando un país para seguir a los suyos. Y más allá del resultado, que, efectivamente, era lo de menos, asistir a este partido indigno parece una respuesta impropia.
Ourense CF: Alberto Sánchez; Miguel Prado, Fran Carmona, Jelbat, Hugo Sanz; Yuste (Rabadán, 58’), Nacho Castillo, Jerin (David Muñoz, 82’); Aitor Aranzabe (Enol Coto, 82’), Raúl Hernández (Guerrero, 58’) y Martín Ochoa.
(1) CD Tenerife: De Vuyst; David, Landázuri, Antal, José León; Jeremy Jorge (Javi Pérez, 67’), Juanjo (Ulloa, 67’), Fabricio, Jony (Dani Fernández, 72’); Gastón Vallés (Nacho Gil, 55’) y Enric Gallego (Maikel Mesa, 55’).
Goles: 0-1 (40’): Enric Gallego; 1-1 (58’): Martín Ochoa; 2-1 (64’): Antal, en propia puerta.
Árbitro: Aimar Velasco Arbaiza (Comité vasco). Expulsó por doble tarjeta amarilla a Landázuri (72’ y 90+5). Amonestó a Enol Coto (87’) y a los visitantes Gastón Vallés (45+4’), Enric Gallego (54’), David (85’) y Ulloa (88’).
Incidencias: Partido de la 38.ª jornada del Grupo I de la Primera Federación 25-26. Estadio Municipal de O Couto, ante unos 1.500 espectadores, de los que unos cincuenta eran seguidores del CD Tenerife.
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