El Tenerife no le puede a la Ponferradina ni de penalti

Pablo Valcarce consigue el gol de la Ponferradina

El CD Tenerife volvió a repetir un error defensivo, esta vez con valor de derrota, y, pese a contar con setenta minutos de margen para corregirse y un penalti —fallado por Suso—, fue incapaz de igualar a una Ponferradina superior en todo. Los blanquiazules sufrieron, además, la expulsión de Zarfino, y nunca le tomaron el punto a un partido en el que a su rival le bastó una llegada al área para hacerse con los puntos.

Parece necesitar otra pretemporada el equipo de Fran Fernández porque después de siete jornadas no acaba dar el entrenador ni con un equipo base estable, ni con la tecla de las posiciones de algunos jugadores, ni con el rol de cada uno. Esta tarde optó por dar la titularidad a Ramón Folch cinco pasos por detrás de un Aitor Sanz —un 6 por encima de todo— que en el medio partido que jugó anduvo fuera de sitio y obligado a filtrar un pase corto entre líneas que no es su mejor virtud. Tiró también por empezar con Jacobo y Bermejo por las bandas y dejó a Zarfino a la espalda de Fran Sol.

El once no tenía mala pinta, pero el 1-0 y lo que vino hasta la pausa acabó hacerlo malo y desesperar al técnico, que luego quiso arreglarlo, otra vez sin suerte, con un triple relevo de los extremos y el mismo Aitor, con una amarilla al cuarto de hora de juego y definitivamente fuera de sitio después.

La consecuencia del planteamiento, con los medios casi siempre escalonados y casi nunca en línea y los extremos volviendo a tapar a destiempo, hizo buena la táctica del grupo de Bolo, eficaz juntándose, aplicadísimo para crear superioridades en cualquier duelo defensivo y letal cogiendo las vueltas al Tenerife o haciéndose con las segundas jugadas.

La del gol, con todo, tiene poco que ver con la anterior y sí con la incapacidad del Tenerife para impedir que Curro o Yuri recibieran cómodos para descargar el ataque local o, como en la jugada del 1-0, para que Yuri y el propio Curro se asociaran dentro del área hasta la caída del brasileño frente a Ortolá para superarlo con un pase que empujó en el palo largo Pablo Valcarce. Andaban por allí Bermejo, Pomares y Alberto, pero solo contemplaron la obrita de arte de Yuri. También el portero, pusilánime en la salida, como luego sobresaliente abortando tres tiros letales de Yuri (m.38), Curro (m.43) y Paris (m.45).

El Tenerife hizo casi todo mal y lo que pudo hacer mejor se encontró con un palo en su mejor ocasión, un remate a la media vuelta de Fran Sol (m.30) con Caro vencido. Y tras la pausa, en la ocasión definitiva para alterarle el guion a la Ponferradina, se topó con el desacierto de Suso (m.63) en la suerte del penalti, que casi siempre resuelve bien. Hoy, escrito como estaba que era un partido de derrota segura, el capitán tiró flojo y con poco ángulo, lo suficiente para que Caro lo parara solo adivinando la trayectoria.

Con media hora de margen, el partido siguió en la línea de que no pasara nada. Pasaron solo los minutos y lo demás fue intrascendente, salvo la auto expulsión de Zarfino, en otro detalle del desquiciamiento de un equipo incapaz de igualar cuando menos la aplicación de la Ponfe para tapar con dos o tres jugadores cualquier caída a banda de Moore, Suso o Nono. Hicieron los locales un ejercicio perfecto de intensidad ocupando sus espacios y negando los del rival y ganaron. Lo que viene a ser de primero de Segunda División, vaya.

Quemada más de la mitad de las naves con los tres cambios del entretiempo, Fernández optó antes por Apeh que por Shashoua —protagonista, al minuto de entrar, de la única escapada por un flanco que acabó en balón al área—, pero siguió sin pasar nada porque ya había pasado lo de Zarfino. Previsible hasta la desesperación, el Tenerife se empeñó —como tantas veces en este primer tramo del curso— en jugar fijado al sitio teórico de cada cual, miedoso a arriesgar con una superioridad de los zagueros o los medios y carente de los automatismos que dicen tan importantes en el fútbol contemporáneo.

Que lo último tenga que ver con que de los diez que acabaron el partido, tres llegaron en verano y otros tantos con la liga empezada podrá aceptarse, o no, como excusa. Pero sí que revela que la dinámica del equipo, hoy, es más de búsqueda de un esquema mientras espera que alcancen su forma los llamados a ser importantes. Sin lo uno, ni lo otro, depende solo de no meter la pata. Mucho pedir para esta competición.

(1) SD PONFERRADINA: Caro; Paris, Amo, Manu, Ríos; Erik Morán, Pablo Larrea (Moussa, m.81); Curro (Elitim, m.59), Pablo Valcarce (Sául Crespo, m.81), Doncel (Gaspar, m.69); y Yuri (Kaxe, m.69).

(0) CD TENERIFE: Ortolá; Moore, Alberto (Shashoua, m.78), Sipcic, Pomares; Aitor Sanz (Suso, m.46), Folch (Apeh, m.71); Jacobo (Vada, m.46), Zarfino, Bermejo (Nono, m.46); y Fran Sol.

ÁRBITRO: Aitor Gorostegi Fernández (Comité Vasco). Expulsó a Zarfino (m.73’) después de una primera tarjeta amarilla por juego peligroso. Amonestó a Amo (m.13), Valcarce (m.64), Pablo Larrea (m.67), Saúl Crespo (m.88) y Manu (m.90), y a los visitantes Aitor Sanz (m.15), Fran Sol (m.19), Shashoua (m.80) y Pomares (m.86).

GOL: 1-0, Pablo Valcarce (m.20).

INCIDENCIAS: Partido de la 7ª jornada de LaLiga SmartBank 20-21, jugado a puerta cerrada en el estadio El Tolarín.

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Publicado el
21 de octubre de 2020 - 21:00 h

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