El teletrabajo llega al periodismo

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El Gobierno de la nación aprobó la nueva regulación del teletrabajo, después de alcanzar un acuerdo con patronal y centrales sindicales. La demanda, dadas las circunstancias y la prolongación de la emergencia sanitaria, era ya notable y la necesidad, a la espera de que la tramitación de la norma se desarrolle sin sobresaltos, empieza a verse satisfecha. Una de las claves consiste en la firma de un acuerdo entre la empresa y el empleado que vaya a trabajar a distancia y la obligación del empresario de abonar los gastos que el trabajador haya de asumir. La ley diferencia entre trabajo a distancia y teletrabajo respecto del trabajo a distancia ocasional y presencial. Así, el trabajo a distancia será el que se presta en el domicilio del trabajador o lugar escogido durante su jornada o parte de ella, con carácter regular. El teletrabajo, por su parte, se llevará a cabo mediante el uso de sistemas informáticos o telemáticos.

Las empresas periodísticas afrontan, pues, esta nueva modalidad. Hace poco nos referíamos al diagnóstico que ha hecho el secretario general de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), Anthony Bellanger, convencido de que la crisis sanitaria mundial está agravando considerablemente las grandes dificultades que condicionan el ámbito de los diarios escritos. “Los gobiernos deben reaccionar urgentemente. El sector es un bien público y constituye un pilar fundamental de nuestras democracias. Los gobiernos son conscientes de ello. De hecho, durante la crisis de la COVID han identificado el sector como esencial. Ahora no pueden contemplar impasibles cómo se hunde el barco”, afirmó Bellanger.

Cuando gobiernos de todo el mundo anunciaron cierres y restricciones de movimiento para luchar contra la pandemia, muchos medios de comunicación se limitaron a pedir a los periodistas que se fueran a casa y simplemente continuaran con su trabajo allí. Este cambio forzado e improvisado de las redacciones físicas a los hogares ha provocado varios problemas para los trabajadores de los medios de comunicación que deben ser abordados urgentemente por gobiernos y sindicatos. 

Los periodistas se enfrentaban o enfrentan a una situación que precisa de una regulación legal para saber a qué atenerse o bajo qué condiciones han de afrontar su ejercicio profesional. Tienen que conciliar su vida personal con su trabajo de mantenerse al día y publicar información en constante proceso de producción y circulación. Si la regulación legal se hace de forma adecuada y se aplica a través de convenios colectivos, el teletrabajo puede ofrecer oportunidades y beneficios a los trabajadores de los medios de comunicación. Por ejemplo, el ahorro del tiempo no remunerado que se dedica a viajar al lugar físico de trabajo, evitando una fuente de estrés, ansiedad y tráfico. Además, el trabajo a distancia reduce la huella ecológica y proporciona una mayor flexibilidad a los periodistas en su trabajo. 

Sin embargo, la FIP considera que para exprimir al máximo los beneficios del teletrabajo, éste debe ser combinado con el trabajo presencial. El teletrabajo permanente puede crear una sensación de desarraigo y aumentar el aislamiento social, ambos factores de riesgo para la salud mental. También podría obstaculizar la cooperación entre periodistas, un elemento esencial en el periodismo, especialmente del periodismo de investigación. Por esta razón, la organización profesional considera esencial que los medios desarrollen un plan para volver las salas de redacción físicas y evitar su cierre permanente, algo que perjudicaría la elaboración de un periodismo de calidadd.

La FIP, por cierto, ha elaborado una guía de diez principios orientada a los sindicatos con el fin de garantizar los derechos de los periodistas cuando teletrabajan. Veamos la síntesis:

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Publicado el
18 de octubre de 2020 - 20:58 h

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