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Siempre gana la banca

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El presidente del Gobierno de Canarias es desde ayer un ciudadano más del Archipiélago, tras la publicación del nuevo Estatuto de Autonomía, que establece que los políticos no seguirán siendo aforados. Fernando Clavijo, por muy presidente que sea de Canarias, tendrá que ser juzgado por los tribunales ordinarios de justicia como cualquier hijo de vecino.

Eso no significa que lo que él diga valga lo mismo que lo que digan los canarios normales, corrientes y molientes. En realidad seguirá siendo un privilegiado porque lo que él piense o comente tendrá una repercusión mayor que lo que pensemos o comentemos cualquiera de los otros dos millones de canarios.

De entrada, su caso Grúas por presunta prevaricación y malversación cuando era alcalde de La Laguna sigue vivito y coleando, aunque el presidente haya pedido que se sobresea porque cree que en todo caso se trataría de faltas administrativas. Y ahora no es lo mismo estar aforado que no. Al mismo tiempo, este año se ha anulado por primera vez en décadas la apertura del año judicial en Canarias, entre otras cosas por los dimes y diretes entre los jueces, los fiscales y los portavoces de Clavijo, cuando no hablaba por su boca pero sí delegaba la voz en uno de los suyos.

El patio judicial en Canarias está movidito, sobre todo a raíz de las aventuras y desventuras del juez Salvador Alba, que ha ruborizado al Palacio de Justicia de Las Palmas y al Consejo General del Poder Judicial. Pero también Clavijo ha tenido su protagonismo ya que ha solicitado a los fiscales que se den prisa en hacer el informe sobre el caso Grúas, en el que está implicado.

A los fiscales no les ha gustado esa exigencia porque quieren seguir pareciendo que actúan con independencia profesional, al margen de los mandatos del gobierno de turno. Unidos se Puede y Por Tenerife-Nueva Canarias han cuestionado incluso al actual presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias porque consideran que actúa parcialmente a favor de Clavijo y Coalición Canaria.

Es verdad que Antonio Doreste fue hace tiempo, a principios de los 90 del siglo pasado, consejero del Gobierno de Canarias por el CDS, que posteriormente se reconvirtió en Canarias en el CCN de Lorenzo Olarte, y que a su vez fue uno de los cinco partidos que fundaron con posterioridad Coalición Canaria.

Política y justicia casan mal, es un mal maridaje porque los poderes ejecutivo y judicial deben ser independientes entre sí. Cuando hay una apariencia de parcialidad y no de equidistancia, los ciudadanos empiezan a sospechar. Y es que a pesar de que ya no está aforado, las sugerencias del presidente del Gobierno siempre tendrán más influencia que las de los demás mortales. Él puede insinuar y los jueces lo escuchan. Si lo hacemos usted o yo, ni se molestarán en contestar.

Como en la sentencia de ayer del Tribunal Supremo, la banca siempre gana.

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