Aventajados seguidores de (hip) Aznar
Hay “vivas” que ya forman parte de la historia paralela de disparates de esta España reciente nuestra, la de la caspa y la vuelta atrás. Uno de ellos fue el “Viva Honduras” que con mucho rigor marcial pronunció Federico Trillo, a la sazón ministro de Defensa, durante una visita oficial a El Salvador justificando su memorable metedura de pata en que acababa de llegar del país erróneamente vitoreado. Otro viva impagable fue el que, con una sucesión desquiciante de tonterías, proclamó José María Aznar a favor del vino y en contra de las restricciones de la Dirección General de Tráfico en aspectos vitales como la velocidad y el consumo de alcohol antes de coger el volante. No ha sido el más importante gesto de irresponsabilidad y necedad del ex presidente, actual presidente de honor del PP, pero sí el que puede estar generando más peligrosas secuelas. Porque es en la muchachada del PP donde parecen detectarse con más frecuencia casos de positivo por alcoholemia. El primero de cierto renombre fue el positivo dado por el presidente de Nuevas Generaciones, diputado todo él, Nacho Uriarte, que resultó condenado en 2010 a ocho meses sin carné y a 2.400 euros de multa por conducir borracho y ocasionar un accidente de tráfico. A Uriarte, que no dimitió como diputado tras ese delito (sí abandonó, bonito fuera, la comisión de Tráfico del Congreso de los Diputados, de la que formaba parte), le han seguido otros dirigentes populares, como el portavoz popular de Defensa en el Congreso, Vicente Ferrer, condenado por triplicar la tasa máxima, o el asesor jurídico del delegado del Gobierno en Melilla, que templado como un requinto chocó contra un taxi. Apoteósica fue la tranca del que fuera portavoz del Gobierno con Aznar, Miguel Ángel Rodríguez, MAR, ahora áspero tertuliano de radios y televisiones. MAR superó en mayo pasado mayo cuatro veces la tasa permitida después de ser detenido por emprenderla a empellones con su coche contra otros tres que estaban aparcados en la calle como si estuviera en los cochitos de choque de las fiestas de su pueblo. En Canarias tenemos también algunos ejemplos de políticos (del PP y de otros partidos) con querencia a la barra en momentos inapropiados. Así, a golpe de primera memoria, nos viene a la mente aquel alcalde de Gáldar que tras una comida con los concejales que acabó con la ingestión de muchos chupitos, cagóse encima de los pantalones en el sublime momento de levantar los brazos desde el balcón consistorial para saludar a sus convecinos. El estiramiento provocó le deflagración de un pedo que embadurnó de mierda sus prendas y las alfombras del consistorio desde el balcón hasta el baño más cercano. No hubo control de alcoholemia por suerte para él, pero los presentes aseguran que no era preciso. Lo delataban todos sus olores y fluidos.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora